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Luto en el fútbol mendocino: murió un histórico goleador que dejó su huella en todo el país

El fútbol mendocino está de luto: falleció un goleador histórico que dejó su huella a nivel nacional.


El fútbol argentino despide a Roque Avallay, pero en Mendoza su nombre no se apaga. Porque antes de ser figura en Huracán, Independiente o Racing, hubo un chico que empezó a hacerse goleador en el fútbol mendocino, donde construyó la base de todo lo que vendría después.

Nacido en San Rafael, Avallay dio sus primeros pasos en Deportivo Maipú, donde rápidamente mostró algo distinto: olfato de gol, carácter y una facilidad natural para definir. Allí explotó como goleador y llamó la atención del fútbol grande, en una época donde dar el salto desde el interior no era nada sencillo.

Un histórico goleador de exportación

Ese origen mendocino no fue un simple punto de partida: fue su identidad. El “Roque” que luego brilló en Buenos Aires ya se había formado en canchas duras, en clásicos locales y en ese fútbol del interior que forja carácter.

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Desde allí dio el salto a Independiente, donde incluso fue parte del plantel campeón de la Copa Libertadores en 1965. Luego vendrían etapas en Newell's Old Boys y, sobre todo, en Huracán, donde alcanzó la gloria siendo campeón en 1973 en uno de los equipos más recordados del fútbol argentino.

Pero más allá de los títulos y los números —más de 200 goles en su carrera—, Avallay fue siempre ese delantero que Mendoza vio nacer. El que aprendió a jugar en el barro, el que se hizo fuerte lejos de las luces y el que llevó ese ADN a cada cancha del país.

Incluso con el paso del tiempo, su nombre siguió ligado a su tierra. En Maipú, por ejemplo, una tribuna lleva su nombre, como símbolo de lo que representó para el fútbol mendocino.

Se fue un goleador de los de antes. De los que no necesitaban demasiadas chances para convertir. De los que se hacían desde abajo. Desde Mendoza. Porque antes de ser ídolo nacional, Roque Avallay fue —y será siempre— un producto del fútbol mendocino.