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Exclusivo: la medida de la que ya hablan Sergio Massa y Roberto Lavagna

La necesidad de estabilizar la economía puso sobre la mesa nuevamente la idea de la prudencia fiscal, ya aplicada por el exministro de Duhalde y Kirchner hasta 2005.
Roberto Lavagna y su idea de los superávit gemelos son la carta en la manga que se guarda el ministro de Economía para entrar al balotaje.
Roberto Lavagna y su idea de los superávit gemelos son la carta en la manga que se guarda el ministro de Economía para entrar al balotaje.

Roberto Lavagna aceptó la invitación y ya trabaja con Sergio Massa para, eventualmente, sumarse a un gobierno del candidato. Incluso, el ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner y el actual conductor del Palacio de Hacienda (y algún que otro edificio oficial más), ya están preparando en una medida de aplicación inevitable en el caso que el tigrense cruce la calle y llegue a la Casa Rosada. 

Según el ex ministro de Economía y padre de la estabilidad post convertibilidad, sólo con la fórmula de los superávits gemelos Argentina podrá salir adelante. Y lograr así, según sus propias palabras "que el peso tenga otra oportunidad". Un nivel superior de exportaciones sobre importaciones, consideran los lavagnistas, es relativamente simple de conseguir en el 2024.

Sólo con la evolución esperada de la liquidación sojera (con inamovibles retenciones al 30% mínimo) y una campaña que se considera tendrá 10.000 millones de dólares de liquidación extra, resolverá parte del problema. Pero otros U$S 5.000 millones mínimos vendrán del ahorro en la importación de combustibles, bajo el influjo del gasoducto Néstor Kirchner.

Roberto Lavagna tiene una buena imagen a partir de su paso por el Ministerio de Economía. 

El litio, la minería y el resto de los commodities y exportaciones beneficiadas con un seguro tipo de cambio mejorado harán el resto, para lograr la meta pactada (y que se respetará) con el FMI de un superávit para el año próximo que no debería bajar de los U$S 10.000 millones en azul en las cuentas del Banco Central. El que, por otro lado, se mantendrá como hasta ahora: primo hermano solidario del Poder Ejecutivo. 

El modelo Lavagna

La clave del plan Lavagna está en el logro lo más rápido posible fin del déficit fiscal, hasta llegar a los superávits gemelos. Se considera que 2024 será un año para continuar con la meta pactada con el Fondo de un déficit de 0,9%, pero mejorando aún ese porcentaje e, inevitablemente, llegando al segundo semestre de 2024 apuntando al equilibrio primero, y superávit después. Y que desde el 2025 se inaugure una era de no menos de una década de resultado positivo entre ingresos y gastos primarios.

Para esto Lavagna tiene en mente volver al proyecto que en su momento, lo enfrentó al kirchnerismo al punto de determinar su salida del gobierno de Néstor Kirchner: la caja única. O como se lo denominaba en aquellos años el "Vivir con lo nuestro fiscal".

Es una idea que a comienzos de 2004 Lavagna intentó aplicar, en medio de un gabinete donde ya había perdido gran parte de su poder de control de ingresos y gastos en manos del propio Kirchner y de lugartenientes del entonces presidente como Julio de Vido, ya mandamás del otrora poderoso Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

El expresidente Néstor Kirchner desoyó los consejos de Lavagna en 2005, y finalmente lo cesanteó en el cargo.

En los tiempos de Eduardo Duhalde, Lavagna mantenía un control férreo de las cuentas públicas, garantizando desde el 2002 un superávit fiscal que a la postre se mantuvo hasta el 2005. Y que llegó en algún momento a proyectarse en un 3% del PBI. Un nivel que a los ojos actuales parece una utopía.

Cree el exministro y su gente, que para 2024 habrá cuestiones que ayudarán, como una mejora en los ingresos con gastos algo congelados, actualización tarifaria, mayor control general en obra pública. Pero que para que todo esto se ejecute, es necesario que el control global del gasto, no sólo para la Nación sino para las Provincias, se controle bajo la órbita del Ministerio de Economía, y en tono plenipotenciario. Con todo el poder.

Prudencia fiscal

Ese "Vivir con lo nuestro fiscal" viene de una idea original del 2004. Eran tiempos de inflación anual de 6% y de superávit fiscal de 3%, increíbles números logrados por el combo megaajuste de Jorge Remes Lenicov para la salida de la convertibilidad, y la muy buena gestión general de Lavagna desde el último tramo de presidencia duhaldista y los primeros tiempos de kirchnerismo en el poder. Lavagna no pudo superar políticamente la situación planteada de manejar en una caja única el gasto, y en noviembre de 2005 debió abandonar su cargo.

Silvina Batakis, paso fugaz por el Palacio de Hacienda e impulsora del equilibrio fiscal. 

Fue el último intento de economistas profesionales dentro del kirchnerismo, de controlar el gasto público. Hubo otro intento de volver a la idea. Fallido. Y dentro del gobierno de Alberto Fernández. Fue cuando Silvina Batakis, allá por julio del 2022 cuando presentaba sus ideas económicas, declaraba que “en situaciones extremas, como la pandemia, el sector público tiene que utilizar los déficits como instrumento contracíclico, pero una vez pasadas esas circunstancias tenemos que retornar al equilibrio”.

Fue la introducción a las dos frases puntuales sobre lo que se intentaba aplicar. “Vamos a garantizar el equilibrio fiscal, soy una persona que cree mucho en el equilibrio fiscal” y “no vamos a gastar más de lo que tenemos”.

No pudo ser. La ahora algo fallida presidenta del Banco Nación no tubo poder para aplicar esta intención de control fiscal. Su propuesta terminó sepultada por una crisis política y de representatividad, cuando intentó exponerla y aplicarla ante los gobernadores de todo el país; en una reunión donde sólo concurrieron cuatro representantes provinciales. Uno de ellos, Axel Kicillof, sólo para comunicarle que no aceptaba la idea.