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En el Este proponen aprovechar las "oportunidades" de la crisis económica

Así lo consideró Mario Lingua, de la Cámara de Comercio de San Martín y miembro de Pasip SA. Según el empresario, "hay que atender la potencialidad de nuevos productos y nuevos mercados". Ventiló el acercamiento de empresarios rusos al vino de la región. Clamó por el reintegro de las exportaciones.

Sin duda la estructura económica de la Zona Este, y por ende provincial, está resentida hace meses por los efectos de la crisis global, aunque haya bajado su perfil por el protagonismo de la Gripe A y el reciente proceso electoral.

Sin embargo, Mario Lingua, ex titular de la Cámara de Comercio del departamento de General San Martín y actual cara visible del pretensioso proyecto del Parque de Servicios Industriales Palmira (Pasip) reconoce que “ella –por la crisis- ha estado en desarrollo permanente”.

Para Lingua, “necesariamente quienes son nuestros compradores habituales, para el sector exportador, tiene limitantes que han bajado los niveles de cierre de operaciones, esta es una evidencia”, sostiene.

Sin embargo, a diferencia de las quejas de muchos empresarios locales, para el hombre del Este el actual tipo de cambio no es un factor decisivo en la falta de competitividad de la economía regional y provicial.

“No se si el dólar específicamente es un gran problema. El tema es acerca de lo que pasa a nivel mundial con el sistema de comercio. Y este pasa por la crisis financiera, es obvio. Es decir los sistemas financieros han crujido a pesar de que la Argentina no ha tenido las mismas condiciones que el resto de los países y hay recursos en este momento que se imputan en distintos sectores para ayudar y evidentemente hay una realidad de muchos sectores sufren”, repasa.

Sin embargo, Lingua es optimista cuando considera las oportunidades que en la coyuntura regional ofrece la crisis: “Las preocupaciones nuestras están más por aprovechar esto como una oportunidad además de analizar el problema de la crisis. Nosotros en nuestra conversación con el ministro de Producción, Mercau, pusimos arriba de la mesa algunos temas como por ejemplo la necesidad de que hay productos que merecen ser mirados nuevamente. Y también que hay mercados que merecen ser revisados muy prolijamente para que tengamos una constante que permita que esto sea un proyecto sustentable y que no esté sujeto a los vaivenes ni siquiera de las cosas mundiales”, estima.

En ese sentido, quien también es empresario del sector de la construcción en el Este –es titular de la compañía Procom- es comprensivo al entender que “estas cosas tienen que ser posible, para eso nos parece que hay aspectos vinculados con la investigación científica y tecnológica para aplicar a las ramas, que es trascendente el problema de analizar las cadenas de valor dentro de los procesos industriales y de comercialización y que esta crisis puede servirnos para encontrar nuevos caminos para ver cómo salimos de ella y generamos modelos más sustentables”, describe en primer término.

Asimismo enfatiza el hecho de que “hay diversidad de reacciones frente a la crisis, es decir, que hay sectores que están recibiendo impacto más alto que otros y que los problemas de la crisis se confunden con esto de sacar del mercado de consumidores, porque así fue el problema de la gripe, debido a que hay sectores que están sufriendo el impacto más que de la crisis en términos generales por las medidas que han debido tomarse, razonablemente, como el comercio, los sectores vinculados al turismo de toda naturaleza, hasta para bienes de consumo diario se han generado diferencias en los niveles de facturación”, confirma.

Cuantificando la merma en las distintas actividades comerciales en el Este, Lingua revela que según las consultas que realiza constantemente la Cámara de Comercio que representa “han dado las opiniones más diversas, desde disminuciones que no son significativas que no llegan a un 10% hasta sectores que han sufrido modificaciones sustantivas del orden de un 30% y hasta de un 40% en estos cuarenta o cincuenta días que han pasado”, señala.

Entre los más afectados, el empresario consigna a los sectores de indumentaria “por ejemplo” y “a sectores de comercio de bienes diferentes que no son de consumos permanentes, periódicos”, dice.

En cuanto al sector que trabaja en la zona, Lingua reconoce que “la construcción se ha mantenido dentro de los términos que venían contemplando sus contratos en ejecución, cosas nuevas no hay. Se suponía que esto podía ocurrir también. Ha habido fuertes discusiones a los efectos de garantizar que la obra en ejecución no sufra modificaciones, porque eso implica desocupación y creo que el tema del empleo es un tema central que hay que defender. Todo esto ha sido discutido con el ministro de la Producción, junto a la necesidad de impulsar herramientas en estos meses que prevean situaciones que se van a presentar hacia fines de año, con nuestras producciones específicas, frutícolas, hortícolas, y las vitivinícolas también”, apunta.

En ese sentido aclara la necesidad de ver “cómo el Fondo para la Transformación y el Crecimiento se prepara para atender demandas sectoriales puntuales pero generando políticas anticipatorias a esa situación para generar las mejores condiciones desde el papel que debe jugar el Estado y a su vez con un sector privado que revise sus propias operaciones a los efectos de introducir los ajustes necesarios para ver si esto se supera con las menores consecuencias posibles”, remarca.

Específicamente respecto a las oportunidades, Lingua además ventila que “nuestra gente que trabaja en el sector vitivinícola, tanto en vinos de traslado tradicionales como los genéricos y como los mostos también analizan que se abren posibilidades de negocios interesantes en mercados que antiguamente eran viables, que se interrumpieron y se empiezan a recuperar, como el ruso”, confiesa.

“Hay discusiones que nosotros hemos tenido bajo la vista, en donde se empiezan a aproximar los valores de nuestros productos en el mercado actual en el orden del peso y un poco más que empiezan a tener viabilidad en las exportaciones de esa naturaleza con volúmenes interesantes, como hecho práctico”, añade. Y hace hincapié: “Es decir, debemos ver los productos, ver cómo a los mostos se los mira desde un punto de vista de la innovación tecnológica con productos diferenciados y ver mercados diferenciados que pueden estar reapareciendo y que fueron alguna vez buenos y que desaparecieron por coyunturas especiales. Pero hay que hacerlo con el tiempo necesario”, desafía.

“Lo cierto es que vivimos en medio de una crisis significativa y Argentina no puede estar fuera de ella y Mendoza tampoco”, acepta.

Puntualmente respecto al tipo de cambio, advierte que “si todo el tema de la competitividad argentina se centra estrictamente en el problema del cambio queda una pregunta por resolver y es la que se refiere a que si esto es lo único por solucionar nos quedamos cortos, es decir, nos parece que es un tema de seguimiento permanente pero que además implica de otras responsabilidades adicionales, del Estado para políticas claras y que lleguen en tiempo y en forma y del sector privado que tiene que revisar sus estructuras productivas y hacer los ajustes que sean necesarios en esa dirección”, reclama.

Pero Lingua casi se subleva cuando se le propone el análisis sobre el reclamo del reintegro de las exportaciones: “Es generalizado, generalizado…”, lanza.

“Estoy completamente de acuerdo con el reclamo de los empresarios que afirman que si el Estado les devuelve lo que corresponde, por lo que les retiene en materia de exportaciones, en tiempo y forma y no a los ocho o nueve meses no les hace falta tomar créditos”, resalta.

Sobre el asunto confiesa que “nosotros también hemos hecho esa evaluación y fue planteada en términos muy firmes al ministro de la Producción y él ha comprometido esfuerzos conjuntos de resolver esos problemas. Está planteado ya a nivel del la AFIP el problema y hay sectores que han tenido problemas mucho más graves que nuestros sectores de producción tradicionales, por ejemplo para la gente que trabaja en el área de la metalmecánica sufre diez veces más potenciado el perjuicio que afecta a la vitivinicultura”, sostiene.

Desde el punto de vista de las empresas “ese es un tema central”, acepta. “Hay empresarios Pymes que en estos momentos tienen créditos fiscales gigantescos que no tienen siquiera la posibilidad de transferirlos al pago de impuestos nacionales, tienen que buscar en el sistema de financiamiento recursos para pagar una deuda mientras ellos tienen a su favor gigantesco a partir de los últimos cinco, seis o diez años”, se queja.