El Gobierno insiste en defender su peor decisión económica y explica por qué

El Gobierno insiste en defender su peor decisión económica y explica por qué

El tema estaba terminado, pero el propio presidente lo trajo de nuevo al debate. Argumenta la baja de los precios. Los productores lo atacan. La pérdida de dólares para exportación.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

El tema estaba casi olvidado. Y tapado por temas económicos y financieros algo más urgentes y dominantes de la agenda. Ni hablar de las cuestiones políticas, que en una semana electoral copan la parada. Sin embargo, las prohibiciones a exportar el 50% de la producción ganadera vacuna volvieron al ring; y, lo más inexplicable, de la mano del propio presidente.

Fue Alberto Fernández el que ayer vía Twitter argumentó a favor de las restricciones prorrogadas hasta el 31 de octubre, sosteniendo que "los precios de la carne bajaron desde el momento en que restringimos las exportaciones" y reiterando que "no es justo que el precio internacional de la carne vacuna sea el mismo precio que deban pagar nuestros compatriotas" y que "cuidar la mesa de los argentinos es nuestro compromiso".

Su defensa se basa en un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), cercano al Instituto Patria, donde se indica que "durante la vigencia de las restricciones", los precios "a lo largo del año 2020 y los primeros ocho meses de 2021, se observan incrementos significativos de la carne vacuna durante enero (7,6%), marzo (5,6%), abril (9,2%), noviembre (7,7%) y diciembre (20,2%) de 2020, y también en 2021, con particular aumento en los meses de enero, marzo y junio de 2021 (6,3% 7,3% y 7,9% respectivamente). Cortando con la fuerte dinámica alcista, en julio y agosto los distintos cortes de carne vacuna mostraron en promedio una caída de 1,0% y 1,4% respectivamente". Según el jefe de Estado, esta baja de precios se habría debido a las trabas a las exportaciones; y no a cuestiones estacionales.

Desde ayer por la tarde, estos argumentos recibieron la contestación de todos los sectores vinculados a la producción ganadera. Tomamos una sola declaración representando a todos los rubros y que tiene la característica de ser algo más apolítico que el resto de la comunidad exportadora. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), se aseguró que la baja estacional se debe a "la interacción entre la dinámica del mercado de demanda interna y producción", y a que "en el mercado argentino no entra un kilo más de carne". Se aseguró que "la persistencia en el error destruye el entramado productivo, el aumento de la oferta y la capacidad de generación de empleo productivo". Se va luego a una declaración dura: "no entender esto es un hemiplejia intelectual".

Los datos sobre la baja de los valores de ciertos cortes de carne que mostró el gobierno sobre los datos de CEPA son correctos. Sin embargo la pregunta es si estas (leves) bajas se deben a las políticas oficiales de restricción de exportaciones o a cuestiones vinculadas al mercado interno. Dos datos aclaran la cuestión, el primero, ya mencionado en estas columnas, es que durante la vigencia de las trabas hard a las exportaciones (entre mediados de mayo y junio), los precios de mayo subieron 3,3%, cumulando 21,5% con un incremento de 3,1% en alimentos y bebidas no alcohólicas. Ese período el alza de la carne llegó al 5% promedio; nuevamente un porcentaje superior al del IPC general del mes y del sector. Si se suman las alzas promedio en los cortes de carne del bimestre mayo y junio, se muestra un alza de entre 8 y 10%, dependiendo del producto que haya medido el Indec. En el mismo período la inflación sumó 6,5%.

La comparación indica que los precios de la carne, durante ese bimestre de vigencia de las trabas arrojó un incremento de entre 3 y 4 puntos por encima de la inflación. Los precios no bajaron, aumentaron más que la inflación y la carne se encareció y se convirtió en difícil de acceder para los sectores populares. Más allá de los precios, hay otro argumento más sólido para criticar la medida. Los cortes que hoy permiten ser exportados a mercados clave como Europa o Israel, no bajaron los precios. Los que bajan son los cortes de hueso o rezagos no vendidos al exterior, pero provenientes de la misma vaca que se coloca en el exterior. Como contrapartida, la prohibición de exportaciones de carne se concentra en las colocaciones a China, donde lo que se envía es vaca denominada "mala" y que no tiene mercado dentro del país.

El dato más grave a nivel macroeconómico puede ser otro. Según los datos oficiales y los de los privados, las ventas de carne al exterior le aportan al país, unos 3.000 millones de dólares anuales. Sin embargo en el ejercicio 2021, las exportaciones deberían subir ante el incremento de la demanda y los precios internacionales; con lo que el volumen de ventas debería alcanzar los 3.500 millones de dólares.

Argentina logró en el rubro carnes algo que es difícil de lograr en las muy mal manejadas políticas de apertura al comercio internacional: abrir mercados (y en algunos casos recuperarlos), consolidarlos y comenzar a incrementar las ventas al exterior. Si se tiene en cuenta que la carne vacuna argentina genera ventas mensuales por unos 400 a 500 millones de dólares mensuales, la restricción de colocaciones del 50% de las exportaciones le estaría haciendo perder ingresos en divisas por entre 200 y 250 millones de dólares mensuales. En promedio unos U$S2.500 millones. Para tener una idea que representan estos números.

En las últimas tres jornadas, el Banco Central vendió unos U$S250 millones, destinados a financiar importaciones a insumos para producir bienes industriales, como la industria automotriz. Si no se hubieran trabado las exportaciones, ese dinero no hubiera implicado pérdidas de reservas, sino que se hubiera financiado con ventas de carne al exterior.

Otra vez, la peor decisión económica de todo el gobierno de Alberto Fernández.

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