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Vino: qué puede pasar en 2024 con las exportaciones y en el mercado interno

Un informe del Ieral de Fundación Mediterránea analizó el sector vitivinícola a partir de la buena cosecha que se avecina. El impacto de las retenciones y el duro reclamo de Bodegas de Argentina.

El sector vitivinícola cierra un año con sabor amargo, no solo por la baja generaliza de ventas sino de cara a lo que vendrá. Aunque no está exento de las dificultades que tendrán todas las áreas de la economía, los vitivinícolas resienten el agregado de retenciones que habían sido quitadas y no pierden las esperanzas de que se vuelva a fojas cero. En especial, debido a que la Nación ya lo hizo con otros productos y porque, insisten, la del vino genera una valiosa cadena de valor.

Un informe del Ieral de Fundación Mediterránea realizó un análisis de lo que puede suceder con el sector en 2024 en función de los datos del año que finaliza. Hay que tener en cuenta que más allá del contexto macroeconómico y los problemas en la competitividad, el vitivinícola había comenzado el año “menos diez” debido a una merma en la cosecha por las heladas superior al 35%. Esto encareció el producto y produjo un duro golpe a muchos productores.

En el comienzo del nuevo ciclo y luego del triunfo de Javier Milei, los bodegueros se ilusionaron con la suba del dólar oficial, la eliminación de las SIRAS y una mayor agilidad para exportar.  Sin embargo, la vuelta de las retenciones y, ahora, al doble de lo que pagaban antes de su eliminación en septiembre, pone en jaque a la industria. Así lo plantearon desde Bodegas de Argentina que anticiparon una complicación para el sector en 2024 y plantearon una “amenaza para los cientos de miles de trabajadores”. 

“Frente a esta realidad urgente, desde Bodegas de Argentina instamos a las autoridades nacionales a reconsiderar esta medida. Convocamos a los gobernadores con desarrollos vitivinícolas a ilustrar sobre esta situación y solicitamos a los legisladores nacionales que no respalden las retenciones a las exportaciones de vinos en las instancias correspondientes”. El comunicado enviado por BA, además, enumera una por una las problemáticas que el impuesto traerá al sector.

Mercado interno en duda

Aunque en materia climática cualquier cosa puede pasar, lo cierto es que se anticipa una cosecha de uva superior a la del año pasado. Así lo aseguraron desde la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) que, no obstante, anticiparon una baja en las calidades debido a los zondas y las altas temperaturas. No se trata de una noticia tan buena noticia según el informe del Ieral, firmado por el economista Jorge Day, debido a que esta mayor cantidad será un factor que va a llevar los precios hacia abajo mientras la inflación crece con costos de insumos y materiales importados.

Mercado interno complicado para productores e industriales.

La situación es ambigua ya que si bien por un lado esto afectaría a los productores, por el otro podría contribuir a que el vino suba por debajo del resto de los precios y, por tanto, mejore en parte su performance en el mercado interno. Hay que tener en cuenta que la elección de este producto en las góndolas está fuertemente atada a precios. Sin embargo, el trabajo del Ieral mostró que no se trata de una ecuación lineal o al menos no en todas las categorías.

En vinos genéricos, y al igual que sucede en otros países,  los datos muestran una tendencia declinante desde hace varias décadas. El declive se nota más en los tetras. Según el análisis del Ieral, es que al quitar el componente inflacionario, cuando el precio de este vino sube, el consumo cae. No obstante, si el valor baja, las ventas apenas se recuperan. En tanto, los genéricos están estancados mientras que no sería un buen año para los espumantes.

Exportaciones y una posible oportunidad perdida

Con relación al sector exportador se destacan los reclamos de todo el sector vitivinícola contra la suba de retenciones que, con inflación alta y costos en dólares, volverá a impactar contra la competitividad del rubro. No obstante,  es probable que los vinos que se venden en el exterior encuentren una salida compensada por el dólar más caro que percibirán por sus ventas.

Las exportaciones podrían mejorar en 2024.

“A mediano plazo, si la economía se estabiliza, habrá menor demanda de dólares por parte de la población, y por ende, será más barato, lo cual encarecerá al país”, desatacó el análisis de Jorge Day. En este marco, para hacer más competitivo al sector, será relevante incrementar su productividad y reducir los costos. Es decir, realizar inversiones así como apostar por una baja o simplificación de impuestos o trámites, cuestión para lo que será clave el desarrollo de la macro y las políticas provinciales específicas.

El trabajo del Ieral recordó que las exportaciones de vinos varietales (Argentina es fuerte en los de precios medios) se estancaron a partir de 2012 cuando el dólar comenzó a ser cada vez menos atractivo. Hubo un repunte en 2021/22 y en 2023 ha caído la cantidad exportada, en parte explicada por la menor cosecha de uvas y en parte por los problemas de competitividad. “Ambos factores revertirían sus tendencias en 2024, por lo cual, es posible esperar un incremento en ventas externas de estos vinos”, cerró el informe que abre un signo de interrogación acerca del impacto de las retenciones.