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Un mega anuncio sin precisiones

El plan de obras públicas anunciado por el gobierno nacional aún no tiene precisiones, pero puede ser positivo para amortiguar la crisis, si se ejecuta con eficiencia.

El gobierno anunció un ambicioso mega plan de obras públicas por un monto total de 111.000 millones de pesos, de los cuales se ejecutarán en 2009 unos 57.000 millones. Este monto a ejecutar implica un refuerzo de 24.000 millones sobre un plan ya aprobado en el presupuestto 2009 por 33.000 millones.

Del monto total, ya tiene financiamiento estructurado una parte que son 71.000 millones de pesos.

En principio, el plan juega sobre tres ejes: energía, infraestructura vial y viviendas. A su vez, hay un compendio de obras de infraestructura básica que comprende agua, cloacas, pavimento, hospitales y escuelas.

La intención del gobierno es producir un fuerte vuelco de inversión pública que apunte a hacer crecer la mano de obra ocupada. En tal sentido, la Presidenta informó que la ocupación de mano de obra en la industria pasará de 400.000 a 780.000 trabajadores.

La importancia de la inversión fue rescatada por la Presidenta, quien resaltó que la inversión en 2008 alcanzó un 3,1% del PBI, cuando los promedios históricos no separaban 1,2-1,5% del PBI. El objetivo para 2009 es que la inversión alcance 5% del PBI.

Lejos de los números globales, hasta hora no hubo precisiones acerca de la distribución por regiones, salvo la mención de algunas obras. Para el caso de Mendoza, solo se mencionan las presas de Portezuelo del Viento y Los Blancos y el inicio del tendido de la línea eléctrica Comahue-Cuyo.

Habrá que esperar algunos días para conocer el detalle de un plan que, en principio, parece razonable para afrontar la complicada situación de la recesión global. La importancia de saber la distribución también tiene una connotación política. Si Mendoza llega a recibir 700 millones de este plan, como trascendió, solo percibiría 1,5% de la asignación, lo que es mucho menor que el 4% de coparticipación que podría corresponderle a la provincia.

A los montos que finalmente se asignen le va faltar el mayor y más delicado desafío: la capacidad de gestión. No sería la primera vez que suceda en la provincia. Con presupuesto, la sub ejecución de las obras presupuestadas ha sido una constante, tanto en la gestión de Julio Cobos como en la actual, de Celso Jaque.

En cuanto a las formas de financiamiento, se dijo que provendrá del Anses, Banco Nación, fuentes privadas (como el caso de Los Blancos). El problema que debe quedar aclarado es si es asignación presupuestaria o préstamo. Decimos esto porque, si son fondos jubilatorios, deberían ser préstamos, porque esos fondos deben volver para los jubilados.

Nos queda solo una reflexión: están bien las obras federales, pero está mal que todo quede en la decisión y elección de la Nación. Seguimos con espíritu contrario al federalismo y aumentamos la necesidad de esperar la “generosidad” del gobierno nacional para lo que le corresponde a la provincia. Más allá de la plata, el método viola el federalismo, es decir, viola la Constitución.