¿Sos un consumidor del rebusque? Cinco claves para saberlo
En Twister: @Fede_Manrique
En tiempos de inflación, con desaceleración del crecimiento y cepo cambiario, el perfil del consumidor argentino cambió. Se volvió mucho menos confiado, siente que pierde poder adquisitivo a pasos agigantados y empieza a mostrar nuevas estrategias de supervivencia. Según un estudio sobre estrategias de consumos de CCR, entre los argentinos surgió un nuevo perfil, que no está directamente relacionado con el nivel de ingresos sino con su actitud frente a la compra. La nueva tipificación fue bautizada como “el consumo o los consumidores del rebusque”.
El estudio de CCR salió a consultar a los consumidores argentinos de las siguientes estrategias o actitudes frente al consumo, cuáles utiliza mas seguido a fin de proteger sus niveles de consumo. De esa consigna, el 78% dijo que busca aprovechar las ofertas, promociones y descuentos. En el 2011, sólo el 64% de los encuestados había respondido esto. Como segunda respuesta más elegida, con el 43% de los votos, se ubicó la consigna “compro menos en general”; quedando en tercer lugar con el 42% de los votos la respuesta “realizo menos seguido algunos consumos que no considero imprescindible”.
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En un cuarto lugar, con el 40% de las respuestas, se ubicó la consigna “compro productos y marcas más baratas”.
Como se ve, el consumidor del rebusque modelo 2012 busca aprovechar ofertas, compra menos en general y evita aquellos productos considerados “no imprescindibles”. Y otro rasgo fundamental: para ahorrar compra segundas marcas.
2-La promoción como precio base o disparador.
La búsqueda de descuentos y promociones opera de distintas formas según la naturaleza del producto que se busque adquirir. En el caso de la indumentaria y los electrodomésticos, los consumidores del rebusque toman a las ofertas y promociones del 10% o 20% de descuentos como precio base para las compras de indumentaria y electrónica. Es más, en el caso de la ropa, el precio del “outlet” se instala como el valor estándar frente a la percepción de que en los shoppings el valor de los productos es más alto. En el caso de los paquetes turísticos, 2x1 en entradas al cine o distintas promociones de esparcimiento, estas acciones sirven directamente como disparadores para el consumo. Para un consumidor del rebusque, se va al cine sólo porque hay un 2x1 en la entrada.
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3- “Gastar menos y mejor”: el mandamiento del consumidor del rebusque.
Suena muy lindo, pero no todos logran alcanzar esta máxima. Aun así, el consumidor del rebusque se acerca exitosamente a esta premisa aplicando distintas estrategias según el tipo de producto, advierte el estudio de CCR.
En lo que respecta al consumo masivo de alimentos, bebidas y productos de primera necesidad, el consumidor del rebusque elige consumir menos. Va al supermercado tal vez más veces a lo largo del mes, pero compra menos que antes en cada una de sus visitas. Esto es porque optó por almacenar menos productos para gastar menos. También elige productos de menor tamaño e incluso compra fraccionado o productos sueltos en comercios de proximidad o almacenes. Todo para gastar menos.
En lo que respecta a indumentaria, el consumidor del rebusque de mayor poder adquisitivo compra productos en el exterior para ahorrar. Muchos van a Chile a hacer sus compras y ahorran en relación a lo que vale un mismo producto en la Argentina. Sectores de ingresos medios optan por asistir a reuniones de entre casa para comprar ropa. Se llaman “bolseros” y se contactan por Facebook o el boca en boca. Los consumidores del rebusque de menor poder adquisitivo, en cambio, optan por financiar más sus compras. Según CCR, la indumentaria de marca en los sectores de bajos ingresos es “aspiracional”, por lo que en muchos casos se busca llegar a ella aunque sea en cuotas.
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En lo que respecta a los productos de electrónica, el consumidor del rebusque de poder adquisitivo medio optó por reducir sus consumos. Compra menos y eso se nota en el nivel de ventas en general del sector; mientras que los sectores de más bajos ingresos compran lo que pueden o necesitan apelando también a un mayor uso del crédito o financiamiento con tarjeta.
4-Ahorro acotado.
El consumidor del rebusque se caracteriza también por un mayor esfuerzo por ahorrar. En el caso de los sectores medios, se compra lo justo y ya no se “stockean” productos. Esto les permite ahorrar dinero para disponer de recursos “extra” para hacer turismo, diversión o esparcimiento como ir al cine o salir a comer a fuera. “Los consumidores del rebusque ahorran para tener dinero para cubrir sus gastos asociados al placer”, destacan desde CCR.
En el caso de los sectores con menor poder adquisitivo, también ahorran pero en este caso lo que buscan es tener dinero tangible para cubrir un imprevisto de salud o algún gasto fuera de lo previsto. Recortan consumos y evitan tener depósitos bancarios para tener a la mano dinero en efectivo “por si acaso”.
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5-Siempre y en todo momento busca el mejor precio final.
Como premisa inicial y fundamental, se compra por oferta, aprovechando una promoción y/o descuento. Para ello se reformula la imagen de precio de determinados canales, esto es que se empiezan a elegir determinados comercios (almacenes, supermercados o hipermercados) en función de la percepción de los precios que se tiene y esto obliga a los consumidores a visitar varios locales o ir en distintos días para aprovechar las ofertas. Esto hace que se revalorice el formato de cercanía por sobre las grandes superficies, lo que implica que a la hora de comprar se priorice más los supermercados chicos que los grandes hipermercados. “La compra de cercanía es impulsada por una noción de precios más baratos en formatos de cercanía. Cae la asociación del hipermercado con el acceso a mejores precios”, señalan desde CCR, antes de informar que los comercios más asociados al “mejor precio” son los autoservicios, tiendas de descuento y mayoristas.
Esto, también, obliga a estar más atentos a las oportunidades de compra y se incrementa el intercambio de información sobre “ofertas y promociones” a través del boca en boca y el uso de páginas de Internet que centralizan las ofertas.





