Cómo es la revolución energética en el mundo de la que Argentina no participa

Cómo es la revolución energética en el mundo de la que Argentina no participa

La política del Gobierno Nacional de mantener retrasadas las tarifas de luz parece un beneficio para la gente, pero es el motivo de un mal servicio y de cortes masivos. En otros países, este es un tema superado. Se paga lo que cuesta su generación. Además, se avanza a energías renovables

Horacio Alonso

Horacio Alonso

Los cortes de luz reavivaron el debate sobre el costo de la energía en la Argentina. Con tarifas “pisadas”, no hay incentivo para las inversiones para prestar un buen servicio. Un departamento en la Ciudad de Buenos Aires puede pagar de luz unos $500, entre 2,5 dòlares "blue" o cinco al oficial. Si se mide respecto al costo de una pizza, una entrada de cine o los salarios, queda claro que su valor está retasado.
En otros países, el pago mensual de la luz puede equivaler a dos o tres cenas en un restaurante. Eso explica la mala calidad de las prestaciones.
En un relevamiento que realizó MDZ por distintos países se comprueban estos datos, pero también se ve cómo la Argentina está quedando retrasada a la revolución energética que hay en buena parte del mundo.
La energía solar es cada vez más utilizada a nivel residencial, con un importante ahorro de los costos. Los gobiernos subsidias su instalación y los consumidores le venden a los Estados o empresas el excedente de lo que generan.
También la energía eólica está siendo utilizada en otros países como una alternativa más económica y limpia. En algunos casos, para el 2030, se espera que la energía “verde” sea el principal suministro para particulres y empresas.
Es bueno conocer algunos ejemplos de países donde no se corta la luz para constatar el atraso de la Argentina en este tema. 
En Australia, el pago de luz se hace de forma trimestral. Para un departamento de unos 90 metros cuadrados, el costo de la energía eléctrica puede representar un promedio de unos u$s350, por ese período, o poco más de u$s100 por mes.
Hay que tener en cuenta algunos detalles. En muchas viviendas no hay gas y la calefacción también se realiza con electricidad.
Si bien respecto al nivel de ingresos, el costo no parece tan elevado, hay mucha conciencia de la necesidad de ahorrar luz. Este monto es en base a un uso racional. Si se consume sin recaudos, la tarifa se dispara. Quienes viven en Australia son prudentes en el uso de aires acondicionados, tener luces prendidas innecesariamente o utilizar la calefacción sólo cuando se requiere.
Como en muchos países, se está expandiendo la utilización de energía solar. Muchas casas o edificios disponen de paneles para generar energía más barata y limpia. El costo de estos equipos se paga con unos pocos años del ahorro que genera. Además, la energía que generan estos paneles y que no fue consumida por el propietario se inyecta a la red eléctrica, lo que reduce el costo de lo que se paga como energía convencional. Incluso, puede darse el caso en que un usuario termine cobrando más de lo que usa.
En Canadá también existe mucha conciencia de uso racional de la energía. La gente no deja las luces encendidas en habitaciones que no están siendo utilizadas o se programa la calefacción para que funcione en las zonas de las casas que se necesita. También, por las bajas temperaturas, se utiliza doble vidrio en las ventanas para una mejor aislación.
En muchas casas, la calefacción se realizar de forma eléctrica y no con gas como en la Argentina.
La tarifa es bimestral. Una casa de varias habitación puede pagar unos u$s700 cada dos meses, el equivalente a u$s350 por mes. En el caso de un departamento de dos ambientes, el consumo mensual puede rondar entre u$s50 por mes en verano y u$s75 en invierno.
En Estados Unidos, la situación varía según los estados. En el de la Florida, el costo de la luz es uno de los más baratos del país. 
En muchas casas también se está utilizando energía solar. La instalación del sistema se puede financiar hasta en 30 años con un costo que es un poco menor al que demandaría la energía convencional. Hay que tener en cuenta que los meses de sol a pleno son la mayoría del año por lo que es una buena fuente de generación de energía. También hay que considerar que por las altas temperaturas, el uso del aire acondicionado puede extenderse hasta casi 10 meses al año.
El costo de la luz ronda unos u$s100 por cada 100 metros cuadrados. Esto equivaldría a un departamento de dos ambientes ya que, en general, las dimensiones son más generosas que en la Argentina.
En Alemania también se paga la luz y el gas en la misma factura y abona a los municipios. El cálculo se realiza por el consumo realizado el año anterior. Cada fin de año, los consumidores envían una foto del medidor para que se realice el cálculo del consumo y, sobre ese valor, se pagará el año siguiente. El ajuste es anual. Si se consume menos de un año a otro, se reitegra la diferencia.
Un departamento chico puede pagar unos 100 euros mensuales de luz y gas. El ahorro de energía también está presente en la conciencia ciudadana y la mayoría de las viviendas están construidas para un buen aislamiento, con paredes gruesas y doble vidrio, especialmente para protegerse de las bajas temperaturas.
El gobierno tiene un proyecto de llegar a 2030 con 80% de energía renovable o “verde”. Es por eso que se planea que el 2% de todo el territorio alemán esté ocupado por molinos para energía eólica y todas las nuevas construcciones tienen que tener energía solar. Para eso se otorgan subsidios para instalar paneles en todas las casas, no sólo para consumo propio sino para inyectar el excedente a la red general.
También se están dando subsidios para que cada vivienda tenga un cargador para vehículos eléctricos, con la condición de que esté abastecido por energía “verde”.
En Italia, un departamento grande paga unos 120 euros por meses, el equivalente a dos o tres cenas para dos personas. También hay mucha conciencia del uso racional de la energía. Algunas casas tienen limitadores de consumo para no utilizar todos los equipos a la vez. Si la red siente la sobre carga se corta para se apague algunos de los aparatos que se estén utilizando. Se debe optar, por ejemplo, si se utiliza el horno eléctrico o el secador de pelo, al mismo tiempo.
Hay reducción de costos después de determinado horario o los fines de semana. Los consumidores pueden elegir la empresa que le preste el servicio y cambiarse cuando quiera.
En España es algo similar. Una casa estándar puede estar pagando entre 90 y 120 euros por mes. Hay también horarios y días en los que es más económico el costo energético. Por ejemplo, los fines de semana. Es ahí cuando la gente aprovecha para programar los consumos como el lavado de ropa.
Tanto en Italia como en España, en los últimos meses están sufriendo aumentos de las tarifas, lo que genera descontento.

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