ver más

Construcción: hay inversores pero las obras están frenadas y no hay precios

Con una licuación fenomenal entre lo que se cobra y lo que se debe gastar para reponer, el sector está prácticamente parado. Los desórdenes y especulaciones que contribuyen a enturbiar el panorama.

Los datos de septiembre publicados por el Indec del sector de la construcción mostraron una baja interanual de 5,8% en julio. El último informe de actividad  publicado por el organismo oficial mostró un descenso de 3% y una nueva caída de 4,5% en septiembre. En ese mes también se registró una disminución del 12% en la superficie total de permisos de edificación. El salto devaluatorio pos-PASO y la sensación de alargamiento del proceso electoral, prevé que el año continúe con dicha curva descendente. 

Mientras el 2022 había sido un buen año para el sector, a dos semanas del balotaje y a dos meses de terminar el 2023, los constructores no son ajenos a la incertidumbre y al freno generalizado. En la construcción, además, la inflación impacta tal vez más que en otros rubros debido a la dependencia de buena parte de ella de la obra pública, así como a la existencia de componentes importados en algunos materiales.

Como para tener algunas referencias, el índice de precios de materiales de la construcción que mide la Red Edificar consignó para septiembre una suba del 11,2%. En tanto, el incremento interanual registrado para el mismo mes por el Centro de Ingenieros de Mendoza en la construcción de viviendas sumó 136%.

Por otro lado, entre enero y octubre el Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de productos para la construcción a nivel nacional, cayó 7,4% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Precios Indec vs. costos de mostrador

En este marco, las empresas que trabajan en la obra pública no alcanzan a redeterminar precios al ritmo que lleva la inflación. La acelerada licuación de ingresos y el riesgo en el corte de la cadena de pagos ha llevado a ralentizar la mayoría de las obras en curso. “En el último año, la primera palabra recurrente ha sido incertidumbre, la segunda fue desorden y la tercera, rompimiento de las ecuaciones económicas de los contratos”, expresó Gerardo Fernández, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina (CPC).

La obra pública se ralentiza cada vez más.

En una línea similar, Dalmiro Barbeito, presidente de la Cámara de Empresarios Constructores Independientes de Mendoza (Cecim), expresó que con los saltos de precios no hay sistema de redeterminación que funcione. Esto porque, por caso, en Mendoza se ha buscado un sistema para actualizar los precios de una manera más ágil y aunque el número se acerca, no es fácil seguir el tren.

Es que muchas obras que hoy están en ejecución se licitaron y comenzaron hace tiempo, cuando pocos podían imaginar una inflación cercana al 140% como la actual. En el contexto nacional, las empresas ya atraviesan rupturas y complicaciones en los pagos por lo que, gane quien gane las elecciones, desde el sector esperan un sinceramiento o una modificación en este punto.

Los contratistas de obra pública y el mismo Estado estiman los precios en función de la inflación debido a que los pagos suelen demorarse entre 30 y 90 días. Aunque muchos estados buscaron acortar esas diferencias para poder comprar material y mejorar el desempeño, con la complicación de la situación se comenzaron a estirar más los plazos de pago.

“Los índices no alcanzan a reflejar los valores reales de mercado por lo que las empresas cobran a los valores oficiales del Indec, pero trabajan con el precio del mostrador”, explicó Fernández. Agregó que si hace un año se calculó una obra con un costo financiero de 0,5% y hoy está al 20%, los precios quedan fuera de todo margen de cálculo o previsión.

Especulación y freno

En el sector privado, quienes hoy construyen por su cuenta o los que contaban con proyectos de inversión en danza tienen claro de qué habla Fernández. En este  punto, tanto él como Dalmiro Barbeito subrayaron la falta de confianza existente en la obra privada que también frena a la otra pata de la construcción; el rubro que más rápidamente se hace eco del buen o mal desempeño de la economía en general.

La venta de materiales se ha frenado por algunos precios excesivos.

La situación se complejiza por la incertidumbre, así como por conductas especulativas que suelen aparecer en estos casos. Motivaciones aparte, una prueba de esta situación es que de tres presupuestos que se solicitan para cualquier tipo de trabajo o insumo, las diferencias entre uno y otro pueden ser de hasta 100% para trabajos y calidades similares sin que medie explicación racional al respecto.

Además, en muchos sectores se ha dificultado conseguir materiales o porque no se vende o debido a que los precios en danza –en especial en los rubros monopólicos- parecen absurdos. Así, entre una semana y otra desde el sector han observado en algunos rubros aumentos de hasta el 500%, así como propuestas complejas con relación al pago de insumos o productos dolarizados.

En este último caso, algunas empresas dicen cobrar a valor del oficial, pero piden dólar billete para el pago de más de la mitad del bien. Esto mientras su facturación total consigna un dólar de $360. “El resultado de este tipo de cuestiones es que uno no compra y todo se frena aún más”, detalló Fernández.