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Combustibles: desregular con alta inflación, escasez y concentración

El anuncio de liberalización de los precios de las naftas y el gasoil en la Argentina llega en momentos en los que el negocio está controlado en casi un 60% por YPF, en donde cualquier variación en los precios impacta sobre la capacidad de consumo de las familias y los costos de las empresas y en los que la oferta no llega a satisfacer la demanda.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

El Gobierno nacional publicó hoy una resolución por la que desregula el precio de los combustibles en la Argentina. Y la pregunta del millón es qué puede pasar ahora. Más teniendo en cuenta que el anuncio se da un contexto de alta inflación, donde los combustibles tienen un efecto cascada tanto en el gasto de las familias como en el costo de las empresas, escasez y fuerte concentración en un negocio donde desde 2003 a la fecha cerró el 30% de las estaciones de servicio del país e YPF juega con rol central con casi el 60% de cuota de mercado al cierre de 2010.

En un principio, la desregulación dispuesta por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pone fin a una batalla legal con la petrolera Shell luego de que bajo el amparo de la ley 20.680 de Abastecimiento y la imposición de millonarias multas, el Gobierno obligara a la empresa en febrero a retrotraer sus precios a enero (los había subido entre el 2% y el 3,6%, argumentando una suba de costos en dólares).

Es por esto que, en un principio, se espera que al derogarse la resolución que ordena el congelamiento de precios, la primer medida inmediata sea una suba en los valores de las naftas que vende Shell en el país. Aunque nada de esto está confirmado ni en las estaciones de servicio se han registrado cambios.

De darse un reacomodamiento de precios en los combustibles de Shell, en teoría, tampoco habría una norma concreta que impida que el resto de las petroleras suban sus precios. Aunque siempre, desde la salida de la Convertibilidad hasta ahora, las subas y variaciones de precios en los combustibles han sido negociadas entre Gobierno y petroleras.

Y se sabe, con una inflación galopando en torno al 20% anual, cualquier variación en los combustibles generará un efecto cascada y agregará nuevas presiones inflacionarias sobre el resto de la economía.

Sin novedades
Por lo pronto, desde la Asociación Mendocina de Expendedores de Naftas y Afines (Amena) explicaron que no hay ninguna información oficial al respecto ni cambios en los precios en la provincia.

Que como las estaciones de servicios no fijan los precios, sino que son las petroleras las que los imponen, desde Amena admiten que nada se sabe sobre lo que pueda ocurrir. Sí afirman que siguen sufriendo la escasez de combustibles y esperan que la situación tienda a normalizarse con este tipo de anuncios.

Hoy las estaciones de servicios del país, que trabajan como asociadas a las petroleras, sólo reciben el 7% del valor total del combustible que venden. Por eso la situación es crítica y muchas cerraron o están en peligro de hacerlo.

Mercado concentrado
Con vistas a lo que viene, ya sea más aumentos o no, otra vez volverá a jugar un rol central YPF y su posición dominante en el mercado. Hoy en el país, de cada 10 litros de combustibles que se venden, 6 son de YPF, en una tendencia que ha venido profundizándose en los últimos años. Mientras que el resto de la torta se divide entre Shell, Esso y Petrobras.

Y esta posición dominante, aun en un contexto de precios congelados, no perjudica en nada a YPF, ya que sólo durante el 2010 registró un aumento en sus ganancias del 66% en comparación con el 2009.

Este escenario cuasi monopólico, le facilita la tarea de negociación al Gobierno en su intento por mantener a raya los precios. Más teniendo en cuenta que enfrente, el CEO de la empresa es Sebastian Esquenazi, que con su familia tienen el 14% de la empresa.

También ayuda otro movimiento que se ha dado en las últimas semanas con la compra de Esso por parte de la familia Bulgheroni (Pan American Energy) en sociedad con los chinos de Cnooc. Esto marca que pasó a manos argentinas una refinería y 450 estaciones de servicios que antes eran propiedad de Exxon Mobile, lo que le facilita también el trabajo al Gobierno a la hora de negocios los precios de los combustibles con las empresas.

Pero esto, claro, no soluciona el problema de la escasez de combustibles que sufren los automovilistas, ya que para esto hacen falta inversiones no que llegan en la misma proporción que crece la demanda, ni libera al Estado y las petroleras de tener que importar para satisfacer el consumo interno como se espera que ocurra en los próximos meses.