Cuando Matthew Winkler dejó su trabajo de reportero del mercado de bonos estadounidense para ayudar a Michael Bloomberg, el actual alcalde de Nueva York, a montar un servicio de noticias para su imperio de información financiera, citaba al personal a trabajar a las 3 de la mañana para escribir resúmenes de cada artículo en los diarios.
“A las 7:30 de la mañana todo lo que importaba estaba frente a uno en la terminal Bloomberg. Era como el Mago de Oz. Proyectábamos esta aura maravillosa, pero si alguien decía ‘¿qué hay tras la cortina?’ encontraba un montón de personas en ropa interior a las tres de la mañana”, recuerda.
Dos décadas después, Bloomberg News tiene 2.300 personas en 72 países, su producción repartida en las terminales negras de “la Bloomberg”, televisión, radio, Internet, revistas impresas, aplicaciones móviles y newsletters de iPad. Su expansión, ya sin paralelo en una industria de noticias sitiada por la declinación en los ingresos, se aceleró con la adquisición de la revista BusinessWeek y el lanzamiento de productos especializados.
Pero la tarea de mantener unido este imperio descansa aún en el mismo editor jefe que comenzó con apenas una docena de periodistas. Este es el tipo de afirmación que Winkler objetaría, no por modestia sino porque no se ajusta a la “Bloomberg Way”, su conjunto de instrucciones plasmado en un manual para periodistas y editores, que rechaza en particular afirmaciones que no se apoyan rápidamente en datos duros.
Bloomberg News ha avanzado mucho desde la época de los resúmenes de noticias. Cuando se le pregunta cómo mide ese progreso, Winkler dice simplemente que, considerando que la audiencia de Bloomberg es “la gente que tiene más en juego”, su referente sigue siendo la frecuencia con que sus historias mueven mercados.
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