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El Gobierno preocupado por la inversión
La presidenta Cristina Kirchner ensayó ayer su primera jugada política de alto impacto desde que decidió reformar, ley mediante, la Carta Orgánica del Banco Central.
Con la crisis económica golpeando sobre las espaldas, la presidenta Cristina Kirchner ensayó ayer su primera jugada política de alto impacto desde que decidió reformar, ley mediante, la Carta Orgánica del Banco Central para que la autoridad monetaria intervenga fuertemente en la economía.
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El Gobierno ya le había dado varias señales a la banca privada. Desde reuniones de la propia jefa del Estado, reservadas, en la quinta de Olivos, hasta una docena de encuentros de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, con los principales dueños de bancos, la Casa Rosada primero advirtió y ayer decidió directamente obligarlos a dar préstamos con condiciones rigurosas para apuntalar la inversión en medio de la crisis.
El plan anunciado ayer por la propia Presidenta tiene dos ejes centrales: impulsar la inversión y generar puestos de trabajo, confió una fuente oficial, en momentos en los que una de las mayores preocupaciones de la Casa Rosada volvió a ser el empleo. Con empresas que comenzaron a cesantear personal y hasta a cerrar sus puertas, Cristina Kirchner prometió ayer que tomará todas las medidas necesarias para mantener caliente la economía.
La Presidenta se mostró enojada al momento de hacer el anuncio. Nueve veces seguidas golpeó con el puño cerrado la base del atril, de vidrio, mientras se quejaba de la falta de préstamos del sector privado. "Les pedimos que ahora, que están solventes, que están líquidos, sin hacer locuras porque no queremos crear ningún endeudamiento de nada, ayuden a sostener la inversión", les rogó Cristina a los dueños de bancos.
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