Hay pestes por lluvia en la vid de San Juan
Los 54,4 milímetros de agua precipitados en la provincia en enero, el tercero más lluvioso desde que se tenga registros en la provincia y sólo superados por los 55 milímetros del "91 y los 59 milímetros del "77 -el INTA tiene datos desde 1968-, fueron muy dañinos para los cultivos pero la peor parte se la llevaron, sin lugar a dudas, las vides, que ya acusan la aparición de tres enfermedades muy dañinas: Peronóspora, Oidium y Podredumbre o Brotitis (ver aparte detalles de las pestes).
En viñedos de Angaco, Albardón y San Martín -no precisaron cuánto es la superficie afectada-, tres departamentos donde dos de las tres mangas de piedra y lluvias hizo más daño en la temporada, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) detectó serios daños en los parrales. En la Secretearía de Agricultura provincial todavía no hay denuncias formales de parte de los viñateros.
El funcionario agregó que "es probable una mayor presencia de estas enfermedades en viñedos afectados por granizo, especialmente el complejo de hongos que producen la podredumbre de los racimos".
Además de la lluvia, inciden en menor grado otros factores, como el vigor del cultivo (sombreamiento); nivel de malezas en el lote, que genera mayor nivel de Humedad Relativa en el cultivo y riegos por inundación. Las tres pestes que ya aparecieron no se encuentran, es decir, en una finca sólo hay franjas o parrales aislados con síntomas de estos hongos, circunstancia que obliga a los productores y técnicos a recorrer la viña "de punta a punta" para corroborar si está presente o no la peste.
Combatir, pero con precaución
Un aspecto que resulta clave, es la remediación de la presencia de la enfermedad en la planta con químicos tales como oxicloruro de cobre o azufre mojable, en donde su eficacia está ligada directamente a la forma de aplicación. Los fungicidas suelen provocar inconvenientes si son usados en forma excesiva o en tiempos muy cercanos al momento de la cosecha, generando olores que suelen ser indeseables por las bodegas, porque perjudican la calidad del jugo de uva que se elabora.
"Los tratamientos deben hacerse de manera correcta y oportuna, pero para ello sólo hay que asesorarse, acá cualquier improvisación puede traer luego problemas", dijo Raigón.
Fuente: Diario de Cuyo.