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Tironeos por el precio de la ropa en la Argentina

Industriales del sector textil dieron su versión sobre cómo se forma el precio de la indumentaria. Descargaron la mayor responsabilidad en los costos de los alquileres de los locales comerciales y en la distribución. Fue en un congreso de ProTejer.

“Evidentemente hay excesos”, admitió el prosecretario de la Fundación ProTejer, Marco Meloni, al referirse al precio final de la ropa de marca, que en más de un tercio se explica por los costos de comercialización y distribución. Los industriales textiles vincularon los altos precios a la renta obtenida por shoppings y entidades financieras. Sin embargo, pertenecen a un sector amparado por medidas comerciales y de esa protección en ocasiones se derivan abusos. De ahí que la Secretaría de Industria los cite regularmente, como a todos los actores beneficiados por las licencias no automáticas y antidumpings, para que den cuenta de la formación y la estabilidad de los precios.

“¿Cómo se forma el precio de la ropa? La distribución de la renta en la cadena de valor”, se llamó el panel que presentaron Meloni y Julieta Loustau, economista de proteger, en una nota publicada hoy por Página 12. Del precio de una camisa, el hilado representa el 2 por ciento, la industrialización (tejido), el 7, y la confección y el packaging, el 11 por ciento. Es decir que la cadena textil explica un 20 por ciento, que llega al 40 si se agrega el costo asociado al desarrollo de la marca. El 25% del precio final son impuestos que el productor traslada a los consumidores. Pero el componente más fuerte del costo total es la comercialización y la distribución, que representa el 35 por ciento del precio de la camisa “en vidriera”. El mismo peso tiene en una remera, y es del 30 por ciento para un jean.

La comercialización y distribución carga costos de ocupación y financieros. Dentro del primer grupo, un factor central es el alquiler, ya que en general las marcas pagan mensualmente el 8 por ciento de las ventas totales, con un mínimo que ronda los 40 mil pesos mensuales. Además, están los costos iniciales, como la llave del negocio, que asciende a unos 600 mil pesos. Esos valores, según los industriales, son elevados. “Argentina creció mucho en los últimos años. Eso generó cierta saturación en algunos puntos de venta y provocó que algunos sectores trasladen su poder de mercado a los contratos de alquiler y fijen condiciones abusivas”, explicó a este diario el economista jefe de ProTejer, Mariano Kestelboim.

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