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El duro negociador que tiene la llave para el acuerdo con el FMI y que Guzmán busca seducir

William Sieji Okamoto, el hombre que tendrá la responsabilidad de negociar los tramos técnicos con el FMI, se reunió durante horas con Martín Guzmán y Gustavo Beliz. Es un halcón republicano que le hará las cosas difíciles al país.
Foto: Twitter Martín Guzmán
Foto: Twitter Martín Guzmán

Martín Guzmán y Gustavo Beliz se cruzaron durante unas horas de negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con la persona que, en serio, puede destrabar los aspectos técnicos del Facilidades Extendidas. El ministro de Economía mantuvo encuentros serios y clave con el número dos del organismo, William Seiji Okamoto; el hombre que luego de la devaluación del poder de Kristalina Georgieva tiene la llave de las decisiones técnicas y, quizá, políticas del Fondo.

El ministro de Economía y el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia tuvieron un largo encuentro en la embajada de la Argentina en Roma, donde por primera vez desde las elecciones PASO, se habló sobre el contenido de las metas financieras, fiscales, macroeconómicas, cambiarias y monetarias que el país debería cumplir y respetar durante los 10 innegociables años que durará el Facilidades Extendidas. Fuera de la reducción de las tasas de interés que se aplicaría en el crédito, un tema que sólo puede ser tratado en ámbitos políticos a primer nivel mundial (y, en consecuencia, responsabilidad directa de Alberto Fernández), Okamoto es la persona a la que hay que convencer.

El problema es que es difícil de conquistar. Casi imposible para generar un cambio de convicciones, según lo que aseguran los que lo conocen. Y, para peor, se trata de una persona de matriz republicana pura y dura; que creen en que son los países los que deben ejercer sus responsabilidades para solucionar sus propios problemas. Y que el rol de los organismos financieros internacionales es el de acompañar esos cambios. No imponerlos. Pero sólo después de la aplicación de un plan serio y responsable de parte de los Gobiernos. Prácticamente un resumen de lo que se habla en estos tiempos: es la coalición oficialista la que debe presentar una estructura concreta, sólida y defendible de las metas más importantes de la economía, para que luego el FMI acompañe. No antes. Ni después. En consecuencia, todo lo que se haya hablado en Roma entre Guzmán, Beliz y Okamoto, deberá tener la matriz de seriedad macro republicana que reclama Okamoto. Hoy empoderado.

Okamoto, el hombre clave. 

Escenarios posibles

¿Qué tanto puede aceptar el norteamericano? Para empezar, es alguien que conoce la realidad argentina, y no es un improvisado sobre lo que sucede en el país. El hoy subdirector general del FMI, es un halcón republicano llegado al Fondo por “recomendación” directa de Donald Trump en mayo de 2020 y quién se estabilizó definitivamente como número dos del Fondo. Okamoto cuenta desde siempre con todo el apoyo del Gobierno de Joe Biden y de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; y ambos ya demuestran que podrán trabajar juntos por muchos años. Esto incluye todo el  período que Argentina necesite para su acuerdo con el FMI. Desde esos tiempos se percibe que Okamoto no le harán las cosas fáciles al país, más si el país insistiera en privado y en público en criticar abiertamente el Stand by acordado entre el Gobierno de Mauricio Macri y la conducción del Fondo de Christine Lagarde y la presidencia de Donald Trump. Menos apoyo habrá si parte de la discusión incluye potenciales demandas judiciales contra los funcionarios argentinos que negociaron aquel acuerdo en 2018. Okamoto conoce mucho el tema.

El hoy vicedirector ejecutivo del FMI proviene de las líneas duras del trumpismo y ocupaba el cargo estratégico de asistente interino del Tesoro para Finanzas y Desarrollo Internacional, bajo la supervisión de Steven Mnuchin. Desde ese cargo oficiaba de organizador e interventor con línea directa con el expresidente norteamericano, en las reuniones del G-7 y el G-20 y la participación de los Estados Unidos en los organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Club de París, etc. Desde ese cargo intervino directamente en las negociaciones entre el Fondo Monetario y Argentina; y, a pedido de Trump y Mnunchin, fue quién presionó para que se firme el Stand by en su segunda versión de agosto-septiembre de 2018. 

Más tarde, y por mandato de Mnuchin, quién a su vez obedecía a Trump, fue quién presionó directamente a su antecesor en el FMI, David Lipton, para que acceda a la flexibilización del uso de los dineros del préstamo del organismo para ejecutar política cambiaria. Esto sucedió entre mayo y agosto de 2019 y, tal como afirma con razón el Gobierno de Alberto Fernández, se aplicaron entre 3.000 y 5.000 millones de dólares para contener el precio local del dólar hasta las elecciones PASO de ese año. En consecuencia, es difícil que sea Okamoto quién avance en la investigación interna sobre lo que sucedió en esos años, y que desde el Ejecutivo y el kirchnerismo se busca que sea la base de la justificación para que el FMI acepte un Facilidades Extendidas a más de 10 años.

Hay otro antecedente de Okamoto y la Argentina. Fue quien organizó el contenido económico por su país, en la cumbre del G-20 en el que el Gobierno de Macri fue anfitrión entre el 30 de noviembre y el primero de diciembre de 2018.