Argentina podría ser exportadora de molinos de vientos
En el marco del el 6° Congreso y Exposición de
Para el doctor Erick Spinadel, presidente de
La industria a nivel mundial mueve alrededor de 80.000 millones de dólares anuales pero en nuestro país el desarrollo aún es muy pobre, sobre todo teniendo en cuenta la fuerza de los vientos patagónicos, los cuales podrían ser aprovechados para generar una energía limpia y renovable.
En este momento en Argentina hay diez parques tecnológicos, ubicados en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly (Chubut); Claromecó, Darregueira, Mayor Buratovich, Punta Alta y Tandil (Buenos Aires); Cutral Có (Neuquén), General Acha (
La velocidad anual del viento en Santa Cruz, en Pico Truncado, por ejemplo, es 1,7 veces mayor que en el estuario del Elba, uno de los lugares más ventosos de Alemania.
La idea de los promotores del evento de Mar del Plata es que Argentina se forme como país fabricante de molinos de viento, y no sólo un productor de este tipo de energía.
Empresas como Impsa e Invap están interesadas en desarrollar turbinas, lo que implica contar con personal especializado, porque aseguran que un molino de viento debe resistir el uso de 114 mil horas (mientras que un auto debe hacerlo 3 mil).
Según datos de AAEE, la industria eólica mundial viene creciendo entre un 25 y un 31% anual acumulado desde hace tres décadas y genera 250.000 puestos de trabajo experto.
El problema radica en que las empresas extranjeras no invierten en nuestro país debido a las bajas tarifas eléctricas y prefieren hacerlo en Brasil, donde el negocio es más rentable.
Por otro lado,
Asimismo, este proyecto prevé la generación de energía limpia y renovable, el uso de tecnología probada en el país, la investigación y especialización junto con el desarrollo industrial y empleo.
Hace cuatro años, Argentina presentó en Alemania un documento donde se comprometía ante la comunidad internacional a generar para el año 2013 el 8% de su energía eléctrica a través de fuentes de energía renovable. Plan que todavía no cumple pero podría llegar a completarlo con el apoyo suficiente.
El primer instrumento de promoción de la energía eólica en nuestro país se obtuvo en el año 1998 mediante
Esta ley otorgaba medidas básicas que estimulaban inversiones para la incorporación de la energía eólica en el mercado. Su principal mecanismo promocional es el pago de un adicional por kWh generado, que en el momento de la sanción de dicha ley incrementaba la remuneración de los generadores eólicos en 1 centavo por kWh, casi un 40% del precio de mercado por ese entonces.
Para CADGE,
Este proyecto de producción de 300 MW se presentó en el 2004, y de haberlo implementado a tiempo, seguramente estaríamos hablando de crisis energética, pero a niveles mucho más controlables. En ese año, se instalaron 900 kw y en el 2005, dos generadores de 600 kw, pero desde entonces no se han producido novedades de nuevas plantas.
Según los datos de la organización, Argentina cuenta con una potencia total instalada de un poco más de 27 megavatios en todo el territorio, que se limita la decena parques eólicos distribuidos en Buenos Aires y
Energía eólica para zonas marginadas de la provincia
En Mendoza,
Estas zonas resultaron elegidas de un estudio realizado por el Instituto Regional de Estudio Sobre Energía (IRESE) de
En definitiva, el desarrollo de la energía eólica, o mejor dicho, de la energía renovable no ha sido tenida en cuenta en Argentina.
Hablar de un desarrollo de la industria y de la posibilidad de que Argentina se convierta en un país proveedor de tecnología es una oportunidad que no puede dejarse de lado y que podría traer soluciones, no sólo a apalear la crisis energética sino para generar un nuevo polo de desarrollo de la tecnología.

