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España pondrá fin en 2009 a una era de bonanza economica

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Bruselas, 3 nov (dpa) - España pasa del sobresaliente al suspenso en economía y cerrará en 2009 una década de buenos resultados y de expansión económica con la segunda peor caída del crecimiento de toda la zona euro después de Irlanda.

En sus previsiones económicas de otoño hechas públicas hoy en Bruselas, el comisario de Economía Joaquín Almunia cifró la caída del crecimiento español en un 0,2 para el próximo año, un retroceso que sólo será superado por Irlanda (0,9 por ciento) y que aleja a España de sus socios de la eurozona, que crecerán 0,1 por ciento en 2009.

La quinta economía de la zona euro, que despegó a mitad de los años noventa logrando convertirse en un ejemplo para el resto de la UE, cerrará 2008 con la entrada en un periodo de recesión y con un tímido crecimiento positivo del 1,3 por ciento que choca de frente con el 3,7 por ciento con el que abrió el año.

Tras dos trimestres seguidos de crecimiento negativo, del 0,2 por ciento durante el tercero y del 0,3 por ciento en el cuarto, España entra en una recesión técnica que, según las previsiones de la Comisión Europea, se alargará hasta marzo del año próximo.

El PIB español se contraerá de nuevo un 0,1 por ciento durante el primer trimestre de 2009 y a partir de entonces España recuperará el ritmo de crecimiento positivo hasta llegar al 0,5 por ciento en 2010 en términos interanuales.

El futuro "incierto" para la economía española del que habló hoy Almunia se traducirá sobre todo en un frenético aumento del desempleo, que se disparará hasta el 13,8 por ciento en 2009 y alcanzará un 15,5 por ciento en 2010.

Reflejo de la caídad de la actividad económica, la creación de empleo cambió su ritmo positivo del tres por ciento en 2007 por una caída del 0,2 por ciento en la segunda mitad de 2008, que aumentará hasta el dos por ciento en la segunda mitad de 2009.

España, que durante la última década había mantenido su inflación en la media de la eurozona, no logrará grandes recortes en su actual diferencial, que será de al menos un punto en 2009. Aún así, España recortára su inflación de manera siginificativa hasta el 2,8 por ciento en 2010.

Las finanzas públicas son otro de los capítulos en los que España ha dado un sorprendente salto pasando de un superavit del 2,2 por ciento en 2007 a un déficit del 1,6 por ciento del PIB en 2008, un recorte en la cuestas del Estado que Bruselas explica como consecuencia de la paga extraordinaria de 400 euros a los contribuyentes, el aumento de las prestaciones a los parados y la caída de la recaudación.

Los datos empeoran de cara a 2009 y 2010, cuando la Comisión Europea espera un déficit del dos por ciento y del 3,2 por ciento respectivamente.

Fue en la primera mitad de 2007 cuando empezaron a observarse los primero síntomas de fatiga en la economía española. Primero cayó la demanda doméstica como consecuencia del ajuste del sector inmobiliario, y luego la confianza de los consumidores al tiempo que los precios del petróleo y de los alimentos se dispraban y las condiciones para obtener un crédito se endurecían como consecuencia de la crisis finaciera.

La buena implementación de las políticas fiscales y monetarias tras el ingreso de España en la unión monetaria, la contribución de la inmigración y la buena salud de su sistema crediticio quedaron enterradas por el disparo de la inflación, el "boom" inmobiliario, el déficit de la balanza por cuenta corriente, el endeudamiento de las familias, de los agentes privados y de las empresas y la caída de la productividad y de la competitividad de la economía española.

España aparece hoy en números rojos en las tablas de previsiones de la Comisión Europea y todo indica que no conseguirá moderar sus indicadores hasta 2010.

Una "tímida" recuperación del empleo para entonces y la ligera mejora del sector de inmobiliario serán las que empujen el crecimiento de la economía española, aunque la Comisión Europea anunció hoy que el sector inmobiliario seguirá registrando un retroceso de en torno al 10 por ciento dentro de dos años.