YPF y los tres desafíos prioritarios para el día después de la nacionalización
En twitter: @Fede_Manrique
Que YPF pase al control del Estado, más allá de la actual intervención, es un proceso irreversible. Pero que la principal petrolera de la Argentina pase a ser una firma mixta con mayoría accionaria no es el final feliz de la historia. Es sólo el sinceramiento de la crisis energética que atraviesa el país y la llegada de nuevos desafíos que van a marcar necesariamente un cambio. A continuación los tres desafíos que tendrán YPF, el Gobierno y la política energética de cara a lo que viene:
1-Retenciones, precios congelados y la necesidad de inversiones.
Más allá de quién haya tenido mayoría accionaria en YPF, sea Repsol o ahora el Estado, la nueva empresa desembarca en un mercado con precios regulados, retenciones móviles y un desacople pleno entre el precio interno del petróleo y el valor internacional de este commodity.
En 2002, cuando se aprobó la ley de Emergencia Económica, se definió que el Estado iba a poder cobrar derechos de exportación sobre los hidrocarburos. Derecho que se ha ido prorrogando hasta ahora. Al principio fue del 20% sobre el valor final de exportación, en 2004 se cambió al 25% y al final de ese año se aplicó un esquema escalonado y variable (de 25% al 47%) cuando el precio internacional del barril superara los U$S47. Esto ha hecho que aún cuando el petróleo a nivel internacional supere, como ahora, los U$S100 el barril, en el mercado local no se paga por encima de los U$S50. Esta política ha permitido, entre otras cosas, que los precios de la energía y los combustibles se mantengan sensiblemente más bajos en el mercado interno que en el externo, aunque a costa claro de menores inversiones en exploración y producción.
|
|
Ahora bien, se sabe que la nueva YPF llega con la premisa de elevar la producción de hidrocarburos en el país e invertir más en exploración para ampliar el horizonte de reservas, con el condicionante de que el petróleo en grandes cantidades que se ha detectado en el país es no convencional o “shale oil”, que tiene un costo de extracción varias veces superior al del petróleo convencional.
Frente a este desafío, y teniendo en cuenta que YPF representa hoy sólo el 35% de la producción total de petróleo del país, cómo va a hacer la gestión estatal para atraer inversiones suficientes como para elevar la producción y llegar a la ansiada “autosuficiencia energética”. Y hasta qué punto va a mantener un esquema de retenciones y control de precios que en la práctica termina jugando en contra de los ingresos de la propia YPF y del capital privado al que busca tentar para atraer inversiones.
Si no hay cambios, se llega al despropósito de que el Estado se va a cobrar derechos e impuestos a sí mismo e YPF operará como una caja recaudadora de impuestos y subsidios del propio Estado.
Algo similar ocurre con las estaciones de servicios que controla YPF. Si el Estado quiere que se amplíe la producción de combustibles y no tiene más recursos para seguir subsidiando precios ni importación, ¿se puede esperar que siga la diferencia de precios entre YPF y el resto de las petroleras? ¿Se va a mantener el actual esquema donde entre el 40% y 50% de lo que se paga por litro de nafta o gasoil son impuestos?
Y no hay que olvidar algo: cualquier sinceramiento de precios de la energía la van a terminar pagando todos los argentinos, ya sea en forma directa (sube el precio de los combustibles) o indirecta (mayor presión fiscal) por la imposición de un mayor gasto en subsidios.
|
|
2-¿Reinvertir qué ganancias?
-Desde la intervención del Estado a YPF, sus titulares, Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, y Axel Kicillof, viceministro de Economía, han señalado que a futuro planean financiar inversiones en exploración, mayor producción y refinamiento con la reinversión de utilidades. Esta simple idea plantea dos desafíos en sí mismo, primero porque YPF durante el control de Repsol ha vendido teniendo ganancias justamente porque no ha invertido en una proporción suficiente como para evitar que el nivel de producción caiga y se achique el horizonte de reservas. Y el otro punto a futuro, es qué pueden llegar a opinar, decir y hacer el 49% restante de los accionistas de la futura YPF mixta frente a una supuesta reinversión completa de utilidades. ¿Habrás más juicios contra el Estado o una salida masiva de inversores con la consiguiente pérdida de valor y descapitalización de la petrolera mixta argentina?
3-YPF no es Petrobras en Brasil, y ¿qué pasará con el resto de las empresas petroleras?
-Aun en manos del Estado y como empresa mixta, YPF representa hoy sólo el 35% de la producción total de hidrocarburos de la Argentina, por lo que si el país quiere realmente torcer la curva de caída en la producción, ampliar el horizonte de reservas y eliminar el déficit energético en la balanza comercial en un horizonte relativamente cercano en el tiempo, se hace indispensable sumar a la “cruzada energética” al resto de los privados que operan en el negocio de los hidrocarburos, tanto de capitales nacionales como extranjeros. Ese es el tercer gran desafío para un Gobierno más acostumbrado a confrontar que a buscar el diálogo con el capital privado.
Es que en el corto mediano plazo, YPF solo no puede hacerlo. Aunque ambas sean mixtas, YPF no es Petrobras. Detrás del crecimiento, desarrollo e internacionalización de la petrolera estatal con participación privada brasileña está el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), con el que sólo en 2009 la petrolera suscribió créditos por U$S13.000 millones para inversión en exploración de hidrocarburos, y el acceso al mercado de capitales. En septiembre de 2010, Petrobras emitió 2.174 millones de acciones ordinarias y 1.585 millones de acciones preferenciales por un valor de 115.041 millones de reales (unos 66.900 millones de dólares) que fueron negociadas en las plazas de San Pablo y Nueva York. La fuerte inversión tuvo como objetivo capitalizar a la empresa para que puede llevar adelante su expansión internacional y la explotación de las bastas reservas de petróleo “off shore” en el yacimiento conocido como pre sal del litoral marítimo.
Desde 2009 Petrobras tiene en marcha un plan de inversiones por cinco años que lo llevará a desembolsar U$S174.000 millones (poco más del 40% del PBI de la Argentina), según informó el sitio especializado Business News america.com
Con un Estado con déficit fiscal, una Anses saqueada, sin acceso a los mercados internacionales y con la única opción de meter mano a las reservas del Banco Central, el Estado es poco lo que puede darle a YPF.