Por qué la ganadería mendocina posee mayor liquidez financiera que la industria vitivinícola
El director ejecutivo de la Federación Económica de Mendoza (FEM), Juan Manuel Gispert, analizó en su columna en MDZ Radio la actividad agropecuaria provincial, poniendo mayor foco en "el sector ganadero de tierras áridas". El especialista en ciencias políticas y administración pública aseguró que esta actividad es "marginal", aunque en Mendoza posee una gran liquidez financiera con respecto a la vitivinicultura.
“La actividad agropecuaria en Mendoza representa el 7% del producto geográfico bruto (PGB) y la ganadería representa casi el 1% de nuestra economía. Por esa razón a la industria ganadera se la denomina un sector marginal al ser tan chica, aunque tiene grandes potencialidades de crecer”, explicó Gispert.
El columnista señaló que la ventaja que tiene la ganadería de tierras áridas con respecto a la vitivinicultura es la “liquidez financiera del sector, porque nadie se negaría comprar a un ternero para faenar”. “Sí un productor agropecuario posee un problema económico, puede vender rápidamente su ganado y recibirá su dinero en mano. Lo contrario le sucede al sector vitivinícola, ya que este productor debe esperar una serie de intermediarios para poder recibir el capital que esté demandando en ese momento”, aseguró.
Por otra parte, el presidente de la FEM declaró que se puede hacer “ganadería árida” en lugares que no son aptos para cultivar en Mendoza y describió que la provincia tiene el 5% de toda su superficie cultivable. Por ejemplo, “San Rafael, al tener grandes extensiones de tierra sin cultivar es atractivo para la industria ganadera”, afirmó.
Gispert también diferenció la industria ganadera árida de la ganadería pampeana por medio de las hectáreas que se necesitan para criar ganado vacuno. “En Mendoza se necesitan 10 hectáreas para criar una vaca, aunque hay lugares en los que el suelo no ayuda y el productor necesita más de 20 hectáreas para un animal. En cambio en la industria pampeana se estima de 3 a 4 vacas por terreno”, remarcó.
“Es una actividad marginal si lo comparamos con los números de la industria que proviene de la Pampa Húmeda, y recién están apareciendo los pequeños productores ganaderos que están dejando terrenos de sus campos para destinarlos al alimento vacuno. La provincia debe importar para alimentar a su ganado, ya que no posee la alfalfa que necesitan los animales”, agregó el especialista.
El referente de la FEM reveló que la cadena de valor que hace Mendoza de la vaca es “muy chico”, y al respecto remarcó que la provincia posee 400 mil cabezas de ganado. No obstante, la industria solo abastece el 10 % del consumo mendocino. “Cuando el ternero está en edad de ser destetado es llevado a Córdoba y San Luis para ser engordado e inmediatamente faenado para el consumo. Podríamos abastecernos tranquilamente con lo que producimos”, argumentó.
“Aunque es costoso el engorde del ganado vacuno, esta industria no tiene techo para los mendocinos. El verdadero problema no es la demanda, sino que no poseen las infraestructuras necesarias para llevar a cabo la producción”, añadió Gispert.
En cuanto a demandas del sector, el columnista manifestó. “En primer lugar, los productores necesitan infraestructuras hídricas y rutas para agilizar su producción agropecuaria. El ganado tiene que hidratarse y por lo tanto, el Estado tiene que construir acueductos”.
“También se requiere que las entidades financieras le brinden al productor créditos a tasas convenientes para producir y plazos de pagos. Porque para iniciar la actividad operativa se necesitan más de 5 mil hectáreas, es muy costoso cercar los campos y alimentar al ganado. Con esas dos condiciones, la industria podría operar y aprovechar una nueva industria marginal con gran potencial”, sentenció.