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El peligroso mecanismo que analiza Javier Milei para avanzar con la dolarización

El líber libertario está pensando en un plan alternativo, ante la posibilidad de no lograr el consenso necesario para sancionar una ley en el Congreso, que sería tratada en sesiones extraordinarias.

Javier Milei, a horas de definirse el próximo domingo si será o no el próximo presidente de la Nación, ratificó públicamente y con vehemencia ante los propios (en todas sus versiones) y el público en general las dos máximas de su política económica. El candidato de La Libertad Avanza (LLA) confirmó que "no negocia" la dolarización  de la economía argentina y la desaparición institucional del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Lo hizo el lunes, el día después del debate del domingo pasado, donde ya había insistido en la máxima ante la embestida por definiciones de Sergio Massa. El libertario dio al menos seis entrevistas radiales y televisivas, en las que aseguró que sus dos ideas fuerza tienen "más vigencia que nunca", ratificando además que no fueron temas de conversación con Mauricio Macri, con quien se reunió ayer por el lunes a la tarde en el Hotel Libertador donde vive desde hace unos 20 días como parte de su estrategia final ante la inminencia de las elecciones presidenciales. 

Lo novedoso de ayer fue en realidad otra insistencia de Milei. El economista hizo desde las oficinas donde trabaja en su morada de campaña electoral del centro de la Ciudad de Buenos Aires, una segunda ratificación y definición sobre la dolarización y la demolición del BCRA.

El líder libertario tiene la convicción que sin medidas drásticas de entrada será imposible cambiar las cosas.

El candidato explicó que, efectivamente, los dos proyectos de ley de ambas iniciativas serán enviadas al Congreso Nacional a horas de asumir la presidencia de la Nación (en el caso de vencer, obviamente), para que sean tratadas en lo posible antes de diciembre y aprobadas entre enero y febrero en sesiones extraordinarias a las que llamará si es electo.

Afirma, además, que él mismo concurrirá al Congreso para convencer a diputados con cierta afinidad ideológica (todo el bloque de Juntos por el Cambio, JxC) de la necesidad de aprobar los dos proyectos. Sin modificaciones. Como eso no ocurrirá, Milei tiene pensado su plan B. El que tampoco es novedad, salvo por la insistencia del candidato y pese a que desde todos los frentes se le informó que se trata de una utopía política institucionalmente casi imposible de realizar.

Democracia directa

Milei, en el caso que no se aprueben las leyes (según los propios dirigentes que acompañan al libertario, ni siquiera están los votos para que los trate la futura comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados que actuaría como cámara entrante) quiere llamar a un referéndum para que en una consulta popular sea el ciudadano el que decida.

El avance de la dolarización y el cierre del Banco Central es difícil que avance en el Congreso.

Y que este referéndum se realice en el primer trimestre del 2024, cuando supuestamente Milei continuaría de luna de mil con los votantes, gozando aún de la estela triunfalista de la que gozan todos los presidentes electos. Inclusive, en su momento, Alberto Fernández. 

Sin embargo, institucionalmente, saben desde las filas de LLA que nada cambió. La posibilidad de un referéndum sigue siendo política y legalmente lejana de aplicar, aún para un jefe de Estado recientemente electo con apoyo popular. Concretamente, la Constitución Nacional, en su artículo 40 reglamenta las posibilidades de llamar a un referéndum o consulta popular en la República Argentina.

Traba constitucional

El texto exacto es el siguiente: "El Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación lo convertirá en ley y su promulgación será automática.

El Congreso o el presidente de la Nación, dentro de sus respectivas competencias, podrán convocar a consulta popular no vinculante. En este caso el voto no será obligatorio. El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, reglamentará las materias, procedimientos y oportunidad de la consulta popular".

El primer párrafo habla de la inevitable intervención del Congreso Nacional, en general, y la Cámara de Diputados en particular, mencionando que es una alternativa posible y constitucional llamar a una consulta de un proyecto de ley (en este caso la dolarización y el cierre del BCRA), y, en este caso, su voto positivo lo convertiría inmediatamente en ley.

Miradas opuestas

El problema surge cuando es el Congreso, donde Milei está lejos de una influencia importante, quien no tiene ningún interés en llamar a una consulta popular. Ni siquiera de tratar esos proyectos. Si Milei insistiera, podría considerar la legalidad de un llamado a una consulta popular no vinculante, cuyo resultado (si fuera a favor de las ideas del libertario) no obligaría a los legisladores a aprobar la ley ni mucho menos, lo que podría derivar en una crisis directa entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Una situación que muchos dirigentes de JxC dicen que sería ideal para los intereses del hoy oficialismo, al que ven desde la actual oposición como preparados para abrir frentes de crisis política terminales que jaqueen un eventual gobierno del libertario. Si venciera el próximo domingo.