El Gobierno tiene 450.000 millones de razones para torcer la historia

El Gobierno tiene 450.000 millones de razones para torcer la historia

El Gobierno tiene ya disponible un punto del PBI para gastar hasta las legislativas. Fue trabajo de Martín Guzmán. Se definirán políticas activas.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Todo está preparado. Fiscal y financieramente. Los candidatos del oficialismo de todo el país podrán disponer de un total de casi 450.000 millones de pesos para hacer campaña, y trata de convencer al votante de las bondades de acompañarlo. Especialmente la clase media urbana (en sus tres niveles); que en casi un 15% le dio a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner el triunfo electoral en el 2019. Y que dos años después los abandonó. De manera casi violenta.

Martín Guzmán hizo su trabajo durante los primeros ocho meses del año, y ahora desde el ministerio de Economía se le puede garantizar a la coalición gobernante, que desde hoy al 14 de noviembre, el trascendental día para el oficialismo donde se decidirá como vivirá los últimos dos años de esta gestión de Alberto Fernández, habrá efectivo para desplegar.

El aporte de Guzmán para la campaña es clave. Desde que comenzó el año viene estableciendo una estrategia de relojería, para sostener el cálculo de un déficit fiscal para este año de no más del 4,5% del PBI (incluso podría ser menor), pero no ajustar la economía para el momento donde el gobierno se jugaría su mayoría legislativa en Diputados y el Senado. El ministro pensó bien durante el primer trimestre como ejecutar el mecanismo para que haya efectivo de campaña en estos tiempos que se inauguran hoy. Y que estos sean a granel.

El principal capítulo de la estrategia la dio durante el primer semestre del año, cuando el desequilibrio primario entre ingresos y gastos se ubicó en el 0,5% del PBI. Guzmán aplicó en el primer semestre del 2021, una restricción de gastos corrientes que incluyó el capítulo previsional, laboral y energético; incluyendo una batería de medidas de amplio espectro que tuvieron un buen resultado final. Fueron tiempos duros en los que el ministro tuvo la mirada dura, directa y crítica de la vicepresidenta, que le cuestionó (de manera privada y pública) muchas de las políticas que Guzmán aplicaba.

La cumbre del conflicto fue el ninguneo abierto ante toda la sociedad sobre las políticas de las tarifas de los servicios públicos, donde Guzmán debió hocicar como nunca en su gestión. Hubo luego una fumata en agosto pasado, donde todas las partes cerraron filas en un encuentro privado de un viernes por la tarde, donde participaron Alberto Fernández, Axel Kicillof y Máximo Kirchner, además del ministro y la expresidenta. Fue la reunión en la que Cristina Fernández de Kirchner aceptó utilizar los DEGs provenientes del FMI para pagar el vencimiento por unos U$S1.800 millones del 30 de septiembre al organismo financiero, y también, eventualmente, concretar el pago del 30 de diciembre.

Ese día Guzmán le dio la certeza al gobierno que luego de la PASO, habrá disponibilidad de efectivo para elaborar una estrategia fiscal expansiva en los casi dos meses de campaña donde la coalición oficial se jugará los próximos dos años.

El ministerio de Economía avalará casi el 1% del PBI para la campaña. Si se tiene en cuenta que en dólares son unos 4.500 millones de dólares (PBI argentino= U$S 450.000 millones) a un dólar promedio de 100 pesos (promedio hasta fin de año del oficial), serían unos $ 450.000 pesos libres, sólo para la campaña. Y si la situación de complica, ese 1% podría expandirse hasta dos puntos del PBI.  

Dentro del Gabinete Económico hay tranquilidad cada vez que se analizan los números fiscales para la próxima etapa de la campaña electoral. Según los datos duros que llegan desde el ministerio de Economía, el déficit fiscal para este año no superará el 4,5% estimado en el Presupuesto Nacional para el ejercicio 2020. Y, posiblemente, tampoco llegue al 4% del PBI. Esto pese a la aceleración en el nivel de gasto que se registró en las últimas semanas antes de las elecciones del próximo domingo, proceso que se aceleraría en los próximos tres meses. Más teniendo en cuenta que probablemente el oficialismo deberá repuntar el nivel de votación en gran parte del país.

Sin embargo, Martín Guzmán le asegura al resto del Gobierno, y estos a la clase política candidata, que durante la primer parte del año se hicieron bien las tareas de contención fiscal; como para que en el primer semestre del año el resultado negativo no supere el 0,5%. Y que para el inicio de la última etapa electoral, este se ubique por debajo del 1,5%.Haciendo números básicos, esto le daría al gobierno la posibilidad de explorar un aumento de dos puntos porcentuales de desequilibrio para el resto del año. Incluso, aventuran dentro del gobierno, si los resultados de la recaudación continúan sosteniéndose en un ritmo de al menos 10 puntos porcentuales por encima de la inflación, la variable continuará bajo control. Y, lo más importante y urgente para los candidatos, el nivel de pesos para desplegar ante el electoral díscolo 8el resto está garantizado) puede aumentar.

El 4,5% final para el año fue diseñado por Guzmán entre septiembre y octubre del 2020; cuando se preveía que este ejercicio sería de expansión económica y sin el azote de una segunda ola del covid-19.

En los primeros seis meses del año el desequilibrio entre ingresos y gastos (sin pago de servicios de deuda), acumuló un 0,5%, el nivel más bajo en seis años para el mismo período. Esto se dio gracias al aporte de dos capítulos fundamentales; vinculados a los ingresos públicos. El primer aporte fundamental lo dieron los ingresos provenientes del Aporte Solidario Extraordinario; los que, según los datos de la AFIP, sumaron más de $223.000 millones; lo que prácticamente empata el déficit acumulado en los primeros seis años del 2020.

El segundo capítulo lo marca la recaudación extra proveniente del comercio exterior, lo que le permitió a sector público nacional un ingreso extra de aproximadamente $180.000 millones según estimaciones privadas. Hay un tercer factor importante: la mejora de la recaudación total real registrada por el organismo que maneja Mercedes Marcó del Pont, por encima de la inflación. Esto permitió que en el período inicial del ejercicio actual, la recaudación aumente 22% en términos reales, contra un alza de 6% en el gasto público.

Hasta aquí Guzmán mostró una prolijidad extrema, lo que le valió el reconocimiento desde el kirchnerismo puro y duro.

El período más complejo ya comenzó. Ya le dejó en claro el ala política, en boca de la mismísima Cristina Fernández de Kirchner que desde julio comenzó el tiempo de pensar en los votos y dejar de lado las restricciones presupuestarias. Y no sólo por el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, discusión ya cerrada dentro del Gabinete. El Gabinete Económico afirma que esta preparado para el reclamo de todos estos miles de millones de pesos, y que la aceleración del gasto público en los próximos meses no afectará la meta fiscal final. Según algunas estimaciones privadas, y dependiendo de los escenario de ingresos y gastos, el déficit fiscal no podría ser menor al 3% y no superaría el 4,2%; siempre dependiendo del nivel de apertura del gasto que se habilite en el segundo semestre.

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