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Las cenizas amenazan el negocio ovino en la Argentina

Mientras las ovejas hurgan por comida debajo de las cenizas, el Gobierno Nacional declaró la emergencia agropecuaria en Chubut, Río Negro y Neuquén. Este es el paso institucional necesario para comenzar a liberar fondos asistenciales a los más de 2.000 productores ovinos afectados por las cenizas del volcán.
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La cría extensiva de ganado ovino es la actividad agropecuaria por excelencia de la zona afectada por las cenizas del volcán Peyehue, que caen desde hace 10 días sobre el sur de Río Negro y el centro norte de Chubut.

Según el productor de la región y vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Juan Cargos Goya, se crían en la zona cerca de 1,5 millones de animales, y pese a que no se reporta mortandad aún, buena parte de ese rodeo está en riesgo, destaca una nota publicada hoy por el diario El Cronista Comercial.

Mientras las ovejas hurgan por comida debajo de las cenizas, el Gobierno Nacional declaró la emergencia agropecuaria en Chubut (departamentos de Gastre, Telsen y Mártires), Río Negro (Adolfo Alsina, San Antonio, Valcheta, 9 de Julio, 25 de Mayo, Ñorquinco, Bariloche, Pilcaniyeu, El Cuy, General Roca, Avellaneda, Pichi Mahuida y Conesa) y Neuquén (Los Lagos y Collón Curá). Este es el paso institucional necesario para comenzar a liberar fondos asistenciales a los más de 2.000 productores ovinos afectados por las cenizas del volcán. “La ayuda inmediata necesaria es la entrega de forrajes”, precisó Goya.

Tras cinco años de sequía, la vulnerada producción ovina de la zona esperaba levantar cabeza en esta temporada con precios de la lana históricamente altas. El valor de la lana cruda de la raza merino ronda los $ 24 por kilo, y de cada oveja se obtienen 5 kilos de lana, aproximadamente. De no poder esquilarse ninguna oveja, la pérdida para el sector ascendería a $180 millones.

Adicionalmente, se calcula que el 60% de los animales son hembras preñadas y, de sobrevivir, no se sabe aún cuál será el grado de incidencia de la falta de alimentos y agua sobre sus crías. Cada ternero se vendía el año pasado en $ 300 y si bien ahora no hay mercado, hasta las pariciones de septiembre, sobre los valores de 2010 se puede estimar una pérdida potencial de $ 270 millones. El monto en riesgo para la producción ovina, alcanza los $ 450 millones totales, si se calculan ambos ingresos, por lana y por carne.

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