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Dependencia, desmanejo y deterioro: las claves de por qué Mendoza busca endeudarse

Con el bono, Mendoza sólo ganará algo del tiempo que se consumieron las dos gestiones anteriores. La raíz del problema es que al cierre de 2011 el 70% de todo lo que gasta el Estado va a salarios y pago de insumos, bienes y servicios. Y el 28,3% restante va a los municipios de acuerdo a un informe del CEM. Desde 2005 que los gastos vienen creciendo más que los ingresos y se acentuó la dependencia con la Nación.

En twitter: @Fede_Manrique

Las cuentas no cierran. El Estado está gastando más de lo que recauda y esto, en un año en el que se espera una desaceleración del crecimiento puede significar un mayor deterioro fiscal. Por eso desde el Gobierno intentan avanzar en la emisión de un bono internacional en dólares.
¿Pero por qué Mendoza está en esta situación? ¿Cómo se llegó a esto? ¿Y por qué endeudarse es sólo comprar un poco más de tiempo? Para responder esto, vale este análisis en claves sobre cómo está recaudando y gastando el Estado mendocino, según un informe elaborado por economistas del Consejo Empresario Mendocino (CEM) en base a las ejecuciones presupuestarias de 2003 a 2011:

1-¿Cómo está recaudando el Estado mendocino?
Entres 2003 y 2011, los recursos totales (corrientes y de capital) pasaron de $1.789,3 millones a $11.277,5 millones, esto es una suba del 530% en ocho años. A simple vista, el Estado mendocino muestra un fuerte incremento en sus ingresos, pero si se analiza la composición de los recursos con los que cuenta la provincia surge el primer dato a tener en cuenta. En 2003 por cada $1 que ingresaba al Estado, $0,53 eran de origen provincial (recaudación propia y regalías) y $0,47 llegaban de la Nación en concepto de coparticipación federal y otros regímenes de reparto vigentes. Con el correr de los años, la discrecionalidad creciente en el reparto de fondos entre Nación y provincias y la baja performance de ingresos como regalías petroleras hicieron que la proporción cambiara y al 2011 de cada $1 que tuvo Mendoza, $0,43 fueron por recaudación provincial y $0,57 de origen nacional.

Este cambio en la relación entre ingresos propios y lo que se recibe desde la Nación refleja primero una mejor performance recaudadora de la Nación, ya que tiene impuestos que se ajustan más al deterioro que provoca la inflación, y una mayor dependencia de Mendoza a la evolución de la economía nacional y a los caprichos del Gobierno, que aplica criterios cada vez más discrecionales a la hora de repartir recursos.

2-Hiperdependencia de Ingresos Brutos y caída de regalías.
Hacia el interior de los ingresos con los que cuenta el Estado, más allá de la preponderancia que tiene la coparticipación federal y los fondos discrecionales que gira la Nación, Mendoza sufre una hiperdependencia de Ingresos Brutos y sufre una caída dramática en los ingresos no tributarios como consecuencia de la baja en la producción de petróleo y el consecuente pago de regalías.

A lo largo de los últimos ocho años, la estructura de ingresos propios del Estado mendocino ha venido cambiando. En 2003 del 100% de los recursos provinciales, los Tributarios representaban el 52,4%, mientras que los No Tributarios significaban el 47,6%. En los Tributarios, Ingresos Brutos representaba el 28,9% del 52,4% total, mientras que en los No tributarios, las Regalías explicaban 36,6% del 47,6% total.

Al 2011, los ingresos Tributarios representan el 61% del total, con Ingresos Brutos cubriendo una proporción del 43,6% de esa cifra, mientras que los No Tributarios hoy significan el 39%, con las Regalías explicando el 20,3%. Como se ve, en ocho años las Regalías perdieron 16 puntos de participación, mientras que Ingresos Brutos pasó del 28,9% al 43,6% del total (ver gráfico).

El impuesto a los Ingresos Brutos ha adquirido mayor relevancia entre los recursos tributarios. Al 2003 la recaudación de este impuesto representaba el 28,9% de los recursos corrientes de origen provincial, y el 55,1% de los recursos tributarios de origen provincial; en tanto que en 2011, el impuesto a los ingresos brutos representó el 43,6% de los recursos corrientes de origen provincial, y algo más del 71% de los recursos tributarios provinciales.


Por su parte, el menor peso relativo de los recursos no tributarios se explica por el magro desempeño de los ingresos por regalías, que en 2003 representaban el 36,6% de los recursos corrientes de origen provincial, y en 2011 alcanzó el 20,3% (-16,3 p.p) de los recursos corrientes de origen provincial.



Este cambio en la participación de los ingresos del Estado tiene consecuencias directas sobre el margen de maniobra que hoy tiene el Gobierno. Es que una mayor dependencia de impuestos como Ingresos Brutos (43,6% al 2011) en detrimento de otros patrimoniales como Inmobiliario y Automotor o de Regalías, vuelve al Estado más dependiente de los ciclos económicos, con sus contracciones y retracciones, al tiempo que vuelve a la estructura fiscal mas regresiva, ya que hay una mayor presión fiscal sobre el consumo antes que los bienes y la riqueza de familias o el nivel de actividad de empresas que explotan los recursos no renovables de la provincia como es el petróleo.

3-¿Cuánto y cómo viene gastando la provincia?
En 2003 el Estado mendocino ejecutó un presupuesto con $1.727,1 millones de gastos totales. Ocho años después, en 2011, se gastaron en total $12.436,7 millones. Esto indica que los gastos totales (corrientes y de capital) aumentaron un 620% en sólo ocho años, una tasa sensiblemente superior a la inflación registrada en igual período y al 530% que aumentaron los ingresos. La trampa en esto es que la mayor proporción del aumento del gasto se debe a erogaciones corrientes (salarios, servicios, insumos), ya que los gastos en capital (obras, equipos) mantienen una participación mínima en la ejecución presupuestaria total. En 2003, el gasto en capital representaba el 6,6% del total; ocho años más tarde, en 2011, esta participación subió hasta el 11,6%. En términos generales, por cada $1 que gastó el Estado en 2011, $0,11 fueron a financiar una obra o a comprar equipos.

4-El elevado peso que tienen gastos que son muy difíciles de bajar.
El otro punto crítico del análisis sobre cómo gasta sus recursos el Estado tiene que ver con la mayoritaria participación de partidas muy difícil de reducir, lo que condiciona el panorama a futuro. En 2003, del total de erogaciones corrientes que tiene el Estado, el 53% se iba en el pago de salarios y contratos, mientras que otro 16,2% se va en el pago de bienes y servicios que hacen a la prestación de ítems básicos como salud, educación, Justicia, seguridad, según la ejecución presupuestaria de ese año.

Ocho años después, en 2011, el gasto en salarios (personal de planta y contratados) se lleva el 58,5%, mientras que en bienes y servicios (luz, agua, gas) se va el 11,5%. Esto indica que al cierre de 2011, el 70% ($7 de cada $10) que gasta el Estado mendocino va a pagar salarios, bienes y servicios. Todos ítems muy difícil de reducir teniendo en cuenta un hipotético plan de reducción del déficit que hoy sufre la provincia. Y para colmo, el 28,3% restante se distribuye como transferencias a los municipios, otro ítem casi imposible de reducir.

Un dato interesante para destacar: en 2003 el 7% de las erogaciones totales iba a pagar intereses y gastos de la deuda. Al 2011 esta partida se redujo al 1,7%. Lamentablemente lo que la provincia dejó de pagar por su deuda (desendeudamiento) se fue a salarios, ya que incluso la proporción del gasto que va a bienes y servicios se redujo del 16,2% al 11,5% entre 2003 y 2011.

Se evidencia un crecimiento de los gastos “inflexibles a la baja” (personal, bienes y servicios corrientes, etc.), lo cual pone presión sobre la política fiscal, a la vez que restringe de manera significativa el espacio para la implementación de nuevas políticas, obras públicas y gasto de capital. El gasto en personal viene creciendo desde el 50% en 2003, sin embargo, más del 85% de los nuevos cargos se han asignado a educación, seguridad, salud y desarrollo humano, destaca el informe del CEM.

5-Estamos en problemas.
Desde 2005 el ahorro corriente viene disminuyendo, como porcentaje de los recursos corrientes, lo que evidencia que los gastos corrientes vienen creciendo por encima de los ingresos corrientes. Como consecuencia, el 2011 cerró con un déficit corriente de $ 80 millones, representando el primer período con déficit de los últimos 9 años. Asimismo, el déficit de recursos de capital fue de $ 1.079 millones, por lo que el déficit operativo al cierre de 2011 alcanzó los $ 1.159 millones, según cifras oficiales del Ministerio de Hacienda.
Esta situación es preocupante, máxime si se considera que la economía (mundial, regional, provincial) se está desacelerando pues, en ese contexto, existe un exiguo margen para enfrentar posibles disminuciones de la recaudación real.