Ajuste para pocos

Presupuesto 2023: otro festival de fondos sin control

Se votará hoy en la Cámara de Diputados. Esperan una sesión maratónica. Más subsidios, perdones fiscales y fondos para provincias oficialistas y opositoras. La austeridad estará ausente. El Gobierno contará con recaudación extra en un año de campaña.

Rubén Rabanal
Rubén Rabanal martes, 25 de octubre de 2022 · 07:02 hs
Presupuesto 2023: otro festival de fondos sin control
Foto: Prensa Diputados Nación

Nada esperanzador viene de la mano del proyecto de Presupuesto Nacional 2023 que Diputados debatirá hoy en una clásica sesión maratónica. El Gobierno terminó incluyendo a último momento (inclusive después de haber consensuado el dictamen de comisión) una colección de más de cuarenta artículos que en política se conocen habitualmente como “la cadena de la felicidad”. Allí hay un reparto de fondos extra que está lejos de la austeridad que Sergio Massa proclamó tanto en Buenos Aires como en Washington ante el FMI.

Con ese tren fantasma de reparto fondos de último momento, una de las delicias que la política se reserva normalmente para el final de cada debate presupuestario, el Gobierno cree haberse garantizado la votación en Diputados. En el festival de gastos hay de todo y para todos, provincias oficialistas y opositoras, por lo que tanto esta será una de las votaciones en las que no solo habrá que vigilar como se pronuncia cada oficialista, sino también quienes desde la oposición aparentan estar en contra del proyecto pero pueden terminar colaborando con el quórum.

En el Congreso eso se conoce como “votar con el culo”, es decir, sentarse y colaborar con el número aunque se luego se proclame el rechazo al proyecto en los discursos. Otro clásico de los acuerdos tras las cortinas; para estar atentos.

El efecto de este Presupuesto 2023 no será neutro y, en verdad, esta ley no solo es importante para la gobernabilidad, sino también para la estrategia electoral del kirchnerismo el año próximo.

Sergio Massa convalidó una proyección de inflación de 60% para todo el 2023. Está claro que esa pauta es imposible de cumplir. El número opera como base de cálculo para estimar los ingresos, pero como la inflación estará más cerca de 100% que de 60%, la recaudación será muy superior a la estimada. Por lo tanto el Gobierno podrá disponer de recursos excedentes con absoluta discrecionalidad y mas en un año electoral. En el cálculo actual los recursos corrientes y de capital están calculados en $22.5 billones; sobre ese monto deberá calcularse el incremento. El recurso no es nuevo: Roberto Lavagna hizo algo similar para Néstor Kirchner al subestimar el crecimiento de la economía en el cálculo presupuestario logrando también por esa vía tener fondos excedentes sin control del Congreso.

La oposición negoció ponerle un límite a esta fuente de fondos megamillonaria para financiarse sin control en el 2023 y logró colar un artículo que establece la obligación de pedir autorización al Congreso si la inflación o los recursos superan 10% a lo votado en la ley. El problema es que si Alberto Fernández no cumple esa obligación queda autorizado igual a ampliar el Presupuesto vía DNU. Es decir, nada por lo que el kirchnerismo deba preocuparse.

Todo eso sucede mientras se introducen recortes en partidas como en el área Educación por un porcentaje que inicialmente se calculó en 15,5% pero que puede llegar a 19.5%.

La fiesta de fondos no termina allí. En el proyecto de presupuesto que se votará hoy se incluyeron más subsidios para cubrir las deudas con la distribuidora mayorista de energía Cammesa, una garantía de subsidios al transporte para las provincias y para calmar a Hugo Moyano, el conocido incremento de la deducción en el impuesto a las Ganancias para que los camioneros no paguen ese impuesto sobre la parte del salario integrada por viáticos y adicionales.

Es todo un ejemplo de no igualdad ante la ley, inclusive mientras el kirchnerismo incluyó a último momento en el mismo proyecto de Presupuesto 2023 un artículo inverso para el Poder Judicial. Es decir, la eliminación de la exención en el impuesto a las Ganancias que goza la Justicia. Está claro que ese beneficio para los judiciales ha sido siempre una lógica irritación para el resto de la sociedad que paga el tributo sobre sus salarios cuando exceden el mínimo no imponible, pero no está claro si esta vez el kirchnerismo incluyó esa disposición como venganza por la situación judicial de la vicepresidenta o para entretener a la tribuna con el debate mientras se intenta ocultar otros problemas fuera de control. Como sea, una vez más el debate por Ganancias a los jueces seguramente quedará trunco en el Congreso o en la propia Justicia.

Un dato final. Entre los “regalos” que distribuye este Presupuesto 2023 hay otro dedicado a las provincias, municipios y organismos públicos. En el Art. 96 se establece un perdón general que les permite acceder a una “condonación de las deudas tributarias y de los recursos de la seguridad social vencidas hasta el 31 de octubre de 2022, cualquiera sea el estado en que se encuentren”. Esa condonación de deudas con la AFIP y la Anses aliviará la caja de provincias y municipios, pero será directamente en detrimento de la recaudación. Tampoco en este punto parece haber algo para festejar dentro del proyecto.

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