El pánico puede ser el mejor amigo del inversor inteligente

El pánico puede ser el mejor amigo del inversor inteligente

En épocas de crisis, las emociones humanas pueden beneficiar a los inversores que realizan movimientos inteligentes para el largo plazo.

Inversor Global

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Por Gonzalo Andrés Castillo (@gzcasti)

Los mercados financieros están estrechamente vinculados a las emociones de los participantes, ya que los movimientos de precios dependen de la oferta y la demanda, factores que, a su vez, se relacionan con decisiones personales influenciadas por pensamientos y sentimientos.

Mientras que en épocas de crecimiento económico y financiero la euforia domina a los inversores y crea un círculo virtuoso que retroalimenta el ciclo alcista, cuando llegan las etapas de crisis sucede todo lo contrario: el pánico entra en juego y causa fuertes y destructivas caídas en las cotizaciones.

Cuando sucede esto, es importante no dejarse llevar por el comportamiento de las masas y pensar racionalmente, aprovechando la baja en los precios para adquirir más activos.

Concentrarse en los fundamentos

Las caídas en los precios de los activos pueden suceder por dos razones: por el reflejo de una mala proyección de las compañías o por un “efecto manada”. En el primer caso, la baja en la cotización podría estar fundamentada, ya que el mercado negocia futuro, no presente, por lo que hay que analizar la situación y determinar si realmente la empresa tiene potencial como para continuar creciendo o si llegó el momento de desprenderse de sus activos.

En el segundo caso, los precios se desploman sin un disparador sensato; simplemente pierden valor “por arrastre”. Por ejemplo, en marzo de 2020, las acciones de The Coca-Cola Company pasaron de costar USD 60,13 a solo USD 36,27, lo que representa una caída del 39,68% en menos de un mes. ¿Realmente una de las compañías más grandes, importantes y emblemáticas de la historia perdió casi un 40% en 28 días?

En estos casos en los que es más que evidente que se trata de un comportamiento completamente injustificado, el inversor inteligente debe aprovechar para adquirir acciones a “buenos precios”.

Tarde o temprano, el mercado termina recuperando la cordura y la oferta y la demanda se vuelven a equilibrar, permitiendo que se alcancen “precios lógicos”. En el ejemplo anterior, al poco tiempo la acción comenzó a recuperarse hasta acumular un incremento del 29% a día de hoy.

Conociendo cómo actúa el pánico en los mercados financieros y aprendiendo a detectarlo, los inversores inteligentes podrán aumentar su capital en el largo plazo comprando acciones infravaloradas.

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