¿Qué tienen de especial los calzoncillos Calvin Klein y por qué todos (y todas) quieren usarlos?

¿Qué tienen de especial los calzoncillos Calvin Klein y por qué todos (y todas) quieren usarlos?

Es la prenda más vendida de la marca desde su lanzamiento hace menos de 30 años.

Redacción MDZ Online

Comprar ropa interior de marca es la manera más simple y económica de acceder al lujo de una firma que, en otro rango de prendas, resulta inaccesible. Posiblemente haya algo de verdad en esto y el boom de ventas que es el calzoncillo de Calvin Klein, pero la prenda elegida entre la ropa interior suelen ser las camisetas.

Éstas combinan con todo, se pueden llevar debajo de una camisa y sobre todo presumen el logo de la marca, lo que da estatus. Este sí que no es el caso de los “gayumbos“ convertidos en estos años en un símbolo de poder y sensualidad. Muchos y muchas dejan entrever de forma “casual“ sus Calvin Klein debajo de sus jeans o polleras, o hasta los usan de shorts y complemento playero pero... ¿Por qué?

En esta nota te contamos la historia de los calzoncillos Calvin Klein y qué tienen de especial. Una fórmula inspiradora para tu emprendimiento y un manual sobre cómo convertir un producto simple en un ícono deseado por todos.

Un poco de historia

La marca se fundó en 1969 y ya en los 80's era considerada una de las líderes en Estados Unidos con proyección internacional. Sus jeans eran un éxito en el mercado y una de las prendas más vendidas. Por eso, en 1982 y para expandir el negocio la firma decidió lanzar los calzoncillos Calvin Klein.

La campaña que los publicitaba no se distingue mucho de las que podemos ver hoy: un atleta deportista olímpico era el protagonista Tomás Hintnaus retratado por Bruce Weber con unos slips blanco inmaculado contra una escultura y el cielo azul de fondo.

El éxito se debió gracias al contexto, además de un par de buenas ideas de marketing, fotógrafos talentosos y una visión clara de la marca. 1980 fue el momento de los cuerpos bronceados, esculpidos y la fiebre por el fitness. El ideal físico de la belleza masculina era Arnold Schwarzenegger, un físicoculturista con éxito en la actuación.

Por otra parte, el modelo elegido por Calvin Klein - Hintnaus- era perfecto, no sólo por su cuerpo musculoso y trabajado, sino por representar el multiculturalismo de Estados Unidos y la idea de “sueño americano“ al ser hijo de inmigrantes. Era hijo de checos, nació en Brasil y fue criado en USA.

La sensualidad también era parte del combo. La ropa interior se vendía bien calzada en el cuerpo de un hombre que parecía tallado. Y por supuesto, desde el principio de los tiempos el sexo vende. En ese momento la estrategia de marketing para vender y publicitar era justamente “no centrarse en el producto“.

Visión, adaptación y éxito

A principios de 1990 la empresa estaba al borde de la quiebra por expandir su negocio a través de licencias. Sus calzoncillos y la nueva línea de fragancias fueron quienes rescataron a la firma de esa situación. Sus perfumes, actualmente, siguen siendo un objeto de deseo y adoración de hombres y mujeres.

John Varvatos era el director creativo de la línea masculina de la casa y fue pionero en crear los boxer briefs. Se trataba de un híbrido entre los holgados boxers y los slips. Así nació un nuevo ícono de la marca. El modelo elegido fue esta vez Mark “Marky Mark“ Wahlberg, exitoso integrante de la banda New Kids on de Block.

Kate Moss, la modelo del momento, también fue parte de esa inolvidable campaña.

Fue el momento justo en el que se puso de moda enseñar la banda de los calzoncillos para alardear el nombre de la marca como un símbolo de status.

El editor de moda Sam Diss dio una buena explicación en ese momento. Para él portar y mostrarlos daban la sensación de ser el cantante en persona, pero sin la obligación de trabajar su cuerpo horas en el gimnasio ni tener su talento.

Así llegó la era de Internet y la publicidad cambió. Las redes sociales eyectaron la potencia de la comunicación de la marca hacia instagram y entonces, los modelos se volvieron más jóvenes, entre 18 y 29 años. Justin Bieber como uno de los exponentes lo deja claro.

En sus primeras 48 horas esta campaña obtuvo más de 1,6 millones de interacciones en Instagram y sus ventas explotaron. Los productos de su línea de ropa interior se diversificaron, sumando prendas femeninas clásicas e innovadoras, versátiles y también unisex.

Por otro lado, las acciones de la marca en redes se multiplican con cuidado y dedicación de la mano de los las figuras más representativos de los jóvenes, como Kendall Jenner.

Y así, la explicación del éxito vuelve a ser la misma que en un inicio, una gran capacidad de adaptación y sobre todo, no centrarse en el producto para vender.

 

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