Las criptomonedas generaron una peligrosa bicicleta financiera

Las criptomonedas generaron una peligrosa bicicleta financiera

Los nuevos préstamos en monedas virtuales han generado que los prestatarios reinviertan el préstamo en otra criptomoneda con el riesgo de no poder recuperar la inversión y la imposibilidad de pagarlo.

MDZ Dinero

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Los rumores de un nuevo cepo y el difícil acceso a reservas de valor alternativas al peso han generado que el negocio de las criptomonedas crezca en el país. Dentro de ese mundo de posibilidades, ha aparecido el concepto de finanzas descentralizadas o “DeFi”.

La aparición de plataformas peer to peer permitieron que los prestamistas y prestatarios realicen transacciones sin la aparición de los bancos. Estos prestamos se multiplicaron por desde marzo a US$ 3.700 millones porque los inversores buscan rentabilidad contra el recorte en las tasas de interés de los bancos centrales.

Los defensores de estas propuestas, donde los algoritmos establecen las tarifas en tiempo real en función de la oferta y demanda, aseguran que representan el futuro de los servicios financieros porque permiten una manera eficiente y accesible de obtener crédito.

Todo comenzó de la mano de Compound Finance que distribuía tokens animando a los inversores a depositar garantías y proporcionar liquidez a cambio de tasas de dos dígitos y una parte en la distribución diaria de los mismos. Otras empresas se sumaron a la propuesta como Balancer, Kyber Network, que con su actualización de esta semana permite oportunidades de staking en KNC, o Aave que adoptó un enfoque distinto de la liquidez de la agricultura con un modelo de préstamos y delegaciones de crédito de reputación.

En Argentina, Ripio lanzó hace unos años RCN que se trata de un protocolo de préstamos internacionales P2P de contratos inteligentes y tecnología blockchain. Con el paso de los años otras ofertas aparecieron en el mercado.

Sin embargo, los especialistas temen que esto podría ser la próxima burbuja del mundo de las criptomonedas, similar a las iniciales. Donde las empresas recaudaban capital mediante la emisión de monedas virtuales pero la mayoría de los proyectos no se concretaron y los inversores perdieron dinero.

La diferencia actual es que las plataformas DeFi se basan en ether blockchain, la segunda criptomoneda después del bitcoin, que se puede utilizar para crear contratos digitales.

Los prestamos se registran y gestionan con contratos basados en blockchain y los prestatarios deben ofrecer garantías, también en criptomoneda, que normalmente valen más que el préstamo conseguido. Normalmente suelen ser comerciantes que, con lo conseguido, comercian en intercambios con otras criptomonedas, para poder devolver el préstamo y conseguir ganancias, comparable a los vendedores en corto en los mercados de valores, por lo que se teme que esta “bicicleta” termine en que los prestamos nunca se paguen.

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