Seis claves para entender la salida "política" que tomó YPF
1-Decisión de los accionistas.
Ayer, en lo que se esperaba fuera un día clave para el futuro de la petrolera, luego de varios días de amenazas, quita de concesiones y enfrentamiento con los gobiernos nacionales y provinciales, los accionistas de YPF resolvieron “aumentar el capital social, es decir, mantener en la propia compañía –y en el país- las utilidades remanentes del ejercicio 2010 y la totalidad de las correspondientes al 2011 (que en total suman $5.789 millones) de modo de continuar con el compromiso irrevocable de los accionistas de reinvertir en forma definitiva dichas utilidades en la sociedad para atender adecuadamente los proyectos y mantener la línea de alto nivel de inversiones de los últimos años”. Esta es la versión oficial que dio ayer en un comunicado la petrolera.
Lo cierto es que con esta decisión, los accionistas de YPF tiraron por tierra los planes que tenía el Gobierno nacional para la petrolera y las utilidades generadas por esta empresa durante 2010 y 2011, ya que el Ejecutivo nacional presionó, política y mediáticamente, para que se creara un fondo de inversión con las utilidades generadas en los últimos dos ejercicios. Lo cierto es que desde el Estado se intentó la creación de este fondo de reinversión de utilidades por $5.789 millones, pero los accionistas de YPF votaron por la recapitalización de la empresa.
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Actualmente la composición accionaria de YPF es controlada en un 58,23% para Repsol, un 25,46% lo tiene el Grupo Petersen, propiedad de la familia Eskenazi, el 16,3% cotiza en bolsa y es administrado por dos fondos de inversión (ver gráfico) y un 0,1% está en manos del Estado argentino.
El Grupo Petersen es un holding empresario argentino vinculado a la construcción cuyo CEO es Enrique Eskenazi que cuenta con participación en distintas empresas entre las que se destacan YPF, el Nuevo Banco de Santa Fé, Nuevo Banco de Entre Ríos, el Banco de San Juan y el Banco de Santa Cruz.
3-Salida política e intento conciliador.
La decisión que tomaron los accionistas de YPF, podría calificarse como una salida política en medio de un conflicto que venía radicalizándose en los últimos días, porque prioriza la relación con el Gobierno nacional al tiempo que preserva los intereses de los accionistas privados.
Según explica la propia petrolera en un comunicado, la decisión del directorio “no genera giro de divisas al exterior (distribución de utilidades) ni demanda la compra de dólares en el mercado local”, tal y como viene pregonando y exigiendo el Banco Central para frenar la sangría de reservas. También, advierte la petrolera, “al incrementar el capital social de la compañía, la vuelve más sólida para afrontar los desafíos de inversión”.
“La elevada capitalización que se propone es una muestra rotunda del firme compromiso de los accionistas hacia la sociedad y sus actividades, y es una clara muestra de su alta sensibilidad ante la situación actual, las necesidades de inversión y los compromisos de la compañía”, señaló Antonio Brufau, CEO de Repsol, el principal accionistas de YPF.
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4-Intereses privados a salvo.
Pero la contracara de la resolución que adoptó el directorio de YPF, y de ahí el rechazo del Gobierno, es que no se avanzó con la idea de reinvertir en mayor exploración y explotación de hidrocarburos las utilidades ($5.789 millones) generadas entre 2010 y 2011. Al ampliar el capital social de la petrolera, lo que se hace es que la torta que implica YPF se hizo más grande y cada uno de los accionistas controla una porción que se mantiene en porcentaje pero que aumenta en capital. La petrolera argentina no repartirá utilidades, pero sí hoy sus accionistas tienen el 20% o 30% de una empresa con más acciones. A futuro, si estos accionistas quieren vender sus acciones para tomar ganancias, lo van a poder hacer, aunque si esto ocurre perderán participación accionaria en YPF.
5- Inversiones y la estrategia para no sentar un mal precedente.
Con lo que se aprobó, según el Gobierno, no se garantiza que YPF reinvierta en exploración y explotación las utilidades generadas, de ahí su voto negativo en la asamblea de ayer. Desde la petrolera, en cambio, informaron que son cosas distintas y que en la asamblea de ayer no se discutía el plan de inversión de la empresa. Y en ese sentido, desde el directorio de YPF, que fue presidido por Antonio Brufau, CEO de Repsol, se informó que “la previsión de inversiones para el 2012 alcanza los $15.000 millones, un récord en la historia de la compañía, y que superará además los $13.300 millones que se destinaron en 2011 para exploración, producción, refinación y desarrollo en la Argentina”.
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Roberto Baratta, subsecretario de Planificación, y Antonio Brufao, CEO de Repsol.
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Al no anunciar la reinversión de utilidades y recordar los planes de inversión desplegados a lo largo del país, YPF se cuidó de generar un precedente que implicaría una aceptación tácita de que no ha invertido lo suficiente. Un argumento que puede pesar a la hora de discutir en la Justicia la quita de concesiones ordenada por varias provincias (en breve, posiblemente Mendoza) y frente a un posible avance estatización del Estado.
6- Arreglo entre privados para repartir ganancias.
En medio de esta disputa, quedó un punto en evidencia. La decisión de no repartir dividendos que ahora toma el Gobierno contradice el contrato de venta de acciones firmado en febrero de 2008 por Repsol y el Grupo Petersen, que en su momento fue celebrado por el kirchnerismo como “la argentinización de YPF”. Allí las partes acordaron distribuir en forma de dividendos el 90% de las utilidades generadas por la petrolera. Esa cláusula -que por primera vez no fue aplicada como resultado de la votación de ayer- le permitió a la familia Eskenazi pagar los créditos por U$S2.000 millones que tomó con un grupo de bancos y con la propia Repsol al momento de hacerse con el 15% de acciones comprado inicialmente, según informa hoy el diario La Nación.
Por Federico Manrique
Em twitter: @Fede_Manrique