El dato clave de Toyota que tendría un impacto negativo para la economía de 2024
El año termina con un difícil panorama en materia económica para las empresas como consecuencia de la inestabilidad cambiaria, la inflación elevada y los problemas para importar insumos.
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Las perspectivas para el año que viene están condicionadas por la incertidumbre ante una elección presidencial que abrirá una nueva etapa, pero sin un rumbo claro.
El próximo gobierno asumirá con un poder fragmentado, en base a los resultados de la primera vuelta, y una serie de problemas urgentes a resolver.
Hay industrias que son clave por el impacto que tienen en el resto de la economía y cualquier altibajo es un tema a tener en cuenta. Por ejemplo, el sector automotor, que viene creciendo desde la salida de la pandemia, algo que fue siempre destacado por la actual gestión como una muestra de la recuperación económica.
Sin embargo, hay datos que empiezan a encender la luz de alarma y tiene que ver con la empresa automotriz líder.
La japonesa Toyota es el principal fabricante del país, también la que más vehículos exporta, más 0km vende en el mercado interno y más empleo genera en este rubro. En los últimos años fue puesta siempre como ejemplo por su crecimiento e inversiones.
Si bien hoy mantiene su exitosa perfomance, el 2024 podría llegar con un dato no tan alentador.
Por primera vez en los últimos años – salvo la caída que tuvo la industria en general por la cuarentena del 2020 -, la automotriz está mostrando señales de freno en la actividad y replanteando sus proyecciones para el próximo año.
La fábrica de Zárate tenía previsto producir 181.000 unidades este año entre sus modelos Hilux y SW4.
Por el momento, ese objetivo se mantiene, aunque no está asegurado. Para alcanzarlo, la empresa deberá realizar una serie de ajustes.
La causa de este cambio de tendencia tiene que ver con la caída de demanda externa. Hay que tener en cuenta que alrededor del 80% de la producción de la automotriz se destina a la exportación. Los mercados más afectados serían Chile, Colombia y Brasil.
Antes de que termine noviembre, se definirá en la automotriz el programa de producción para el próximo año y, según pudo saber MDZ, estará condicionado por esta situación.
Aunque aún no es oficial, para el año próximo la producción no crecerá respecto al 2023.
Lo que está por definirse es cuál va a ser el nivel de baja en la fabricación de vehículos.
Según la información obtenida por este medio, el volumen de producción para 2024 se ubicaría entre 170.000 y 180.000 unidades. De cuál de esos dos valores estará más cerca, dependerá de negociaciones que se están llevando a cabo en el más alto nivel.
La idea es compensar la baja de algunos mercados con otros nuevos. Es algo que se está trabajando, pero el plan para el 2024 no se prevé crecimiento.
En principio, una política que se va a aplicar es destinar un poco más de la producción al mercado interno para reducir el tiempo de espera de varios meses que había en la entrega de Hilux y SW4.
Con esta decisión, aspiran llegar a mantener el objetivo de fabricación para 2023 de 181.000 unidades.
Además, de esta forma, se buscaría asegurar el liderazgo histórico de la pickup que hoy está en juego por el avance de la competidora Volkswagen Amarok.
En los últimos dos meses, el modelo de la automotriz alemana superó en patentamientos a la japonesa y está muy cerca de alcanzarla en las ventas acumuladas del año, con dos meses en juego por delante.
Pero esto no sería suficiente para compensar, en 2024, la baja de la demanda externa. Es por este motivo, que la producción Toyota del año próximo se podría reducir en unas 10.000 unidades.
La primera señal de este cambio de tendencia se sintió hace un par de meses cuando la automotriz suspendió los planes de producción en fines de semana y feriados para lo que restaba del 2023.
Hay que recordar que esta automotriz venía trabajando incluso esos días no hábiles para cumplir con los objetivos de producción planteados a comienzos de año.
Esto era un foco de conflicto con los trabajadores, ya que se resistían a trabajar los sábados o feriados por los recortes que sufrían en sus ingresos por la deducción del Impuesto a las Ganancias.
Para atender esa mayor demanda, la automotriz comenzó a trabajar desde enero en tres turnos, las 24 horas, algo inédito para la empresa. Ahora, sigue manteniendo ese programa de tres turnos, pero ya no realiza producción en fines de semana y feriados.
Está claro que este escenario podría revertirse, pero esta es la fotografía que hoy muestra la compañía.
A esto se suman los problemas que enfrenta todo el sector y el resto de las industrias que tiene que ver con la complicada situación de abastecimiento de insumos importados que hace que no se puedan cumplir los planes diarios de producción con normalidad por falta de piezas.
También complica el tema financiero el “cepo” al dólar para importar que dispuso el Gobierno nacional y que obliga a las empresas a financiarse con las casas matrices para seguir importante.
La deuda del Banco Central con las empresas por la no venta de dólares al valor oficial es una bomba de tiempo que va creciendo. En algunos casos, desde las casas matrices ya están planteando que esta situación no puede prolongarse el año próximo y es un problema más que deberá enfrentar el próximo presidente.
El recorte de la producción de sector industrial podría generalizarse si se corta la financiación desde el exterior a las empresas locales.
El dato de Toyota no es menor. La producción de este automotriz representa más del 30% de la fabricación nacional de vehículos y el sector automotor tiene un gran peso en el nivel de actividad industrial general.
Por eso, un enfriamiento en el ritmo fabril se una empresa tan importante podría tener impacto en la economía global.

