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La recesión comercial en lo que va del año superó un 30%

Así fue considerado para el sector de indumentaria local desde la FEM y la Cecitys. Anticiparon que en los próximos meses seguirán cerrando locales comerciales y que uno de los mayores problemas es la falta de herramientas financieras y la falta de seguridad jurídica para los empleadores. Preocupación por la fuga de capitales.
El consumo seguirá bajando, según los empresarios del sector. Foto: mdz
El consumo seguirá bajando, según los empresarios del sector. Foto: mdz

El sector comercial desde 2006 viene sufriendo de a poco un movimiento recesivo en la actividad que en 2009 se ha presentado en forma casi alarmante.

Si bien estimaron que la actividad se contrajo en su rentabilidad casi un 30% entre 2007 y 2008, “sólo en lo que va de 2009 el sector de indumentaria ha tenido una caída superior a un 30%”, coincidieron, desde la Federación Económica Mendoza (FEM), Vicente Suriano, y Adolfo Brennan, de la Cámara Empresaria de Comercio Industria, Turismo y Servicios (Cecitys). Para ambas organizaciones, el nombramiento de Raúl Mercau como ministro de la Producción de Mendoza, es la única noticia que consideraron como “positiva” en el marco de la crisis.

Y el impacto negativo sobre el comercio, que por ahora es tapado por las noticias de la Gripe A que pasó a primeras planas en todos los medios del mundo, ha tenido tal magnitud “en lo que va de 2009 que se puede observar su fuerte incidencia en la pirámide de consumo que nosotros analizamos día a día”, dijo Brennan desde Córdoba.

Según el titular de la Cecitys, “el 5% que representa la punta de la pirámide y la base, que son los dos segmentos que casi siempre consumen en forma similar, en las malas y en las malas épocas, ha comenzado a tener fluctuaciones, no tan graves como las observadas durante 2002, pero si por primera vez desde que se cortó la racha del crecimiento que duró hasta fines de 2005”, sostuvo.

El 5% al que se referió Brennan alude al sector de la población que consume productos en forma selectiva y que no siempre compra en Mendoza, “ya que muchos de ellos compran en otras provincias o países”, apuntó.

La base, obviamente apunta al segmento menos pudiente y que “sólo tiene picos de consumo cuando se abren posibilidades de crédito muy accesibles, siempre y cuando la gente tiene trabajo”, dijo.

“Debajo de la cúspide –del 5%- se posiciona el 10% del consumo, que sufre los embates un poco más que los que manifiestan compras selectivas y debajo el 20%, que es el que en forma permanente está subiendo y bajando y se manifiesta muy sensible al crecimiento o la recesión económica”, explicó.

Según Brennan, la recesión se verá aún más acentuada en los próximos meses, considerando la fuga de capitales que se ha producido hasta el momento en Argentina y porque “durante la época de bonanza muchos invirtieron en nuevos rubros que se saturaron y que ahora deberán depurarse a través del cierre de varios comercios”, anunció.

La citada fuga de capitales se argumenta en un informe recientemente divulgado por el economista Carlos Melconian, quien denunció que en lo que va del año salieron del sistema unos  U$S 10 mil millones, cuando el superávit primario –ingresos menos egresos- fue apenas de unos $ 6 mil millones –un tercio de lo que registró en 2008- y que prácticamente será nulo en el segundo semestre de 2009.

“El problema es que muchos capitales, nacionales o extranjeros, decidieron comenzar a levantar sus inversiones ante el panorama que ofrece en general el país, no solamente Mendoza”, analizó Brennan.


Crisis post elecciones

Pero el panorama para la Federación Económica Mendoza (FEM) parece ser un poco más complicado que lo denunciado por la Cecitys. Según Vicente Suriano, presidente de la Cámara de Indumentaria de la FEM, “la recesión en nuestro sector se acentuó después de las elecciones, a tal punto, que comenzamos la liquidación de temporada en muchos casos a pérdida, sólo con la intención de sacarnos de encima producto”, señaló.

“Es tan grande hoy la recesión que la gente compra liquidaciones no pensando en mañana, sino por la necesidad que tiene hoy”, graficó.

Sin embargo otras razones son las culpables del agravamiento de la crisis en el sector comercial mendocino: “Por una parte tenemos una carencia total de créditos a tasas razonables y por la otra el costo laboral que afrontamos es altísimo. En esto último además todos los empresarios sabemos que no se producen más despidos por la alta inseguridad jurídica que afecta a los empleadores”, apuntó.

Según Suriano, mantener un costo laboral de un empleado que cobra $ 2 mil, “significa que al Estado se le debe aportar unos $ 800”. Y agregó: “Además despedir a un empleado por la crisis con un sueldo similar a ese significa tener que indemnizarlo con unos $ 15 mil”, se quejó.

En ese contexto Suriano ventiló que “en el pasado” se llegó a escuchar sobre negociaciones entre empleados y empleadores con una parte del sueldo “en negro” con el fin de disminuyeran los aportes a favor del Estado.

Por ello con el fin de pensar una solución al acuciante problema del sector indumentaria local, Suriano aconsejó: “Una solución no sería que suban tanto los sueldos, mejor sería que se produzca más y que haya un poco de deflación. También se hará necesario que todos colaboremos para salir de la crisis, el sector privado, el Gobierno, el sector bancario y hasta los sindicatos”, manifestó.

Consultado desde cuándo el sector que representa comenzó a percibir la recesión, Suriano dijo: “Yo percibo que todo inició cuando se fue Lafagna del Gobierno. Si bien el Gobierno de Kirchner continuó con el crecimiento económico el iniciador fue Duhalde. Creo que Argentina es un país que no sabe vivir de la bonanza. Debemos trabajar más para ganar más y no al contrario”, reflexionó.

Según el hombre de la FEM, “el 3 del 5 de 2002, el sueldo básico era de $ 365 y el 10 del 6 de 2009, de $ 1.421, más los $ 300 no remunerativos y no bonificables que debimos asumir”.

En el mismo sentido, contó que “antes a una turista se le vendía un buen par de botas a U$S 35 y hoy a U$S 75, con lo cual se marca la brecha entre costos y beneficios que se ha ido acortando en forma muy marcada desde el invierno de 2008”, marcó.