En el año de la “sintonía fina”, la economía se enfría y ya no es lo que era
El año de la “sintonía fina” está entrando en su cuarto mes con una economía que se enfría, con sectores que muestran signos de fatiga y tasas negativas de evolución y recetas que por acción u omisión están generando más distorsiones que incentivos saludables para el crecimiento. Y en medio de esto, las expectativas de los empresarios muestran pesimismo, incertidumbre, reticencia a invertir y nula creación de empleo.
1-El consumo se frena: Menos ventas en los comercios, entretenimiento y supermercados.
Las señales están apareciendo. Las cantidades vendidas por los comercios minoristas tuvieron su primer revés del año al caer 2% en marzo frente a igual mes del año pasado, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), para quien, "el público se abocó a comprar los productos necesarios, buscó ofertas, y resignó calidad por precio, lo que derivó en un alza en las ventas ilegales en la vía pública, una actividad que sigue afectando crecientemente al comercio". Resignar calidad por precio es el primer signo de que el poder adquisitivo de los consumidores está mostrando signos de fatiga y ya no convalida cualquier precio.
En provincias de frontera como Mendoza, San Juan, Formosa o Misiones, se sintió en marzo el menor consumo del turismo internacional que suele ser un impulsor de ventas en muchas de sus localidades regionales, agregó la CAME.
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Pero hay más. En marzo de 2011 se vendieron en la Argentina 3.017.000 entradas de cine. Un año después esta cifra bajó a 2.371.000 según revela un análisis del sitio cinesargentinos.com, en base a reportes de la empresa Ultracine.
La caída total es del 21,4%, una variación negativa que no tiene antecedentes en los últimos años, ya que la industria sólo venía registrando récords de espectadores. Es más, si la comparación se hace contra febrero de este mismo año, la caída es del 33,6%.
Pero el dato más importante viene de los supermercados. Es que, según datos oficiales, en febrero (último dato dado a conocer a fines de marzo) las ventas en los supermercados del país crecieron sólo 0,9% en la comparación desestacionalizada (descontada la inflación que mide el Indec) con enero y un 17,7% en la comparación con febrero de 2011. Si se tiene en cuenta que la inflación real más que duplica la suba de precios reconocida por el Indec, el crecimiento real de las ventas en los supermercados se reduce casi a su mínima expresión.
2-La construcción muestra datos negativos.
De acuerdo al Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), que mide el Indec, en febrero el índice exhibe variaciones negativas del 6,5% en la serie desestacionalizada y del 5,2% en la serie con estacionalidad respecto del mes anterior.
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Comparado con igual mes del año anterior, durante el mes de febrero el índice registró bajas del 4,5% en términos desestacionalizados y del 0,5% en la serie con estacionalidad. Aquí sin duda empiezan a tallar las restricciones a la compra y manejo de dólares por parte de empresas y particulares y la incertidumbre sobre la evolución futura de la economía y la inversión.
Las ventas al sector de los insumos considerados para la elaboración de este indicador en febrero último registraron variaciones dispares con respecto a igual mes del año anterior, observándose aumentos del 10,3% en ladrillos huecos, 4,9% en pisos y revestimientos cerámicos y 0,9% en hierro redondo para hormigón. En tanto, se registraron bajas del 19,4% en asfalto, 6,9% en cemento y 0,8% en pinturas para construcción.
3-La locomotora industrial se desacelera.
La industria, en especial algunas ramas, muestra un claro proceso de desaceleración. La variación interanual muestra elocuentemente esta tendencia. El ritmo de expansión se redujo desde un promedio de 9% en el primer semestre de 2011 a 4,6% en el segundo semestre de aquel año y a 2,4% en el primer bimestre de 2012. En términos desestacionalizados (respecto del mes inmediato anterior), se registraron tasas negativas en los dos primeros meses del corriente año, señala un informe de la consultora Finsoport Economía & Finanzas, que dirige Jorge Todesca.
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Ese marco de notable desaceleración industrial mostró diferentes realidades en las distintas ramas manufactureras. En este sentido, según Finsoport, pueden agruparse a los diferentes sectores manufactureros del país en tres subgrupos: Exportadores (incluye a Alimentos, Cueros, Derivados del Petróleo, Químicos, Metales básicos, Equipamiento médico y Automóviles), Orientados al Mercado Interno (agrupa a Tabaco, Madera, Papel, Edición y Minerales no metálicos) y Amenazados por Importaciones (reúne a Textiles, Indumentaria, Productos de caucho y plástico, Productos de metal, Maquinaria, Equipamiento eléctrico, Equipos de radio y TV, Resto de material de transporte y Muebles).
En el caso de los exportadores se registran los siguientes valores de crecimiento o caída respecto del 2011: alimentos y bebidas +1,0%; refinación de petróleo -5,0%; químicos +2,6%; metales básicos -0,4% y automotores +6,2%.
En los sectores orientados al mercado interno los valores son: cigarrillos -3,8%; papel y cartón -1,4%; edición e impresión +4,0%; minerales no metálicos +3,4%. Finalmente, los sectores amenazados por importaciones tienen los siguientes registros: textil -8,4%; producción de caucho y plástico +0,2%; metalmecánica -8,7%.
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Como se puede apreciar, la desaceleración es generalizada, con impactos diferenciados según la actividad y este panorama no parece que pueda cambiar a lo largo del año, advierte el economista Jorge Todesca, para quien “el año pasado las restricciones a las importaciones no tuvieron impacto positivo apreciable sobre la producción nacional. Las actuales restricciones, mucho más generalizadas, pueden tener impacto sobre el nivel de importaciones, pero difícilmente impulsen mayor producción nacional. Los procesos de inversión están asociados a perspectivas favorables estables en la demanda y la economía argentina está en las antípodas de esa situación”.
4- El efecto negativo de la inflación sigue ignorado y el remedio sólo trae más atraso cambiario.
En términos de actividad, la Argentina ha observado en 2010 y 2011 un regreso a las altas tasas de crecimiento después del retroceso que significó el 2009, que empieza a dar tropiezos este año, según advierte el economista Eduardo Luis Fracchia en la edición de marzo del Informe Económico Mensual del IAE Business School de la Universidad Austral, para quienes en 2012 se espera una cierta desaceleración en la economía argentina con un crecimiento del PBI de sólo el 4%, una tasa de menos de la mitad de la registrada en 2011.
Mientras tanto, la inflación sigue siendo la gran debilidad de la economía doméstica, ya que mientras para el Indec la suba de precios continuará cercana al 10% anual en 2012, la inflación real se ubicaría como piso en el 25%.
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Pero el problema no es sólo la persisten negación de la manipulación de la información estadística y las altas tasas reales de inflación, que alientan las expectativas, genera conflictividad laboral por pujas recurrentes en salarios y presiona sobre los costos, sino también la desmedida presencia del gasto público sobre la demanda agregada y un Banco Central demasiado inclinado a la emisión, en particular con la modificación reciente del Carta Orgánica, advierte Eduardo Luis Fracchia. Y esto no parece preocuparle al Gobierno, ya que ha decidido encarar el problema de los precios internos sólo a través del control y estabilización del tipo de cambio, generando atraso cambiario y pérdida de competitividad.
Es que la virtual fijación del tipo de cambio como ancla nominal genera el recurrente problema del retraso del tipo de cambio, ya que la tasa de devaluación del peso es varias veces superada por la inflación real, lo que termina generando suba de costos en dólares para los sectores productivos.
Y así el problema de la inflación sigue creciendo y Argentina camina a convertirse en el país con la tasa más alta de toda América. Hasta el año pasado, Venezuela ostentaba el dudoso privilegio de liderar el ranking regional de inflación, con una tasa superior al 25% anual. Sin embargo, el panorama empezó a cambiar en los últimos meses a partir de la aplicación de un plan que combina medidas ortodoxas como metas de inflación y un nuevo régimen de control de precios para los productos de la canasta básica en la República Bolivariana que conduce Hugo Chávez, informó ayer el diario La Nación. Sí, Chávez ha lanzado un plan de metas para contener la inflación con el objetivo de llegar de aquí a tres años a una tasa de inflación de no más de un dígito. Argentina se está quedando muy sola.
5- Menos inversiones y más pesimismo en los empresarios mendocinos.
Junto con el Anuario 2011 de la economía mendocina, el Ieral para la Bolsa de Comercio de Mendoza hizo una encuesta a los empresarios micro, pymes y grandes de la provincia sobre qué esperan y qué piensan hacer a lo largo de este 2012. Y el resultado no es muy alentador.
En cuanto a sus perspectivas para 2012 y en consonancia con la fuerte desaceleración del nivel de actividad que empezó a registrarse en 2011, los empresarios mostraron un “relativo pesimismo”, ya que cerca del 50% de los entrevistados vaticinó que les irá peor que hace un año, mientras que poco más del 20% espera que le vaya igual.
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Otro dato que marca la pauta de lo que esperan los empresarios de Mendoza tiene que ver con sus inversiones, ya que casi cerca del 40% dijo que no encarará nuevos proyectos ni ampliará su capacidad actual, mientras que casi el 30% dijo que invertirá menos este año que lo hecho en 2011.
Por el lado del empleo, cerca del 80% de los empresarios encuestados dijo que mantendrá estable su planta permanente de personal. No despedirán trabajadores, pero tampoco generarán nuevos fuentes de trabajo.
A la hora de señalar los riesgos y peligros que pesan sobre la economía de Mendoza con vistas al año próximo, la incertidumbre económica, la evolución de costos laborales, cambios en la presión impositiva e insuficiente crédito son los principales riesgos para los negocios durante el 2012. “La estabilidad de estos riesgos a lo largo del tiempo resulta preocupante, ya que tanto la incertidumbre económica como la dinámica de los costos laborales han sido manifestados como los dos principales riesgos en las encuestas de los últimos años”, señala como conclusión el trabajo hecho por los investigadores Gustavo Reyes y Jorge Day del Iperal Fundación Mediterránea para el Anuario 2011 de la Bolsa de Comercio de Mendoza.
Por Federico Manrique
fmanrique@mdzol.com
En twitter: @Fede_Manrique