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Con poco salimos, con obstinación perdemos

Los mercados en la actualidad están descontando un escenario desfavorable para Argentina. El gobierno esta más cerca de salir a rascar la olla en busca de financiamiento, que acordar sus deudas con el mundo desarrollado. Si optamos por la racionalidad, podremos salir.
Foto: Web
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Argentina tiene por delante un escenario más que auspicioso. Con poco puede recomponer su imagen y salir indemne de problemas muy serios que se avecinan.

Los principales analistas de los mercados financieros mundiales auguran que Argentina no podrá cumplir con sus compromisos de deuda, pues le esperan vencimientos de capital por 10.000 millones de dólares en el año 2009.  Los intereses los paga holgado con el presupuesto y sobra algo para cancelar capital.

Pagar nos coloca en un punto intermedio. Seguiremos siendo vistos como los rebeldes que pagamos lo que se nos antoja, ya que seguimos en cesación de pagos con el Club de París y con bonistas internacionales por 24.000 millones de dólares.

Si pagamos y honramos las deudas antes enunciadas, nos abren las puertas del mundo desarrollado, no solo el país volverá a tener crédito, sino que los ciudadanos podrán a futuro acceder a créditos hipotecarios para poder acceder al sueño de toda familia, la vivienda propia.

No pagar ni siquiera la deuda corriente, nos sumergirá en una categoría de país inaceptable para el mundo desarrollado y de dudosa credibilidad para los vecinos más próximos. El crédito será algo que alguna vez conocimos y las imágenes de los primeros años de nuestra década vendrán a nuestra memoria.

Con muy poco podemos hacer mucho

El mundo necesita gestos, y Argentina podría hacer un gesto que cambie la imagen que tiene el actual gobierno. En primer lugar, debería eliminar el 50% de los subsidios que en la actualidad otorga el gobierno federal.

De esta forma el gobierno se ahorraría unos 6.500 millones de dólares al año. Con esto,  no solo puede hacer frente a los vencimientos de deuda, sino que puede utilizar parte de ese dinero para comenzar las negociaciones con los bonistas y el Club de Paris para salir de la cesación de pagos total y de cara al segundo semestre del año 2009 volver a acceder a los mercados financieros internacionales.

Muchos dirán que esto no es fácil, que habrá cambios en los precios relativos, pero toda medida que genere un cambio estructural tiene por delante un costo económico y político.

Con obstinación perdemos.

En cambio si el gobierno procede a no acordar con el Club de París y los bonistas en cesación de pagos, los problemas se pueden suceder. La realidad indica que será difícil conseguir el dinero para afrontar los pagos de la deuda pública en el año 2009 sin bajar el gasto público o conseguir financiamiento externo.

El crédito de Caracas esta cuasi agotado y vendrá en cuenta gotas. El 2009 se puede pasar rascando la olla, pero las expectativas para el 2010 y 2011 serán negativas cuando vencen 10.000 millones de dólares encada año.

La obstinación de no abrirnos al mundo nos puede costar caro, y el año 2009 será muy complicado de transitar sin crédito, tasas altas y financiamiento internacional inexistente.

Conclusión:

.- Los mercados en la actualidad están descontando un escenario desfavorable para Argentina. El gobierno esta más cerca de salir a rascar la olla en busca de financiamiento, que acordar sus deudas con el mundo desarrollado.

.- Sin financiamiento por delante las empresas no podrán mejorar su productividad. La inflación estará latente en el mercado y podemos ingresar en un escenario de fuerte desaceleración económica.

.- El mundo convive en un contexto de fuerte incertidumbre, tasas en alza, dólar más fuerte y precios de las materias primas en baja. Un efecto pobreza aparece en el escenario.

- Argentina no esta al margen de esta previsión. Es uno de los países de América Latina con menor diversificación de sus exportaciones. Si la soja cae de precio por debajo de los 450 dólares tendremos problemas muy serios en el sector público y privado.

.- Los caminos son dos: el primero es el de la racionalidad, que pasa por bajar el gasto público y los impuestos. El segundo, que seria la irracionalidad, de modificar el tipo de cambio nominal y cambiar todos los precios relativos de la economía.

.- Dada la tendencia imperante en el gobierno, me parece que 3,04 es un buen precio.