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El Pacto Social, cerca de cumplir cuatro años de intentos frustrados

La presidenta Cristina Fernández realizó la semana pasada una nueva convocatoria al diálogo. Hoy es el turno de la CGT y el miércoles de la UIA. Pero no se avizoran avances concretos. Sólo la foto y mensajes electoralistas.

Hace casi tres años y medio, la presidenta Cristina Fernández hacía, durante su discurso de asunción de la presidencia, el primer llamado al diálogo social. Fue exactamente el 10 de diciembre de 2007. Desde ese momento, varias fueron las convocatorias realizadas desde el Gobierno, algunas con más avances que otras, pero finalmente todas quedaron en el camino. La firma de un Pacto Social a la española estaba predestinada al fracaso.

Hoy, con el mandato casi cumplido y la apuesta del kirchnerismo a continuar en el poder por cuatro años más, la jefa de Estado retomó la iniciativa, con una renovada convocatoria al diálogo. Pero los reiterados intentos frustrados y el escenario electoral, que desvía la atención de los dirigentes, hacen poco probable que esta vez el llamado de Cristina tenga bases sólidas.
Aún así, la central de trabajadores que conduce Hugo Moyano visitará hoy a la Presidenta a las 17, en tanto que el comité ejecutivo de la UIA, con José Ignacio de Mendiguren a la cabeza, lo hará el miércoles a las 18. “No existe ningún Pacto. Lo que pudiera hacerse no sería serio en el actual contexto”, afirmó un dirigente industrial respecto del llamado.

El Gobierno buscará nuevamente la foto con las dos entidades para mostrar un gesto amigable y comprometerlos, especialmente a Moyano, a garantizar la paz social en los meses que quedan hasta las elecciones. El objetivo de máxima del oficialismo será poder lograr la tan ansiada firma del acuerdo social, con pautas y metas macroeconómicas concretas. De esa forma, evitaría dejar librado al azar el accionar del líder cegetista en la calle y le enviaría un guiño al sector empresario, que busca previsibilidad. Pero ni la CGT ni la UIA creen que este año eso pueda ser posible porque las miradas del Gobierno y de Moyano están puestas en los comicios de octubre.

Una meta recurrente
La desconfianza de los actores que deberían firmar el Pacto Social respecto de un avance concreto este año radica en que desde 2007, cuando Cristina se apropió de esta idea como uno de los baluartes de su plan de gobierno, hubo muchos intentos sin éxito. Con excusas justificadas, pero fracasos al fin.

Primero fue la crisis con el campo, en 2008, a raíz de la polémica resolución 125 que dispuso retenciones móviles para los granos. Fue en abril de ese año, en pleno conflicto con el agro, cuando la Presidenta, con apenas cuatro meses de gestión, hizo un llamado a “todos los sectores económicos, sociales, sindicatos y empresas para que el 25 de mayo, a dos años del Bicentenario, se puedan dejar atrás 200 años de fracasos y desencuentros. Convoco a todos a este gran Acuerdo del Bicentenario”, expresaba Cristina.

Pero lo que no midió correctamente el Gobierno fue el amplio apoyo popular que tuvo el campo y que no podría firmarse ningún acuerdo sin ese sector presente. Así fue como el resto de las cámaras empresarias se negaron a rubricar un pacto sin las entidades rurales. Y la intención oficial quedó trunca.

La idea renació al año siguiente, con la crisis económico-financiera como telón de fondo. Era el año “afirmaban las partes intervinientes” para consensuar políticas de mediano y largo plazo y atenuar el impacto de la debacle. En ese contexto, en febrero de 2009 una comitiva de la UIA y de la CGT acompañó al Gobierno a España a reunirse con el Consejo Económico y Social de ese país (CESE). Allí intercambiaron experiencias y volvieron al país con la firme vocación de crear un consejo similar.

Así fue como se realizaron varias reuniones entre funcionarios de la cartera laboral, miembros de la CGT y de todas las cámaras empresarias y hasta se redactó un documento de lo que sería el consejo, pero tampoco esta vez prosperó. En 2010 hubo nuevas tratativas, reuniones entre el entonces titular de la UIA, Héctor Méndez, y Moyano, que descansaron en meras declaraciones de buena voluntad.

El último llamado oficial fue a fines del año pasado, cuando Cristina convocó al Pacto Social en la XVI Conferencia Industrial de la UIA. A partir de ese momento, se firmaron algunos acuerdos, pero sectoriales. El sector petrolero, el minero y el de la construcción fueron algunos de ellos. Pero tampoco estos convenios, en los había un compromiso de paz sectorial, llegaron a cumplirse. Los trabajadores del sector petrolero, por ejemplo, no dudaron en movilizarse y convocar a un paro cuando lo necesitaron.

Con este historial de fracasos, ¿por qué el 2011 será el año de la búsqueda de consensos? Las miradas están puestas en octubre y no existen mayores expectativas. Sobre el acuerdo social, hay certezas: que, una vez más, el destinatario de los mensajes oficiales en favor del diálogo será la tribuna.

Fuente: Cronista.com