Cambian los vientos, despiertan tempestades
La economía internacional muestra un escenario negativo para el mundo emergente, la iliquidez producto de la crisis financiera en Estados Unidos derivo en menos financiamiento y una tasa más alta para el stock de crédito existente.
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Esto trajo como consecuencia una caída de actividad que involucra al mundo desarrollado, con ramificaciones en el sudeste asiático. Esta menor actividad hizo que los productos primarios reduzcan su valor y fue así como el petróleo cayo de147,5 a 114 dólares el barril, y la soja de 605 a 450 dólares la tonelada.
Esto traerá como correlato un efecto pobreza entre los países productores de productos primarios, y veremos quien estaba mejor preparado para soportar esta baja.
América Latina estaba feliz hasta el año 2007, en el mundo abundaba la liquidez, el crédito era barato y los precios de los productos primarios no paraban de crecer. Era el momento adecuado para cancelar deuda, armar un buen fondo anti cíclico para los años de vacas flacas y reprogramar la deuda a menor tasa y mayor plazo para descomprimir los vencimientos de capital de corto plazo.
La experiencia indica que los distintos países adoptaron posturas diferentes. Chile por ejemplo cancelo deuda, tiene un fondo anti cíclico de 50.000 millones de dólares y no tiene grandes preocupaciones por delante.
Brasil muestra un presupuesto equilibrado, canceló deuda en dólares y pasó a tomar deuda en reales, reprogramó a mayor plazo sus vencimientos, pero no pudo armar un fondo anti cíclico.
Argentina, en este escenario, siguió estando fuera de los mercados financieros internacionales. Por ende, no pudo reprogramar deuda y menos aún bajar su tasa de endeudamiento. No alargó los pagos de amortización de capital que tiene, a razón de 10.000 millones de dólares por año, en el horizonte de los próximos tres ejercicios.
Tampoco constituyó ningún fondo anti cíclico. Prácticamente se gastó todo lo que ingresó, lo que le posibilitó pasar años con gran holgura económica, pero pocas previsiones para los venideros.
En la actualidad el mundo se encuentra con menor actividad, tasas en suba, escasez de crédito y caída de los productos primarios, lo que es una amenaza para el bienestar futuro de Argentina. Los países vecinos están comenzando a devaluar su moneda, Brasil lo hizo una semana atrás, y esto dará lugar a que otros sigan el camino.
Ingresar en un escenario de devaluaciones competitivas nos puede complicar el comercio internacional, ya que cada país querrá abaratar sus productos para colocarlo en un país vecino. Hasta tanto no se ajusten los stocks, las devaluaciones competitivas seguirán complicando la escena económica.
Para Argentina el desafío es muy grande. Con un tipo de cambio fijo a 3,05 los productos del mundo seguirán ingresando al país para competir con los nacionales. Esto potenciará a la suba las importaciones. Como la mayoría de los productos que exportamos son primarios y sus cotizaciones están en baja, las exportaciones irán perdiendo valor.
La balanza comercial dejar de mostrar un saldo de dólares ajustado, para pasar a un escenario más ajustado. Ya no sobraran dólares como en el pasado.
En cuanto a los ingresos públicos, la caída será significativa y comienza a notarse el efecto pobreza. La cotización de la soja cayó un 25% desde los valores máximos, de persistir esta baja los ingresos fiscales disminuirán notoriamente y el gobierno necesita acumular 280.000millones de pesos en el ejercicio 2008.
Los gastos no paran de crecer en una economía deteriorada por el nivel de inversión y con pedidos crecientes de subsidios para no aumentarlas tarifas de los servicios públicos. A esto hay que sumarle una inflación que distorsiona cualquier tipo de presupuesto.
El resultado fiscal del año 2008 será muy ajustado, no sobrarán pesos en el mercado, la presión impositiva es muy alta y las dudas son más altas para el año 2009.
Los fundamentos de nuestra economía comienzan a mostrar fragilidad, no sobran dólares de la balanza comercial, tampoco pesos del resultado fiscal. Los vencimientos futuros de deuda son elevados ya que vencen 30.000 millones de dólares en los próximos tres años.
Los intereses son pagables, lo que es un escenario distinto al que ocurría en la década del 80 y 90. El problema es como refinanciar la deuda de capital con mercados financieros internacionales cerrados y sin financiamiento interno.
Hace dos semanas se pagaron 2.400 millones de dólares de amortización e intereses de Boden 2012, nada de ese dinero se reinvirtió en Argentina. La pregunta obligada es ¿en el próximo vencimiento Argentina volverá a pagar la amortización de sus títulos? La respuesta es una verdadera incógnita, por eso los mercados están bajando.
Conclusión: En el mundo Estados Unidos luce con mejores perspectivas económicas que Europa, por eso el dólar se esta recuperando y ya cotiza por debajo de 1,50 en su relación con el euro. Era cuestión de tiempo y los mercados ajustaban.
El petróleo cayó bruscamente a 114 dólares, los pronósticos indican que podría descender a 80 dólares, ¿si esto ocurre hasta dónde podría bajar la soja? No lo sabemos, pero si cae de 400 dólares el gobierno tendrá que aumentar las retenciones o devaluar si quiere recaudar 280.000 millones de pesos este año.
Como aumentar las retenciones le traería aparejado un alto conflicto social, no descartamos que se devaluara el signo monetario. En este contexto invertir en acciones o bonos resulta muy arriesgado, puede salir muy bien o muy mal. Nosotros seguimos esperando al Merval en la zona de los 1.500 puntos. Todos los caminos conducen al dólar, fuente de toda seguridad en estos tiempos que corren.
Brasil muestra un presupuesto equilibrado, canceló deuda en dólares y pasó a tomar deuda en reales, reprogramó a mayor plazo sus vencimientos, pero no pudo armar un fondo anti cíclico.
Argentina, en este escenario, siguió estando fuera de los mercados financieros internacionales. Por ende, no pudo reprogramar deuda y menos aún bajar su tasa de endeudamiento. No alargó los pagos de amortización de capital que tiene, a razón de 10.000 millones de dólares por año, en el horizonte de los próximos tres ejercicios.
Tampoco constituyó ningún fondo anti cíclico. Prácticamente se gastó todo lo que ingresó, lo que le posibilitó pasar años con gran holgura económica, pero pocas previsiones para los venideros.
En la actualidad el mundo se encuentra con menor actividad, tasas en suba, escasez de crédito y caída de los productos primarios, lo que es una amenaza para el bienestar futuro de Argentina. Los países vecinos están comenzando a devaluar su moneda, Brasil lo hizo una semana atrás, y esto dará lugar a que otros sigan el camino.
Ingresar en un escenario de devaluaciones competitivas nos puede complicar el comercio internacional, ya que cada país querrá abaratar sus productos para colocarlo en un país vecino. Hasta tanto no se ajusten los stocks, las devaluaciones competitivas seguirán complicando la escena económica.
Para Argentina el desafío es muy grande. Con un tipo de cambio fijo a 3,05 los productos del mundo seguirán ingresando al país para competir con los nacionales. Esto potenciará a la suba las importaciones. Como la mayoría de los productos que exportamos son primarios y sus cotizaciones están en baja, las exportaciones irán perdiendo valor.
La balanza comercial dejar de mostrar un saldo de dólares ajustado, para pasar a un escenario más ajustado. Ya no sobraran dólares como en el pasado.
En cuanto a los ingresos públicos, la caída será significativa y comienza a notarse el efecto pobreza. La cotización de la soja cayó un 25% desde los valores máximos, de persistir esta baja los ingresos fiscales disminuirán notoriamente y el gobierno necesita acumular 280.000millones de pesos en el ejercicio 2008.
Los gastos no paran de crecer en una economía deteriorada por el nivel de inversión y con pedidos crecientes de subsidios para no aumentarlas tarifas de los servicios públicos. A esto hay que sumarle una inflación que distorsiona cualquier tipo de presupuesto.
El resultado fiscal del año 2008 será muy ajustado, no sobrarán pesos en el mercado, la presión impositiva es muy alta y las dudas son más altas para el año 2009.
Los fundamentos de nuestra economía comienzan a mostrar fragilidad, no sobran dólares de la balanza comercial, tampoco pesos del resultado fiscal. Los vencimientos futuros de deuda son elevados ya que vencen 30.000 millones de dólares en los próximos tres años.
Los intereses son pagables, lo que es un escenario distinto al que ocurría en la década del 80 y 90. El problema es como refinanciar la deuda de capital con mercados financieros internacionales cerrados y sin financiamiento interno.
Hace dos semanas se pagaron 2.400 millones de dólares de amortización e intereses de Boden 2012, nada de ese dinero se reinvirtió en Argentina. La pregunta obligada es ¿en el próximo vencimiento Argentina volverá a pagar la amortización de sus títulos? La respuesta es una verdadera incógnita, por eso los mercados están bajando.
Conclusión: En el mundo Estados Unidos luce con mejores perspectivas económicas que Europa, por eso el dólar se esta recuperando y ya cotiza por debajo de 1,50 en su relación con el euro. Era cuestión de tiempo y los mercados ajustaban.
El petróleo cayó bruscamente a 114 dólares, los pronósticos indican que podría descender a 80 dólares, ¿si esto ocurre hasta dónde podría bajar la soja? No lo sabemos, pero si cae de 400 dólares el gobierno tendrá que aumentar las retenciones o devaluar si quiere recaudar 280.000 millones de pesos este año.
Como aumentar las retenciones le traería aparejado un alto conflicto social, no descartamos que se devaluara el signo monetario. En este contexto invertir en acciones o bonos resulta muy arriesgado, puede salir muy bien o muy mal. Nosotros seguimos esperando al Merval en la zona de los 1.500 puntos. Todos los caminos conducen al dólar, fuente de toda seguridad en estos tiempos que corren.

