Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercorsur: del dicho al hecho...
Tras seis años de mantener en stand by las negociaciones sobre un posible acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, ambos bloques acordaron ayer retomar ese tema, aunque esto no signifique que finalmente vaya a concretarse en el corto plazo.
Las presidencias protémpores del bloque Latinoamericano en manos de la Argentina, y del europeo por parte de España, abrieron las puertas para avanzar en ese sentido; sin embargo, hay quienes vaticinan que nada exitoso saldrá de ahí.
Lo cierto es que el discurso de Cristina Fernández de Kirchner sobre la apertura comercial tiene ciertas contradicciones con la política que lleva adelante. Mientras en España reclamó que se eliminen las medidas proteccionistas que aplican los países europeos, dentro del mismo Mercosur los socios exigen a la Argentina que haga lo mismo.
Por parte de Europa también hay trabas que podrían hacer tambalear este acuerdo. La iniciativa de un gran acuerdo enfrenta la resistencia de Francia y otros nueve países de la región.
El temor de esas naciones es que un eventual acuerdo con el bloque sudamericano perjudique al sector agrícola y agrave la crisis económica y social en el continente.
Hoy, la presidenta argentina volvió hoy a criticar el “proteccionismo” europeo y reclamó “abordar el problema en todas sus formas" y luchar contra un "doble estándar" que se ejercería con ese tipo de barreras, en el marco de su discurso en la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea, América Latina y el Caribe que se realiza en España.
Un día después de calificar el proteccionismo como “reprochable”, Fernández de Kirchner sostuvo en la misma cumbre: "Debemos abordar el problema del proteccionismo en todas sus formas, sean estas de carácter arancelario, forma de subsidio, promociones fiscales, extensiones fiscales, promoción de exportaciones o dumping". Es que Argentina le reclamó a la Unión Europea que subsidiar la producción es llevar a cabo medidas proteccionistas.
Pero puertas adentro, la Argentina limitó el año pasado la importación de electrodomésticos, zapatos y otros productos de Brasil, lo que derivó en la aplicación de licencias no automáticas por parte del país de Lula Da Silva a algunas frutas, verduras y vinos argentinos, entre otros.
Y eso no es todo. Luego China respondió a las trabas de Argentina a distintos productos con problemas en el ingreso de aceite de soja.
La cosa no termina allí. Hace pocos días el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aplicó una polémica medida para frenar el ingreso de alimentos similares a los que se producen en la Argentina, entre los que se incluyen los productos avícolas, choclos, tomates enlatados, entre otros.
Además, se incrementó el arancel de importación para el durazno griego en lata de un 14% a un 35%, y se extendió el plazo de las licencias no automáticas por diez días, a pedido del gobernador mendocino Celso Jaque.
Si bien hoy se permitió el ingreso de algunos camiones brasileros a la Argentina, los empresarios deBrasil aseguran que responde a una medida del gobierno para Kirchner volvió hoy a criticar el “proteccionismo” europeo y reclamó “abordar el problema en todas sus formas" y luchar contra un "doble estándar" que se ejercería con ese tipo de barreras, en el marco de su discurso en la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea (UE), América Latina y el Caribe que se realiza en España.
Las restricciones a las importaciones le valieron a la Argentina la seria a menaza por parte de Brasil de cerrar el comercio bilateral, y las negociaciones por parte de diplomáticos de ambos países.
Además, el presidente de Uruguay, José Mujica, le presentará una protesta formar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner porque habría prohibido atracar en Montevideo a buques que transportan mercaderías argentinas hacia Brasil, según la prensa uruguaya.
En este contexto, de un claro proteccionismo por parte de la Argentina, es válido dudar del impulso que pueda darle a las negociaciones entre ambos bloques para avanzar en la apertura comercial, que podría derivar en el mayor acuerdo comercial existente hasta el momento.
También es válido preguntarse si a los miembros del Mercosur les conviene asociarse con la Unión Europea en pleno contexto de crisis. En este sentido, los especialistas en materia económica aseguran que las alianzas comerciales siempre son ventajosas para los involucrados.
Incluso, señalan que por el momento que atraviesa la Argentina necesita de acuerdos comerciales para su crecimiento económico.
Gustavo Reyes, de Fundación Meditarránea, explicó que las trabas al comercio exterior no solo afecta a los productores que se les cierran los mercados, sino también a los consumidores porque restringe la variedad en los productos, generando mayor inflación por el "monopolio".
Si bien la inflación no es consecuencia del proteccionismo, las medidas proteccionistas sí vienen a agravar este problema.
Reyes sostiene que claramente lo que necesita la Argentina es mayor apertura comercial a nivel mundial, tal como lo viene haciendo Chile desde hace ya varios años.
Habrá que ver de aquí a la primera semana de julio, cuando se realice la primera rodna de contactos, si la Unión Europea y el Mercosur dan señales de verdadero interés en lograr un acuerdo comercial.
Está en juego la habilidad de Cristina Fernández de Kirchner para poder posicionar a un bloque económico fuerte, como es el Mercosur, pero que en los últimos tiempos ha mostrado señales de debilidad.