Banco Provincial sí o no: el veredicto de economistas y empresarios

Banco Provincial sí o no: el veredicto de economistas y empresarios

En Mendoza hay desconfianza sobre la herramienta. Hay consenso en la importancia de que el Estado subsidie sectores productivos claves y, pese a que algunos sugieren explorar diversos instrumentos o modos, la figura de un banco clásico no tiene casi aceptación.

Diana Chiani

Diana Chiani

Cada determinada cantidad de tiempo, hay temas que vuelven a la agenda cual calesita, sin que se terminen de resolver. La necesidad de contar con un banco provincial es uno de ellos y algo que divide aguas en la política; no sólo entre oficialismo y oposición sino también de manera interna. ¿Qué implica tener una banca provincial? ¿Cuáles son los beneficios y cuáles las desventajas? A favor y en contra, algunos economistas dan su mirada y la fundamentan.

La opinión general está condicionada por la mala experiencia de los desaparecidos bancos Mendoza y Previsión, que dejaron un tendal de deudas sin cobrar, fueron privatizados en uno para luego desaparecer bajo la gestión del banquero Raúl Moneta. La mala fama de los funcionarios públicos a la hora de gestionar bienes o fondos que no les pertenecen tampoco ayuda en este sentido.

Sin embargo, aceptando esto, hay quienes piensan que sería una manera de ampliar la base productiva a partir de un mayor financiamiento al sector productivo como motor de desarrollo.

La postura del Consejo Empresario Mendocino (CEM), por su lado, es negativa hacia esa posibilidad. Luego de varios debates, aseguraron, creen que la provincia tiene más para perder que para ganar y que existen herramientas alternativas, tanto para mejorar la situación o postura financiera local, como para otorgar subsidios a los sectores productivos.

Federico Pagano, miembro del Consejo Empresario Mendocino.

“Lo mejor que puede hacer Mendoza es aprovechar su orden fiscal, sí como su posición dominante en el mercado para obtener mayores beneficios de las distintas entidades financieras existentes”, apuntó el economista y tesorero del CEM, Federico Pagano.

Al respecto, y en concordancia con la postura de los economistas consultados, el CEM recuerda lo poco eficiente o burocrático que puede ser un banco estatal. El sector empresario local sumó que al momento de subsidiar a la producción hay formas más baratas y menos riesgosas. “No vemos que haya necesidad de un banco provincial. Además, si sale mal el costo lo pagamos todos los mendocinos”, subrayó Pagano.

El problema del fondeo y la mala experiencia

Gustavo Reyes, economista de IERAL de la Fundación Mediterránea, comentó que en 2006 habían realizado un estudio por la propuesta del gobierno de ese momento al respecto. “Analizamos la performance de los distintos bancos en comparación con el provincial y la misma no es buena”, explicó el economista, al tiempo que recordó que la experiencia local fue muy mala. Recordó que si la provincia creara un banco generaría una deuda de manera instantánea, ya que más allá de los depósitos debería fondearlo de alguna manera.

Reyes recordó, al igual que Pagano, que no es sencillo sostener el fondeo de un instrumento de este tipo y dio como ejemplo lo poco que le queda al Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC) que, o por los incumplimientos o por las tasas bajas en comparación con el resto del mercado, no ha podido recuperar para continuar de manera eficiente con la línea de créditos a la producción. “No hay nada gratis y hay que tener presente que los créditos con tasas menores en el mercado, los paga el resto de la sociedad”, comentó Reyes.

Con una mirada más proclive a la creación de un instrumento para amplificar el crédito productivo, el economista Raúl Mercau, director de la carrera de Economía de la UNCuyo, expresó que es clave pensar en modos de fondeo para que no suceda lo del FTyC.

El economista Sebastián Laza sostuvo que en la actualidad la provincia cuenta con maneras de alentar la inversión y que es un error pensar que porque haya un nuevo Banco Mendoza van a surgir miles de emprendimientos para financiar. “La clave es la competitividad, y es ahí donde no nos acompaña la macro nacional”.

Los beneficios y las dudas

Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA) existen dos bancas públicas nacionales (el Nación y el BICE) y 13 provincias con sus propias entidades. Algunos de ellos reparten sus acciones con el sector privado y en general no han tenido los problemas suscitados en Mendoza. Buenos Aires, Córdoba y Rosario son algunas de las principales.

En este contexto, Raúl Mercau expresó que un banco provincial no tiene por qué ser malo, al tiempo que observó que sería importante ser claro y eficiente con la normativa al crearlo. Desde su punto de vista, debería evaluarse si lo más apropiado es un banco de inversión o de otro tipo con el fin de que sea posible y redituable para la Provincia.

Mercau admitió que tal vez la figura más conveniente no sea una banca tradicional y que habría que pensar y definir el tipo de instrumento. En este sentido, sugirió hacer una lista de riesgos, el impacto de los mismos y cómo se podrían afrontar antes de negar la posibilidad.

Raúl Mercau, economista y director de la carrera de Economía de la UNCuyo.

Para este economista, uno de los beneficios de contar con una banca propia es que Mendoza no se convierta en exportadora de fondos. Es decir, que la cantidad de depósitos en general ha sido mayor que la cantidad de préstamos, lo que ha impactado en una baja tasa de inversión tanto pública como privada. “Si hay ahorro de los mendocinos, es un despropósito que financie proyectos fuera de Mendoza”, subrayó.

En este sentido, el economista Sebastián Laza concedió que existen fallas en los mercados financieros que ameritan el ingreso del Estado para su corrección. Sin embargo, sostuvo que existen maneras más modernas de crear fomento. “Hay que tener proyectos de inversión rentables y el financiamiento llega. El Estado solo necesita fomentar con algún tipo de subsidio aquellos sectores que considere estratégicos o nacientes sin la necesidad de un banco”, destacó y agregó que el principal problema actual es la situación macroeconómica, que no favorecen las condiciones para los créditos en general.

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