Mucho más que nieve: Matías Sopelana, el argentino que moldea a las promesas del esquí en EE.UU.
El entrenador y múltiple medallista dialogó sobre su presente, el factor psicológico en el alto rendimiento y el histórico crecimiento de los atletas nacionales en los JJ.OO. de Invierno Milano-Cortina 2026.
"Hoy en día, Francesca Baruzzi y Tiziano Gravier son nuestros máximos exponentes y están haciendo un trabajo espectacular", expresó Sopelana.
Instagram/@matisopelanaEl esquí es un deporte cuyos orígenes y principales focos de desarrollo se encuentran históricamente en Norteamérica y Europa. En Argentina, lógicamente, no cuenta con la popularidad masiva del fútbol o el básquetbol, y su práctica queda sujeta a los factores geográficos que brindan la cordillera de Mendoza y la Patagonia. Sin embargo, el talento local logra romper barreras internacionales.
Esta semana en MDZ Entrevistas dialogamos con Matías Sopelana, un auténtico referente del esquí argentino. Nacido en San Martín de los Andes, Sopelana cuenta con una destacada trayectoria como múltiple medallista y, actualmente, se desempeña en los Estados Unidos como entrenador de atletas que compiten en la máxima categoría mundial.
Mirá la entrevista completa a Matías Sopelana
Durante una extensa charla, el preparador analizó cómo funciona la estructura de contrataciones en el exterior, las exigencias físicas y mentales de la disciplina, las distintas modalidades de competencia y el histórico presente de los esquiadores argentinos en el circuito mayor.
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—Hola, Matías. Muchas gracias por este tiempo con nosotros. Como decíamos, es un deporte que tal vez no tiene tanta pantalla en el país, pero que viene creciendo mucho en los centros invernales de Mendoza, Neuquén, Río Negro o Ushuaia. ¿Cómo nació tu relación con la nieve?
—Hola, muchas gracias por la presentación, un honor estar acá con ustedes. Es tal cual decís. El invierno no es nuestro fuerte a nivel masivo, pero cada día se va haciendo más conocido y forma parte de las vacaciones de mucha gente. En mi caso, soy de San Martín de los Andes. Me pusieron unos esquíes a los dos años, al mismo tiempo que me daban una pelota de fútbol. Mis padres son instructores y se dedican a la industria; de hecho, mi papá hoy lleva adelante la escuela de esquí de Chapelco desde hace varios años. Así nació esta pasión.
—¿Cómo es la estructura para formarse en Argentina considerando que es un deporte de temporada?
—En Argentina nos manejamos a través de clubes, con categorías por edades desde los 5 u 8 años hasta mayores. Aunque la competencia es individual, se entrena y se corre para el club. El limitante es que la temporada dura entre tres y cuatro meses. La pretemporada física empieza en marzo o abril, y luego se busca extender el invierno lo máximo posible, a veces yendo a Chile. Para los más chicos, los que tienen la posibilidad, el gran salto se da haciendo la contratemporada de uno o dos meses en Europa o Estados Unidos.
—En tu caso, pasaste de competir a dirigir en el hemisferio norte. ¿Cómo se dio esa transición?
—A los 16 o 17 años sufrí una rotura de rodilla. Ahí decidí volcarme hacia el lado del entrenamiento. Me formé entre las temporadas de Argentina y Andorra en los primeros años. Luego di el salto a Aspen (Colorado, EE.UU.). En el ámbito del entrenamiento, esto se maneja mucho por contratos y ofertas de trabajo. Después estuve en Courchevel (Francia), en 2024 retomé en Jackson Hole y hoy en día me desempeño como entrenador en jefe del equipo de hombres mayores en Sugar Bowl Academy, una academia en California.
Tecnología y el factor psicológico: "Se labura mucho la paciencia"
—¿Cómo es el día a día del entrenamiento en el alto rendimiento? Al ser un deporte individual, ¿cómo se gestiona el grupo?
—Es similar a la natación: compartimos el mismo espacio y la estructura de club, pero cada uno enfocado en lo que tiene que mejorar. Usamos muchísimo el análisis de video. Marcamos el trazado con los palos y las puertas en la nieve—como se ve en los Juegos Olímpicos—, nos paramos en la mitad de la pista a filmar y luego evaluamos las bajadas. Buscamos emular a la perfección lo que los corredores van a enfrentar el fin de semana en las carreras.
—La exigencia debe ser altísima. ¿Cómo se trabaja la cabeza en un deporte donde estás solo contra el reloj y el terreno?
—Nuestra temporada acá dura unos siete meses, pero entrenamos casi diez meses al año sumando Europa o Sudamérica. El desgaste físico y psicológico es tremendo. En la categoría de mayores, la clave absoluta es la paciencia. En los primeros dos o tres años en la máxima categoría es muy difícil ver resultados, y eso genera mucha frustración o dificultades para lidiar con las lesiones. Lo que hacemos es mostrarles comparaciones con otros atletas de elite y repasar sus procesos de hace tres o cuatro años, para que entiendan que ellos también pasaron por ese bache y que hay un horizonte visible. En deportes individuales, la psicología y la gestión de lesiones definen carreras.
El fenómeno de Francesca Baruzzi y Tiziano Gravier en Milano-Cortina 2026
—Mencionabas la elite mundial. Argentina viene teniendo resultados históricos de la mano de nombres propios muy fuertes.
—Sin dudas. Argentina creció un montón en los últimos 10 o 15 años. Hoy en día, Francesca Baruzzi y Tiziano Gravier son nuestros máximos exponentes y están haciendo un trabajo espectacular. Francesca logró algo histórico el año pasado al conseguir los primeros puntos para Argentina en la Copa del Mundo. Y 'Tizi' está asentado entre los mejores 30 o 40 del mundo. Que un país netamente futbolero logre esto hace que en Estados Unidos y Europa la gente empiece a poner un ojo en Argentina. Estamos logrando una calidad enorme.
—Para el público que no conoce el detalle de las competencias, ¿cuáles son las modalidades en las que se desempeñan?
—Básicamente nos manejamos en cuatro o cinco disciplinas que se dividen por técnica y velocidad:
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Eslalon (Slalom): Es la especialidad más técnica. Requiere movimientos sumamente rápidos y ágiles, aunque las velocidades no son las más altas. Se compite a dos bajadas y los tiempos se combinan.
Eslalon Gigante: Sigue siendo técnico, pero las distancias entre las puertas son más largas. La velocidad incrementa considerablemente. También se define por la combinación de dos bajadas.
Velocidad (Supergigante y Descenso): Las puertas están separadas por 40 o 50 metros. Exige un físico más grande y mucho coraje. Las velocidades son extremas; este año Tiziano rompió su récord personal alcanzando los 140 km/h. Se compite a una sola bajada directa.
Combinada: Se realiza una bajada de velocidad y otra técnica. Los tiempos se suman. En esta modalidad es donde Francesca Baruzzi viene brillando; incluso en los últimos Juegos Olímpicos llegó a quedar undécima en la manga técnica, superando a las mejores del mundo.
"Lo distintivo de Francesca y Tiziano es que, a diferencia de la mayoría de los corredores del circuito que se especializan solo en técnica o solo en velocidad, ellos están rindiendo al máximo en todas las disciplinas.".
El semillero norteamericano y el regreso de las leyendas
—¿Cómo viene tu año laboral en la academia de California y qué nivel estás viendo en el circuito estadounidense?
—Muy positivo. Logramos promover a un chico, Matías Wilson—con quien trabajé dos años—, al equipo nacional de los Estados Unidos. Los requerimientos acá son sumamente exigentes: si sos especialista en velocidad, igual te piden rendimientos mínimos en carreras técnicas. No es solo ver el talento y meterlo al equipo, es un proceso largo. Otro de nuestros atletas quedó tercero en el campeonato nacional.
Por el lado del equipo estadounidense global, el nivel es altísimo. Tienen a Mikaela Shiffrin que es la gran estrella indiscutida, y recientemente se dio la impactante noticia del regreso de Lindsey Vonn al equipo nacional a los 41 años. Verlas entrenar de cerca es una experiencia enriquecedora tanto para los corredores jóvenes como para nosotros los entrenadores.
—Para cerrar, ¿qué proyección le ves al esquí argentino en el mediano plazo?
—Gracias a la tecnología, las redes sociales y el espejo de Tiziano y Francesca, los chicos de los clubes de nuestro país hoy ven un horizonte real. Saben que se puede llegar a la elite. Hay más apoyo de los centros de esquí locales, la gente se está interiorizando más y estoy convencido de que en los próximos 15 o 20 años Argentina va a lograr cosas todavía más grandes.


