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Inflación: ¿cómo aguantamos tanto tiempo con una tasa tan alta?

Ignorando lo que dice el Indec, los precios siguen su carrera en ascenso para cerrar el año por encima del 25%. Así, Argentina completará su cuarto año consecutivo con un nivel de inflación superior al 20% y sin que la economía haya dejado de crecer. Condiciones externas únicas y fuertes inyecciones de gasto público explican el “milagro”.
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El 2010 avanza a toda marcha para cerrar con una inflación real anualizada en torno a entre el 25% y el 30% y todos coinciden en que el 2011 no será distinto. De confirmarse todos estos pronósticos, Argentina cumplirá su cuarto año consecutivo con una inflación real superior al 20% anual y se apresta a encarar un quinto año, justo cuando la mayoría de las economías desarrolladas del mundo tienen inflación cero o directamente deflación. Todo esto sin que la economía argentina haya dejado de crecer nunca en todo este tiempo.

Esta situación plantea un doble interrogante. Si se mira al pasado, la pregunta es cómo logró la economía aguantar tanto tiempo con una inflación tan alta sin entrar en una espiral hiperinflacionaria o bien en una recesión. Y el segundo interrogante es qué se puede esperar a futuro, teniendo en cuenta que el año que viene hay elecciones y las expectativas de inflación de los argentinos para los próximos doce meses (cuánto esperan que suban los precios) se ubica en el 33,7%, según el último informe del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella.

Para responder a estos interrogantes, Mdzol.com consultó a economistas y abrió el debate para tratar de entender qué pasó hasta ahora y qué se puede esperar en el futuro próximo.

La primera consigna es cómo aguantamos tanto tiempo con una inflación tan alta y esto es lo que opinan los economistas consultados:

“Históricamente, las principales causas de la inflación en Argentina se manifestaron en los déficits fiscales sostenidos y el financiamiento de los mismos mediante emisión monetaria. Estas características no están ausentes hoy y son la causa principal de la inflación. Desde la perspectiva social, aguantamos porque la economía se ha ido indexando de manera creciente, por eso la inflación aún resulta ‘socialmente tolerable’. Por ejemplo, las negociones colectivas acompañan la inflación real, al igual que la actualización de haberes jubilatorios. Se tuvo que crear la asignación universal por hijo para los hogares de menores ingresos y para los que no acceden al mercado laboral formal. Todo esto a costa de fogonear el gasto público. En tanto, desde la perspectiva económica, los fenomenales precios de los bienes primarios exportados por Argentina permiten entender porque aún contamos con un gran superávit externo a pesar de la profunda caída en el tipo de cambio real (fruto de que el dólar sube al 4% anual y los precios por encima del 20% anual)”, explica el economías local Rodrigo González.

“Argentina se perfila en la literatura económica del mundo como una economía dual, esto tomando en cuenta la tasa proyectada de crecimiento del PBI en un promedio de 5 a 7%  conjuntamente con una inflación de 20 a 25%. Crecimiento más inflación es posible pero es una falsa opción. En la historia, no hay evidencia de una estrecha relación entre crecimiento rápido e inflación”, opina Raúl Dante Moreno, economista.

“Lo que ha pasado es que hasta ahora el Gobierno ha tenido acceso a fondos genuinos para alimentar el creciente gasto público que ha servido para que la economía no se detenga. Primero fue la estatización de los fondos de las ex AFJP, que pasaron a manos de la Anses; después la utilización de las reservas del Banco Central para pagar deuda pública y se espera que este año haya una fuerte inyección de fondos por el superávit comercial que genera la demanda constante y creciente de productos argentinos por parte de mercados como China y Brasil. Esto hace que el Gobierno cuente con fondos genuinos para poder seguir inyectando recursos para que la economía no se detenga pese a la persistencia de tasas de inflación reales por encima del 25% anual. Pero hay que tener en cuenta que gran parte del crecimiento se explica por el fuerte incremento del gasto público (sube a un ritmo del 30% anual), por las fuertes subas salariales y porque la misma inflación, ante la inviabilidad del ahorro, fomenta el consumo como refugio (electrodomésticos, autos, casas)”, opinó Soledad Pérez Duhalde, economista investigadora de Abeceb.com

“Si bien las tasas de inflación que superan el 10% anual son dañinas para la economía, porque lesionan la eficiencia (distorsionan las decisiones de consumo, de producción y de inversión), atentan contra la equidad distributiva (afectan más a quienes menos tienen) y generan conflicto social, los argentinos, que ya tenemos "gimnasia" en esto, nos vamos acostumbrando a vivir con ellas. Por supuesto, que en ese acostumbramiento la economía crece menos de lo que podría crecer (o se estanca) y la distribución del ingreso empeora, pero es posible que el tiempo transcurra sin que haya una explosión si las condiciones externas son relativamente buenas (buenos precios para los commodities, financiamiento internacional, bajas tasas de interés, etc.) como han sido hasta ahora. Eso es lo que veo para lo que queda de 2010 y 2011: inflación creciendo y actividad desacelerándose. Carrera ininterrumpida de precios y salarios, que siempre terminan ganando los precios a la larga”, señala Alejandro Trapé, economista de la UNCuyo y consultor privado.

“El problema de la inflación ha estado latente en todo el gobierno de los Kirchner. La clave está en que al principio, la inflación tenía como causa exclusiva la compra de reservas con emisión monetaria para sostener un tipo de cambio competitivo. Como existía capacidad instalada ociosa y los salarios medidos en dólares estaban bajos, tenías una relación que hacía que un 1% de crecimiento del PBI era solventado por un 0,5% de inflación. En la actualidad para que la economía crezca un 1% necesitas un 4,5% de inflación, ya que casi todo el crecimiento está explicado por inflación debido a que la capacidad instalada de la economía está en el límite, dado que casi no hay inversión (es de un 21,5% a 22% del PBI del cual el 13% es Construcción y el resto es Bienes Durables de Producción, y del primero, un tercio es Obra Pública). Esta es la razón por la que en los primeros años se pudo manejar y ahora la inflación es cada vez más difícil de controlar. Nuestra economía es como los drogadictos, cada vez necesita más dosis de emisión/inflación para mantener al menos la tasa de crecimiento. El punto es que estamos en un momento donde te va a bajar la tasa de crecimiento y te va aumentar la tasa de inflación necesaria, aún para ese menor crecimiento”, señala Daniel Garro, economista de la consultora Valor.

Entendiendo el delicado equilibro sobre el que se sustenta el curioso caso de un país que crece a pesar de una inflación tan alta, conviene preguntarse qué se puede esperar para el año próximo. Sobre esto, las opiniones también son coincidentes:

“El tipo de cambio estable hace que la inflación no se espiralice, aunque esto es un anclaje al crecimiento. Por eso para el 2011 se espera una inflación por encima del 20% pero con un crecimiento mucho menos, un piso del 5%, sobre todo porque el factor elecciones va a hacer que se mantengan o incrementen los incentivos al consumo”, adelanta Soledad Pérez Duhalde de Abeceb.com

“La economía va a ‘aguantar’ con una inflación así durante todo el año que viene por lo menos, si entendemos por ‘aguantar’ el hecho de no ir hacia una crisis hiperinflacionaria, es decir, no deslizarse rápidamente (y sin freno) hacia tasas mucho más altas. Estimo que 2010 cierra con 25% y que para 2011 tendremos al menos 28-30% de inflación porque todas las condiciones están dadas para que la inflación se mantenga alta o crezca, ninguna para que baje. Pero ojo, ningún país tuvo un proceso de crecimiento genuino y sostenido con estas tasas de inflación”, advierte Alejandro Trapé.

“Argentina está perdiendo competitividad cambiaria de manera preocupante y de continuar así en un año llegaremos a un tipo de cambio real similar al existente a finales de la convertibilidad. Nuestra inflación es entre 3 y 4 veces superior a la del resto de la región, y el precio del dólar es utilizado como única ancla de precios. Dejando de lado la soja, el sector productivo sentirá cada vez más este proceso, las exportaciones se desacelerarán y las importaciones tenderán a incrementarse. Por otro lado, la inflación distorsiona los precios relativos, crea una elevada incertidumbre para proyectar negocios y no permite planificar a largo plazo; esto atenta seriamente contra la inversión. Actualmente Argentina tiene déficit de inversión de largo plazo entre otros aspectos por la elevada inflación. Sin inversión que aumente la capacidad productiva no hay crecimiento genuino. Y, finalmente, la indexación salarial, aparte de alimentar la inflación,  juega en contra de la generación de empleo de calidad al crecer los salarios por encima de la productividad. En síntesis, el crecimiento actual es coyuntural. Ningún país que haya logrado crecer a tasas elevadas por largos períodos descuidó la problemática inflacionaria. La estabilidad de precios es un pilar fundamental del crecimiento sustentable”, explica Rodrigo González.

“Luego de estimar una inflación del 6,1% en la ley de presupuesto 2010, para el 2011 el propio Gobierno prevé un inflación del 8,9%, por lo que ni el oficialismo prevé una desaceleración inflacionaria sino todo lo contrario para el año próximo. En este contexto y pese a las críticas que pesan sobre el Indec que el Gobierno se empeña en negar, esperamos para 2011 una inflación superior a la de 2010”, señala Cristian Alonso, investigador del IAE Business School.

“Argentina podría tener en el futuro éxito en algunas de sus variables macroeconómicas pero no hay ninguna razón para que eso sea acompañado por inflación. De persistir una alta inflación (entiendo por alta inflación a valores superiores al 10% anual) es muy posible que el tema expectativas de origen a decisiones de negocios que conlleven errores de cálculos y se reduzcan los niveles de inversión”, opinó Raúl Dante Moreno.

“El escenario 2011 es de un crecimiento menguado del 3% al 4% como mucho y una tasa de inflación piso del 30%. Esto implicaría que para crecer un 1% necesitas entre 7 y 8 puntos de inflación, lo que es insostenible en el mediano plazo. Nuestra estimación es que en el 2012, sea quien sea el que gane, tendremos un ajuste de precios relativos muy importante. El cimbronazo va a venir por el lado de los precios relativos y no por el sistema financiero”, anticipa Daniel Garro.