Sindicalismo: “En el ADN mendocino está el reparto de ganancias a los trabajadores”
“En el ADN mendocino está el reparto de ganancias a los trabajadores”, esa fue una de las conclusiones en la mesa de debate convocada por MDZ. “Y vamos por más”, aseguran los dirigentes gremiales Ariel Pringles, subsecretario de Gobierno de Mendoza y secretario de Relaciones Institucionales del gremio de los Judiciales a nivel Nacional, a Sandra Varela, ex subsecretaria de Trabajo y consultora de la OIT, a Gustavo Maure, secretario general de la CTERA y dirigente de la CTA y a Adolfo Trípodi, titular de la FEM.
Del encuentro, realizado en la confitería Vía Civit, Emilio Civit 277 de Ciudad, surgió como una fortaleza de Argentina el cambio de paradigma vivido tras la crisis del 2001-2, donde se reivindicó al trabajo como generador de riqueza y a la producción antes que la especulación financiera como motor del crecimiento. Y en ese plan, los entrevistados consideraron que hay que ir por más. Combatir el empleo en negro asistiendo a las pymes, avanzar en una mejor calidad de empleo más allá de los ajustes salariales por inflación y en el reparto de ganancias a los trabajadores. En diálogo abierto, esto dijeron:
![]() |
- Desde el estallido de la crisis a fines de 2008 se llegó a decir que se acababa el capitalismo mundial pero dos años y medio después estamos viendo tal vez más de lo mismo. Están volviendo las mismas recetas y consecuencias de siempre. ¿Ustedes qué piensan?
- Adolfo Trípodi: Desde el estallido de la crisis, rápidamente Estados Unidos salió a actuar para evitar lo que le pasó al país durante la crisis del ’30. Emitió miles de millones de dólares para rescatar a los bancos para que no caigan y eso está generando un brote inflacionario que está afectando a todos los países del mundo.
- Gustavo Maure: A este análisis hay que agregar que hoy en el mundo el gran debate entre los países es cómo apropiarse de factores estratégicos como la tecnología, energía y los alimentos. Y ese es el debate de la economía real. Pero hay otro debate, y es el de la especulación financiera que está impulsando las recetas de ajuste de siempre y que, por suerte, a América Latina la tiene en un plano de protección porque acá se está dando un proceso de expansión de la economía real, vinculada a la producción, con la generación de trabajo y la fuerte intervención del Estado. Aquí se da una economía de poner valor y no sólo basada en la ganancia por la especulación financiera.
- Sandra Varela. Viendo lo que está pasando en el mundo, ha llegado el momento de revistar conceptos que venimos arrastrando desde hace más de 40 años, incluso desde los organismos internacionales.
- Ariel Príngles: Asistimos a un cambio de paradigma mundial. Las recetas ortodoxas se aplican en lugares donde ya han crecido, se han industrializado y han multiplicado su riqueza y es lógico que intenten crecer con las mismas recetas que han venido usando. Pero hoy EEUU no es el de los años ’30.
- S.V. Igual no creo que las recetas ortodoxas siempre se hayan aplicado en los países desarrollados. Es más, dudo que se hayan aplicado de la misma forma que aquí.
- Pero sin duda las recetas de ajustes se están aplicando y no sólo en Europa, con Grecia, Irlanda, Portugal y España como ejemplo, sino incluso en EEUU. A Obama le costó cumplir una promesa de campaña como fue su plan de salud universal (Medicare) pese a que se gastaron más de U$S700.000 millones en salvar a los bancos que fueron los responsables de la crisis.
- A.T. Pero vieron a quiénes salvaron en EEUU. Han rematado millones de hipotecas y mucha gente perdió su hogar y esto es una concepción política de la crisis. Yo hubiera preferido salvar a la economía real antes que a la especulación financiera.
|
"Tenemos un modelo sindical que fue muchas veces
denostado pero que después la historia nos dio la razón
y ahora somos respetados", dice Ariel Pringles.
|
- G.M. En EEUU se está viviendo un duro debate de modelo entre los sectores de la nueva derecha americana (“Tea Party”) y los demócratas a donde se juega la función del Estado y su rol en la economía, la salud, la educación. Son los mismos sectores que se niegan al replanteo de un sistema de salud con un déficit en la atención que ni siquiera tenemos nosotros.
- S.V. Aquí entra la discusión sobre la polémica ley antisindical de Wisconsin, que fue votada de manera sospechosa y tiene un amparo presentado, pero muchas cosas más que son incluso hasta peores. Cuando uno ve el resto de la ley que se ha aprobado en este Estado le pusieron un pie al sistema de pensiones en este Estado, venden bosques, privatizan dos universidades estatales y varios puntos más que tienen el aval de la mayoría republicana. A partir de esta ley, se está rediscutiendo el rol del Estado.
- G.M. El debate entre fuerzas políticas y sociales es muy intenso a nivel mundial y, aunque haya cosas que nos resulten ajenas a nuestra realidad, tiene puntos de contacto con lo que se está discutiendo en torno al puerto de Rosario o con los gremios aeronáuticos hoy en la Argentina. Se está viniendo una discusión en el mundo sindical donde el conflicto empieza a estar vinculado no al concepto tradicional de asociación por rama ni al de escalafón, sino por sector de trabajo. Hay una discusión en torno a los núcleos de producción de riqueza donde los trabajadores no quieren quedarse afuera.
- ¿Qué creen que puede enseñarnos este debate internacional a los argentinos?
- S.V. Es que hay muchos debates en torno al mundo del trabajo. Me interesa mucho el debate que se está dando en el sector privado sobre el rol de la negociación colectiva en el incremento de las ganancias empresarias y el rol que le toca al trabajador para ser oído. Aunque suene exótico lo que digo, que no lo es para el resto del mundo, ni para los países cercanos.
- A.P. Nosotros tenemos en el ADN mendocino el reparto de ganancias entre los trabajadores. El obrero y contratista de viña fue el primero en incluir en su convenio colectivo de trabajo el reparto de ganancias con el dueño de la finca. Y no somos Cuba ni la Rusia comunista. Ha convivido desde siempre en el ADN mendocino este principio.
- S.V. La constitución de 1910 en Mendoza ya tenía estos principios.
- G.M. La misma constitución de Mendoza 1948, antes que se imponga la nacional peronista, tenía artículos mucho más avanzados para la época con nociones como la función social de la propiedad, participación de los trabajadores en las ganancias empresarias, intervención del Estado en la regulación de los mercados vinculados a los alimentos y al sector agrícola. No nos podemos quedar con la foto de que Mendoza es el Padre Pato y la Corte prohibiendo que la gente se movilice en la calle.
- S.V. Mendoza no es conservadora, es una provincia de avanzada.
- ¿Discutir el reparto de ganancias entre los trabajadores es ir a contramarcha de todo lo que se está discutiendo en el mundo?
- Nooo… contestan los entrevistados al unísono.
- A.P. A viejas enfermedades, los viejos países aplican viejas recetas. Lo que nosotros estamos diciendo es que somos un cuerpo nuevo que estamos aplicando nuevas recetas y no nos está yendo muy mal. En los organismos internacionales del trabajo, los argentinos estamos haciendo punta. En la Organización Mundial del Transporte durante muchos años el presidente fue Moyano y ahora es Viviani. Nosotros tenemos un modelo sindical que fue muchas veces denostado pero que después la historia nos dio la razón y ahora somos respetados porque hemos logrado constituirnos en uno de los pilares sobre los que se ha construido la recuperación de la Argentina.
- G. M. La unificación del sindicalismo a nivel mundial es un dato de la realidad.
- S.V. Yo creo que al sindicalismo argentino le falta ser capaz de relatar menos los síntomas, afinar más los diagnósticos y pasar rápidamente a la acción. Ser más ejecuivos.
|
"Para las pymes muchas veces el trabajo en negro es
una estrategia de superviviencia", advierte Sandra
Varela.
|
- G.M. En eso que decís, necesitamos más ayuda de los medios porque pareciera que en las negociaciones colectivas se habla sólo de salarios y que no hay otras discusiones ni soluciones creativas en otros temas. Hay avances en prevención e higiene, en medidas de protección a la maternidad y a la paternidad, las cuestiones de género hacia el interior del mundo del trabajo, la capacitación permanente. Todo esto no queda visible y se están haciendo avances importantes.
- A.P. Temas como turismo, educación, vivienda. Los barrios que hoy se están construyendo en la Argentina están siendo incluidos en la negociación paritaria como el plan de viviendas de la CGT. Nosotros no discutimos sólo salarios.
- También es cierto que desde los sindicatos se está haciendo política y clientelismo.
- A.P. Nosotros estamos haciendo política partidaria y lo reivindicamos. Si la política en la Argentina hubiera sido inclusiva y no de elite, no reclamaríamos el espacio como cualquier sector tiene derecho a participar y opinar. Pero los intereses económicos concentrados que nos exceden tuvieron durante mucho tiempo gerentes en la política que fueron en contra de todos los argentinos.
- G.M. Está en el ADN de los sindicatos hacer política. Yo no le creo a nadie cuando dice que no hace política. Argentina ha construido una larga tradición de participación de los sectores sindicales en la vida política del país. Esto no es nuevo. Ahora como en todas las actividades se encuentra que hay corruptos, vagos, y esto tiene que ser sancionado socialmente. Si se sospecha de cualquier dirigente, tiene que ser investigado.
- Pero se está llegando a los extremos de que si se investiga a un dirigente, inmediatamente se arma un piquete como pasó con Momo Venegas por la mafia de los medicamentos y la semana pasada con Moyano.
- G.M. Lo del Momo Venegas (titular de la UATRE que nuclea a los trabajadores del agro) me pareció un mamarracho. Si algo celebramos de estos tiempos es que la Justicia está investigando y condenando a los culpables del genocidio y si estamos de acuerdo con que la Justicia avance tiene que hacerlo con todos. Por eso, hacer un piquete para evitar que se investigue me parece un agravio.
- A.P. Como hombre de la Justicia, no creo que exista una institución sindical más investigada, más denunciada y más sobreseída que la CGT. Comparto que todo aquel sobre el que se sospecha debe ser investigado, pero no creo que deba ser tratado como enemigo público de un país quien no tiene una denuncia penal concreta de ninguna clase. Yo creo que a Moyano lo han investigado hasta por la muerte de (Néstor) Kirchner y seguro debe tener enemigos. Yo no soy quien para defenderlo, pero está claro que hubo una reacción porque se entendió que no hubo un ataque contra una persona sino contra una institución como la CGT. Y sí, rescato, que hubo una decisión de mucha madurez al juzgar que no era una buena salida mostrar la fuerza de la forma que quería hacerse. Que el sindicalismo argentino haya mostrado los dientes fue para unos pocos que están tratando de alguna manera hacernos decir cosas que nunca hemos dicho. Ese mismo día, mientras Moyano fue tapa de todos los diarios muy pocos informaron de que la Justicia ordenó tomar las muestras de ADN a los hijos de Ernestina de Noble (dueña de Clarín). Tenemos que saber leer de que aquí se juegan muchos intereses.
|
"Hay una discusión en torno a los núcleos de
producción de riqueza donde los trabajadores no
quieren quedarse afuera", señala Gustavo Maure.
|
- El problema es el nivel de conflictividad que subyace en todas estas discusiones.
- G.M. Hay conflictos porque se afectan intereses. No está mal. Y la mejor manera de resolver esto es el funcionamiento de las instituciones democráticas.
- S.V. Hay una argentinidad al palo donde a veces se comente excesos pero creo que hay que ver los procesos con una perspectiva de mayor tiempo y distancia.
- A.P. Ese es un error que cometemos todos al mirar la política y al sindicalismos desde la instantánea y no desde los procesos que se están dando detrás. La instantánea es el piquete.
- ¿A la luz de todo lo vivido dentro y fuera del país en los últimos años, qué logros identifican y cuáles son los desafíos en materia laboral?
- A.P. Los logros, seguro coincidimos todos, son la recuperación del trabajo como herramienta fundamental del crecimiento, la negociación paritaria, las campañas de diálogo social en torno a las temáticas del trabajo, la participación y el reconocimiento de la institución sindical sobre el rol que cumple en todos estos temas, algunos porque lo ganamos por la fuerza y otros porque la política los estableció como la mejor forma de resolver los problemas. Y creo que a futuro, lo que hay que hacer es profundizar lo que venimos haciendo.
- G.M. En nuestro sector nos propusimos una recuperación de la estructura del salario. Logramos recién hace tres años recuperar el poder adquisitivo que tenía el salario en 1999 y recién hoy volvemos a parámetros comparables con la década del ’80 en el sector de la educación. ¿Pero qué es más importante? La mejora en elementos normativos que regulan la calidad del empleo como limitar la cantidad de alumnos por aula, la carga horaria, los recursos con los que se cuenta. Hay un cualitativo en la negociación paritaria que se ha ganado. Estamos avanzando en la recuperación de derechos y en la conquista de nuevos derechos para los trabajadores. Y esta etapa no es sólo de Argentina, es continental. A la luz de lo que se está haciendo en países como Brasil, parece que nos dimos cuenta de algunas cosas.
- S.V. Los logros los comparto y uno de los mayores desafíos es corregir los porcentajes muy altos de trabajo en negro e informalidad, que es un problema mucho más marcado en las unidades productivas más pequeñas donde se trata de empleadores muy vulnerables que le dan trabajo a trabajadores también muy vulnerables y de escasa calificación. Aquí el Estado tiene que identificar problemas e involucrarse con los empresarios en la solución. Para la pyme muchas veces el trabajo en negro es una estrategia de supervivencia, lo mismo que la alta rotación de personal, aunque esto también condicione su futuro. Hay que formar a las pymes en cómo mejorar la productividad y sus ganancias con el simple mejoramiento de las condiciones laborales. Hay que trabajar más en la vinculación del sindicalismo con la sociedad para corregir ciertas visiones distorsionadas.
Por Federico Manrique.
Colaboró en esta nota: Viviana García Sotelo.


