|
Cuando despeje la niebla el paisaje será distinto
Después de 100 días de una crisis sin precedentes, Argentina retomará sus actividades con un nivel impensado de deterioro que obligará a redefiniciones tanto del gobierno como del sector privado. El desafío será reactivar la economía bajando la inflación
La Argentina, inmersa en los polémicos 100 días de conflicto entre campo y el gobierno, ha dejado a su economía librada a una especie de piloto automático. Pero es complicado, porque cuando se atraviesa por espacios turbulentos en necesario que el piloto esté atento para hacer las maniobras necesarias en el momento justo. El piloto automático hace que la turbulencia cause mucho temor por falta de conducción.
Hasta el primer trimestre, la economía seguía creciendo merced a la inercia del año anterior, pero acusando problemas serios con la inflación y el déficit estructural en materia energética. Esto es, precios que suben por falta de oferta, la cual no se puede cubrir porque tampoco se puede producir más porque la carencia de energía limita las inversiones para aumentarla.
-
Te puede interesar
Ropa cara en Argentina: una discusión que va mucho más allá de la etiqueta
Hasta marzo, el gobierno insistía con que no faltarían gas ni gasoil y que no habría restricciones energéticas. Por otra parte, mientras la población veía debilitarse su poder adquisitivo, el gobierno inauguraba un nuevo método para medir la evolución de los precios, que quiere hacer parecer como si estuviéramos en una economía estable.
Para el gobierno, cualquier crítica se debe a personajes de los `90, a socios de la dictadura o conspiradores contra la estabilidad institucional y, por supuesto, siempre niega todo, aunque luego los hechos lo confirmen.
Lo real es que desde marzo se acumularon los problemas porque no se solucionaron los que venía arrastrando y ahora se sumaron las consecuencias del conflicto, que le ponen un marco mayor de preocupación a la evolución futura de la economía. Al respecto, el economista Carlos Melconian dijo que el crecimiento puede pasar de 8 puntos a 0 en el segundo semestre y advirtió que “lo que se perdió no se recupera”.
Por su parte, Javier González Fraga dijo que en estos 100 días se produjo una aceleración del deterioro que se insinuaba en marzo. “todo sigue igual, pero acelerado” dijo, y agregó que “lo que iba a pasar en 2009 pasará en la segunda mitad de 2008”.
Este nivel de deterioro es apreciable en la caída del consumo. En principio, la confianza de los consumidores sigue cayendo, en paralelo a la menor disponibilidad de crédito. Las consultoras señalan como causas el estancamiento del salario real por la creciente inflación, el menor dinamismo en la generación de nuevos empleos y las limitaciones crecientes al consumo por escasez de créditos, tanto personales como a través de tarjetas de crédito.
Luis Secco, de la Consultora Deloitte dice que la actividad se deteriora para terminar al 6% en el primer semestre, y que el consumo, último motor del crecimiento, a caído a 3,3 por ciento. Por esto, en su último informe, Ecolatina afirma que “es vital atacar seriamente la suba de precios y despejar la incertidumbre que actualmente nubla el horizonte”, para agregar que “la estrategia de maquillar las estadísticas empeora el cuadro”.
Pero, entre tanto, y como reflejo de la pelea con el campo, el gobierno decidió apreciar el tipo de cambio, gastando reservas para hacer bajar el dólar, mientras estimula la suba de tasas de interés y convalida algunos ajustes de precios, como si estuviera haciendo un ajuste ortodoxo reclamado por organismos financieros internacionales.
La pelea que viene
Hacia el futuro, el gobierno confía en que se restablezca el comercio de granos y se vuelva al circuito exportador. Durante los primeros meses del año las arcas fiscales no pudieron reflejar el aumento de las retenciones porque los grandes exportadores hicieron las declaraciones de exportación a fines de diciembre, cuando las retenciones eran muchos más bajas.
Cabe aclarar que, si bien el gobierno está cobrando menos de lo que pretendía, estos exportadores les compran a los productores haciéndoles el descuento con la nueva cuenta, con lo cual las retenciones móviles han sido una fuente de utilidad adicional solo para los exportadores, cuyas ganancias se dice combatir.
Habrá que ver como se desarrolla el tratamiento del tema en el Congreso, pero el solo hecho de que mismo se haya radicado en su ámbito es muy saludable porque es el que, naturalmente, permite las libres expresiones de todos los sectores.
Mientras tanto, la economía deberá salir del “parate” en el que ha quedado y el gobierno deberá hacer una revisión de la estrategia fiscal a futuro, pensando en la necesidad de frenar la inflación.
Donde no debería tener problemas es en recuperar el valor del dólar en un mercado más tranquilo. La crisis generó una innecesaria dolarización de las carteras de los ahorristas y probablemente este procesadse mantenga un tiempo más. En este caso, el banco Central no debería comprar o hacer lo en forma mínima para que el valor de la divisa norteamericana se vuelva a ubicar en torno a una banda de entre 3,15 y 3,20.
Pero también, es probable, el BCRA deberá seguir inyectando liquidez vía no renovación de Lebac y Nobac. Esta será la forma más genuina de mejorar la liquidez e inducir a una baja de las tasa de interés.
DE todos modos, el ritmo de la economía no volverá a ser el del primer trimestre. Los aumentos producidos, y algunos más que se deberán convalidar, obligarán a una redefinición de la estrategia del manejo de los presupuestos familiares, porque el deterioro del salario real es evidente. Con estos queremos decir el horizonte del futuro nos depara conflictividad social por problemas salariales e incluso, laborales.
El menor ritmo de la economía también impactará a los sectores industriales que se quedaron dormidos en el mercado interno. La demanda de mayor devaluación será otro tema de agenda, de una polémica agenda
Por su parte, Javier González Fraga dijo que en estos 100 días se produjo una aceleración del deterioro que se insinuaba en marzo. “todo sigue igual, pero acelerado” dijo, y agregó que “lo que iba a pasar en 2009 pasará en la segunda mitad de 2008”.
Este nivel de deterioro es apreciable en la caída del consumo. En principio, la confianza de los consumidores sigue cayendo, en paralelo a la menor disponibilidad de crédito. Las consultoras señalan como causas el estancamiento del salario real por la creciente inflación, el menor dinamismo en la generación de nuevos empleos y las limitaciones crecientes al consumo por escasez de créditos, tanto personales como a través de tarjetas de crédito.
Luis Secco, de la Consultora Deloitte dice que la actividad se deteriora para terminar al 6% en el primer semestre, y que el consumo, último motor del crecimiento, a caído a 3,3 por ciento. Por esto, en su último informe, Ecolatina afirma que “es vital atacar seriamente la suba de precios y despejar la incertidumbre que actualmente nubla el horizonte”, para agregar que “la estrategia de maquillar las estadísticas empeora el cuadro”.
Pero, entre tanto, y como reflejo de la pelea con el campo, el gobierno decidió apreciar el tipo de cambio, gastando reservas para hacer bajar el dólar, mientras estimula la suba de tasas de interés y convalida algunos ajustes de precios, como si estuviera haciendo un ajuste ortodoxo reclamado por organismos financieros internacionales.
La pelea que viene
Hacia el futuro, el gobierno confía en que se restablezca el comercio de granos y se vuelva al circuito exportador. Durante los primeros meses del año las arcas fiscales no pudieron reflejar el aumento de las retenciones porque los grandes exportadores hicieron las declaraciones de exportación a fines de diciembre, cuando las retenciones eran muchos más bajas.
Cabe aclarar que, si bien el gobierno está cobrando menos de lo que pretendía, estos exportadores les compran a los productores haciéndoles el descuento con la nueva cuenta, con lo cual las retenciones móviles han sido una fuente de utilidad adicional solo para los exportadores, cuyas ganancias se dice combatir.
Habrá que ver como se desarrolla el tratamiento del tema en el Congreso, pero el solo hecho de que mismo se haya radicado en su ámbito es muy saludable porque es el que, naturalmente, permite las libres expresiones de todos los sectores.
Mientras tanto, la economía deberá salir del “parate” en el que ha quedado y el gobierno deberá hacer una revisión de la estrategia fiscal a futuro, pensando en la necesidad de frenar la inflación.
Donde no debería tener problemas es en recuperar el valor del dólar en un mercado más tranquilo. La crisis generó una innecesaria dolarización de las carteras de los ahorristas y probablemente este procesadse mantenga un tiempo más. En este caso, el banco Central no debería comprar o hacer lo en forma mínima para que el valor de la divisa norteamericana se vuelva a ubicar en torno a una banda de entre 3,15 y 3,20.
Pero también, es probable, el BCRA deberá seguir inyectando liquidez vía no renovación de Lebac y Nobac. Esta será la forma más genuina de mejorar la liquidez e inducir a una baja de las tasa de interés.
DE todos modos, el ritmo de la economía no volverá a ser el del primer trimestre. Los aumentos producidos, y algunos más que se deberán convalidar, obligarán a una redefinición de la estrategia del manejo de los presupuestos familiares, porque el deterioro del salario real es evidente. Con estos queremos decir el horizonte del futuro nos depara conflictividad social por problemas salariales e incluso, laborales.
El menor ritmo de la economía también impactará a los sectores industriales que se quedaron dormidos en el mercado interno. La demanda de mayor devaluación será otro tema de agenda, de una polémica agenda