¿Consumidores y productores de criptomonedas al mismo tiempo?
Por Iñaki Apezteguia*
Desde la creación de bitcoin, en el 2009, se hizo con la idea de un “prosumidor” de esta nueva moneda. Para los que desconocen el término, un prosumidor es una persona que hace de consumidor y muchas veces también de productor. Esto es posible y hay varios ejemplos como el sector de energías renovables, alimentos, informática y la industria en general, siempre que las personas puedan tener un rol activo tanto en el consumo como en la producción de un producto o servicio.
La clave para que esto ocurra es el paradigma de la descentralización. En el caso del bitcoin, los usuarios no solo podían “consumir” la criptomoneda, sino que también podían ser partícipes en su producción/emisión aportando capacidad de cómputo para poder minarlo.
A partir de este suceso y la evolución de la descentralización es que comenzamos a identificar muchas opciones de ser un prosumidor. Tanto el PoW (Proof of Work) como el PoS (Proof of Stake) generan pruebas irrefutables de que hay personas que intervienen en ambos partes (consumidor y productor) y eso lo podemos notar en infinidad de aplicaciones en función de las múltiples propuestas de valor de las criptomonedas actuales.
Actualmente existen más de 12 mil criptomonedas, muchas de ellas con propuestas totalmente distintas. ¿Realmente puedes pensar en todas las posibilidades?
Además, un sector que estuvo creciendo considerablemente es el de las energías renovables. El tema energético fue, en parte, una de las grandes críticas a la minería de bitcoin.
Lo que pocos saben es que gran parte de esa energía era producida con energía hidroeléctrica, aprovechando capacidad ociosa en países como China (más de 60% del hashrate en 2021 hasta el éxodo a Estados Unidos por prohibición), Estados Unidos, Rusia, Kazajistán, Malasia, Irán, Venezuela, entre otros.
En el 2021, la matriz energética a nivel global necesitaba de un profundo cambio. Esto no solo era reclamado por grupos activistas y la sociedad en general, sino por la naturaleza misma, que empezaba a dar señales sobre el deterioro ambiental.
A partir de la incursión de las criptomonedas, todos podríamos comenzar a tener un rol más protagónico en múltiples procesos de producción y decisión sobre gobernanza de proyectos y el sector energético podría ser uno de ellos.
En la actualidad, las personas están consumiendo criptomonedas, pero a su vez las minan mediante el uso de vehículos electrónicos con rigs de minería integrados, uso de artefactos del hogar con cloud mining, elementos biométricos para hacer actividad deportiva que recompensan el esfuerzo físico diario con tokens y la lista es aún más extensa.
Retomando el tema de las energías renovables, uno de los proyectos que más avanzó en los últimos años fue Energy Web Token (EWT). Este proyecto se basa en la tecnología blockchain cuyo objetivo es construir sistemas operativos para redes energéticas.
En 2021, la necesidad de un cambio en el sector energético fue demasiado fuerte como para ignorarlo. En este futuro posible, la producción de energía migra de grandes unidades centralizadas a un modelo donde conviven con unidades más pequeñas y descentralizadas.
La tecnología blockchain será el motor de este profundo cambio mediante la construcción de una infraestructura digital. Esta nueva infraestructura permitirá nuevos usos emergentes, como el comercio entre pares, el crowdfunding, la gestión del lado de la demanda, la trazabilidad, etc.
Este sería un modelo básico de producción de energía renovable, en el que la energía se maneja a través de la blockchain por medio de la tokenización de la misma a razón de 1 token = 1 kW/h. En cuanto a su comercialización de compradores e inversores se daría a través del Marketplace global que permite el mundo de las criptomonedas.
¿Te imaginas en un futuro yendo en un auto que mina ether mientras haces un viaje durante tus vacaciones? ¿Te interesa la posibilidad de ser un prosumidor de muchos productos y servicios? ¡Todo esto y más podría ser parte de nuestro futuro!