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El palazo de Nicolás Orsini a Boca tras ganar el Apertura con Platense: "A muchos nos tocó comer m..."

Nicolás Orsini, delantero del Calamar, habló tras consagrarse en Santiago del Estero y dejó una frase durísima sobre su etapa en el Xeneize.

Con su gol de cabeza, Nicolás Orsini fue el héroe de la clasificación en el épico triunfo ante Racing. 

Con su gol de cabeza, Nicolás Orsini fue el héroe de la clasificación en el épico triunfo ante Racing. 

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Llegó el desahogo para Platense: tras 120 años de historia, gritó campeón al vencer 1-0 a Huracán en una final disputada en Santiago del Estero. El título, además de marcar un hito institucional, fue el cierre simbólico de un proceso de reconstrucción futbolística para muchos de sus protagonistas, como Nicolás Orsini.

El centrodelantero ex Lanús y Unión, entre otros equipos, dejó una frase que resume el sentir de un plantel marcado por la resiliencia y que apuntó directamente a su pasado sin pena ni gloria como jugador de Boca Juniors: “Nos abrieron la puerta a los que nos tocó comer mierda en otros lugares”.

El delantero no ocultó la crudeza de su recorrido hasta llegar a ese momento. En su testimonio se entrelazan el orgullo, el dolor y el agradecimiento. “Antes de venir acá estaba corriendo alrededor de una cancha en Boca”, lanzó, aludiendo a su etapa en el club xeneize, donde había quedado totalmente relegado del plantel profesional.

El palo de Nicolás Orsini a Boca tras salir campeón con Platense

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Su llegada a Platense significó más que una nueva oportunidad: fue un renacer profesional y emocional. En ese gesto de abrir las puertas a los relegados, el Calamar forjó una identidad de equipo solidario, comprometido y con hambre de gloria. Orsini lo dijo sin vueltas: “Este es el grupo de las oportunidades”, destacando el valor colectivo que impulsó la campaña del campeón.

No se trata solo de fútbol, sino de una pertenencia que se construyó desde la marginalidad deportiva. Jugadores que no encontraban lugar en otros lados, pero que en Vicente López hallaron contención, revancha y confianza. Desde ahí se animaron a competir y eliminaron, sin complejos, a gigantes como Racing, River y San Lorenzo.

Orsini pasó de entrenar solo en Boca, corriendo en soledad alrededor de una cancha, a dar la vuelta olímpica con Platense en una final inolvidable. Del silencio y el olvido en uno de los gigantes del país al reconocimiento y el abrazo colectivo en un equipo que le devolvió la confianza. Su historia no es solo la del que fue campeón: es la del que se reconstruyó desde abajo, peleando en la sombra hasta volver a brillar con luz propia.