Argentina, país problema: quiere marcar tendencia y pide más impuestos en el mundo

Argentina, país problema: quiere marcar tendencia y pide más impuestos en el mundo

Días después de descender a la Primera D mundial, pide aumentar la presión impositiva a las multinacionales. Reclama 25% en un tributo ya acordado en 15%.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Argentina es hoy el país en desarrollo (más allá de lo que considere MSCI) con peores números monetarios y financieros, a veces sólo comparables con estados en guerra. Su inflación es inexplicable para el mundo coherente, incluyendo los países de la propia comarca latinoamericana, y su déficit fiscal carece de seriedad analítica. Y sin embargo, muchas veces busca imponer tendencia en la economía mundial. Y, en general, pocas veces por cuestiones positivas. Es el caso del último tema público internacional en el que opinó Martín Guzmán, que expuso ayer públicamente sobre el tema que el G-20 discutirá en la próxima cumbre de ministros de Finanzas y Economía que se reunirá (de manera virtual) en Venecia entre el 9 y el 10 de julio: la universalización de un impuesto a las multinacionales que operen con el globo como escenario.

En una reunión mantenida el fin de semana pasado entre los ministros de los siete países más desarrollados (de donde salen la mayor parte de las empresas afectadas), y pese a que Francia y los Estados Unidos proponían una alícuota de 20%, quedó establecido que la tasa del tributo a las transnacionales llegará al 15%. Se impuso así la posición de Alemania, Canadá, Japón y el Reino Unido que buscaban una alícuota prudente y aceptable a nivel internacional. El tema, al tener cierto aval del G-7, está casi definido; pero igual se someterá a debate y votación en Venecia. Ayer se concretó una ronda de opinión de parte de los miembros participantes de la cumbre de la próxima semana, para conocer las posiciones generales de los estados que debatirán entre el 9 y el 10 del próximo mes; y allí tuvo Guzmán la posibilidad de exponer la posición Argentina. El ministro sorprendió con la exigencia de una alícuota del 25%; la más alta reclamada por cualquier otro miembro del grupo, superando incluso la idea del francés Emmanuel Macron de un impuesto de 21%. Argentina se ubica así en el mayor nivel mundial, reclamando niveles récord de impuestos. Y, para los analistas, desvirtuando incluso la verdadera intención del tributo pensado para las multinacionales.

Según quedó claro en la reunión del domingo, la idea del G-7 no es la de aumentar la carga impositiva general para las multinacionales, aclarando que una posición de este tipo generaría un proceso de aceleración inflacionaria en todo el globo. La intención de los estados más desarrollados, con el apoyo del FMI y la OCDE, es la de unificar tasas tributarias a nivel internacional, para evitar proceso de evasión impositiva y regulaciones mundial similar en todos los mercados donde operan las corporaciones; sin que esto implique un efecto cascada sobre los precios. Se buscaría evitar el efecto BEPS (del inglés «Base Erosion and Profit Shifting», (Erosión de la base imponible y traslado de beneficios), que es el término que designa en el idioma contable y fiscal universal las estrategias de planificación fiscal utilizadas por las empresas multinacionales para aprovecharse de las discrepancias lagunas e inconsistencias de los sistemas fiscales nacionales, y trasladar sus beneficios a países de escasa o nula tributación, donde las entidades apenas ejercen ninguna actividad económica y eludir de esta forma el pago del impuesto sobre las sociedades. La iniciativa BEPS viene siendo reclamada por la OCDE desde 2013, para combatir la elusión fiscal a nivel internacional.

En teoría, si el impuesto se aplica de manera constante, universal y con liquidación donde se generó el rendimiento y no en las casas centrales; se evitarán movimientos financieros internacionales vinculados con la evasión tributaria y el lavado de dinero a partir de privilegiar mercados con menor presión impositiva. Sería, según la OCDE, el paso siguiente a haber solucionado el problema de la doble tributación mundial, derivado de la internacionalización de la economía a partir de la década del '90 y que, según el organismo dependiente de las Naciones Unidas, fue una de las causas de la crisis financiera del 2008. Toda esta teoría de los BEPS, se basa en el intento de normalizar los movimientos financieros e impositivos en el mundo. No en una propuesta de aumentar la presión tributaria internacional. Sólo con la aplicación del 15% Argentina se beneficiaría claramente, ya que muchas multinacionales que operan en el país comenzarían a aumentar sus pagos tributarios sólo por estar presentes en el país. Concretamente, Argentina recibirá más dinero. Pero, siguiendo culturalmente el ADN del gobernante criollo, el gobierno actual reclama subir impuestos. A niveles históricos.

Guzmán marcó ayer posición en una de las reuniones virtuales preparatorias, y desde Buenos Aires aseguró que "hoy cobrar impuestos a las corporaciones multinacionales es una necesidad" y planteó la que la tasa impositiva a nivel global para esas empresas debería ser del 25%, y no del 15%. "La pandemia profundizó las desigualdades y las asimetrías entre los países avanzados y el resto, y la necesidad de resolver el problema de la elusión impositiva de las multinacionales es aún mayor", señaló Guzmán, al disertar por videoconferencia en el panel “¿Cómo lograr un impuesto global que sea justo para el mundo?”, organizado por el G24 y la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT).

"Hoy cobrar impuestos a las corporaciones multinacionales es una necesidad", dijo, y agregó que "la tasa mínima corporativa global del 15% es demasiado baja. Hay un riesgo sustancial de que termine siendo de hecho la tasa máxima. Desde Argentina consideramos que una tasa del 21% sería mejor, una del 25%, aún mejor". "Hay una oportunidad para lograr algo histórico, este es el momento. Este año, contamos con un G20 que sin duda abordará cuestiones que importan. Esto es algo positivo, pensamos que el hecho de que se esté discutiendo es un paso en la dirección correcta", indicó en su presentación.

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