Lunes negro en Europa: Lehman causa efecto dominó en bolsas europeas
Los bancos centrales salieron en auxilio del sector bancario. El Banco Central Europeo (BCE) inyectó 30.000 millones de euros (42.600 millones de dólares) para la banca comercial de la eurozona, a un tipo de interés mínimo del 4,3 por ciento y a un plazo de un día. En la subasta de ajuste participaron 51 bancos comerciales europeos.
Lunes negro para las bolsas europeas. La quiebra de Lehman Brothers, el cuarto mayor banco de inversión de Estados Unidos, y la venta de Merrill Lynch al Bank of America provocaron un terremoto en Europa, que arrastró al desplome a los mercados del viejo continente y cuyas réplicas son todavía impredecibles.
La cascada de caídas al cierre estuvo encabezada por el Ibex 35, que se dejó en el parquet madrileño el 4,5 por ciento y por primera vez en dos años terminó por debajo de los 11.000 puntos.
El sector financiero fue el más afectado en una nueva jornada "horribilis" de una crisis que comenzó en Estados Unidos por las hipotecas subprime y que viene arrastrándose desde hace un año, aunque ningún sector se libró hoy del impacto del recrudecimiento de la crisis financiera norteamericana.
Los bancos centrales salieron en auxilio del sector bancario. El Banco Central Europeo (BCE) inyectó 30.000 millones de euros (42.600 millones de dólares) para la banca comercial de la eurozona, a un tipo de interés mínimo del 4,3 por ciento y a un plazo de un día. En la subasta de ajuste participaron 51 bancos comerciales europeos.
El Banco de Inglaterra, fuera de la zona euro, anunció por su parte una inyección en los mercados financieros de 5.000 millones de libras (unos 6.300 millones de euros/8.900 millones de dólares).
Y es que, el despertar de las bolsas en Europa había sido un retroceso general y al unísono -el Ibex 35 perdió al abrir en Madrid el 4,45 por ciento, el FTSE en Londres, el 4,88; el CAC en París, el 5,25, y el Dax en Fráncfort, el 4,08- al que a lo largo del día no ayudaron los malos datos de los futuros de Wall Street y mucho menos el arranque a la baja del parquet neoyorquino. Todo un efecto dominó impulsado por Lehman.
Las inyecciones de los bancos centrales no consiguieron frenar las caídas. El Ibex-35 perdió en Madrid el 4,5 por ciento y se situó en 10.889 unidades, nuevo mínimo anual de cierre. Cerca del mediodía había llegado a caer el 5,02 por ciento.
De los grandes valores bancarios, Santander acabó el día cediendo el 6,88 por ciento; su competidor directo, el BBVA, cayó el 6,80 por ciento. Por su parte, Repsol se dejó el 7,45 por ciento e Iberdrola, el 4,64 por ciento. Telefónica perdió el 3,33 por ciento.
El vicepresidente económico del gobierno español, Pedro Solbes, reiteró hoy que el sistema financiero español "se encuentra saneado" para hacer frente a la situación en los mercados financieros. Las instituciones europeas responderán de forma "coordinada" a la crisis, aseguró.
El resto de las bolsas europeas también sufrió lo suyo: el FTSE londinense se dejó un 3,9 por ciento; el CAC de París, un 3,7 por ciento, y el DAX de Fráncfort, un 2,7 por ciento.
No obstante, los analistas esbozan para Europa un panorama que, aunque no es optimista, no ahonda en el pesimismo. "La caída finalmente no ha sido tan grande como se pensaba horas antes de la apertura. En realidad, estamos perdiendo lo ganado el jueves y el viernes", dijo experto bursátil español.
El sector bancario coincidió en esa línea. "Tenemos la impresión de que los bancos europeos no se verán afectados por la quiebra de Lehman y los bancos españoles menos", aseguró un portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB).
Pero lo cierto es, como señalan también algunos expertos, que lo sucedido este fin de semana en Estados Unidos abre la puerta al terreno de lo desconocido. La gravedad de la crisis es superior a la del año 29 -si bien es cierto que la coordinacion internacional y la preparación para afrontarla es también mayor-, pero no se sabe cómo y cúando terminará. Además, el gigante AIG, la mayor aseguradora estadounidense, se tambalea. La incertidumbre es mala y Europa está expectante.
Y es que, el despertar de las bolsas en Europa había sido un retroceso general y al unísono -el Ibex 35 perdió al abrir en Madrid el 4,45 por ciento, el FTSE en Londres, el 4,88; el CAC en París, el 5,25, y el Dax en Fráncfort, el 4,08- al que a lo largo del día no ayudaron los malos datos de los futuros de Wall Street y mucho menos el arranque a la baja del parquet neoyorquino. Todo un efecto dominó impulsado por Lehman.
Las inyecciones de los bancos centrales no consiguieron frenar las caídas. El Ibex-35 perdió en Madrid el 4,5 por ciento y se situó en 10.889 unidades, nuevo mínimo anual de cierre. Cerca del mediodía había llegado a caer el 5,02 por ciento.
De los grandes valores bancarios, Santander acabó el día cediendo el 6,88 por ciento; su competidor directo, el BBVA, cayó el 6,80 por ciento. Por su parte, Repsol se dejó el 7,45 por ciento e Iberdrola, el 4,64 por ciento. Telefónica perdió el 3,33 por ciento.
El vicepresidente económico del gobierno español, Pedro Solbes, reiteró hoy que el sistema financiero español "se encuentra saneado" para hacer frente a la situación en los mercados financieros. Las instituciones europeas responderán de forma "coordinada" a la crisis, aseguró.
El resto de las bolsas europeas también sufrió lo suyo: el FTSE londinense se dejó un 3,9 por ciento; el CAC de París, un 3,7 por ciento, y el DAX de Fráncfort, un 2,7 por ciento.
No obstante, los analistas esbozan para Europa un panorama que, aunque no es optimista, no ahonda en el pesimismo. "La caída finalmente no ha sido tan grande como se pensaba horas antes de la apertura. En realidad, estamos perdiendo lo ganado el jueves y el viernes", dijo experto bursátil español.
El sector bancario coincidió en esa línea. "Tenemos la impresión de que los bancos europeos no se verán afectados por la quiebra de Lehman y los bancos españoles menos", aseguró un portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB).
Pero lo cierto es, como señalan también algunos expertos, que lo sucedido este fin de semana en Estados Unidos abre la puerta al terreno de lo desconocido. La gravedad de la crisis es superior a la del año 29 -si bien es cierto que la coordinacion internacional y la preparación para afrontarla es también mayor-, pero no se sabe cómo y cúando terminará. Además, el gigante AIG, la mayor aseguradora estadounidense, se tambalea. La incertidumbre es mala y Europa está expectante.

