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El cofundador del fútbol e inventor del juego de pases

Escocia vuelve a la Copa del Mundo tras 28 años. La historia una selección fundamental en la evolución táctica del deporte y que tiene una unión particular con Argentina.


Tras 28 años largos de ausencia los escoceses vuelven a participar de una edición de la Copa del Mundo. Aquel país constituyente del Reino Unido, de la cultura gaélica y las gaitas, clasificó en buena ley tras quedar primero de su grupo habiendo perdido solo un partido de los seis que disputó.

Con una rica y larga tradición futbolera, Escocia tiene el honor de haber sido uno de los principales artífices del nacimiento y perfeccionamiento del fútbol junto a su vecina, Inglaterra. Cuenta en la actualidad además con una de las rivalidades más longevas de las que se tenga data: Rangers vs Celtic. Los dos equipos de Glasglow protagonizan en cada choque un capítulo más del “Old Firm”, dando paso a un enfrentamiento cargado de odio mutuo. Entre tantas cosas que podemos decir de los del norte británico, hay algo que pocos saben, y es que fueron fundamentales para la evolución táctica de este bello deporte y de que tienen una unión particular con Argentina.

Fútbol: inicios y el rol escocés

Para la primera mitad del siglo XIX no hay dudas de que el fútbol ya se estaba popularizando, pero las reglas variaban mucho y eran diferentes en cada lugar. Como todo lo que inicia, en sus comienzos este deporte era bastante desorganizado. Plenamente amateur como se jugaba, el equipo atacante corría única y exclusivamente tras la pelota mientras que el rival se agrupaba para detenerlos de cualquier manera posible.

Eran básicamente épocas en la que los futbolistas corrían atrás de la pelota hasta poder encontrar un espacio de cara al arco para así poder patear. El famoso, “revoleamos y que salga lo que salga”. El dicho fútbol que estaba naciendo, se centraba mucho en el individualismo y casi nada en la asociación colectiva de un equipo en su conjunto.

He aquí donde los escoceses tienen entrada. En el marco de lo que fue el primer partido internacional, un 30 de noviembre de 1872, cuatro mil personas vieron un 0-0 entre Inglaterra y Escocia (representado por el club Queen´s Park) que dejó sabor a poco. Si bien el partido tuvo muchas particularidades y confusiones sobre todo a la hora de cobrar el offside (puesto que escoceses e ingleses se basaban en distintos reglamentos), el centro de la atención se la llevó Escocia, que no solo dominó el encuentro sino que había parado un esquema táctico más que novedoso.

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Los escoceses fueron los creadores del juego de pases.

Ese histórico encuentro mostró dos formaciones tácticas plenamente opuestas. Por su lado Inglaterra saltó al campo de juego con un clásico 1-2-7 muy usado en la época (imaginen el desorden que implicaría una táctica así hoy en día), mientras que los jugadores de Escocia salieron formados de maneras más estructurada y ordenada. Había nacido el 2-2-6 buscando precisamente contrarrestar aquella formación desordenada y plenamente ofensiva que habían puesto sus rivales vecinos.

El juego de pases de Escocia era innovador y concreto puesto que el hecho de pasar mucho más la pelota hacía que los jugadores estuvieran más organizados de forma natural. A pesar de que los puristas ingleses se sintieron intrigados por este “juego de combinación”, siguieron confiando en su gambeta y rendimiento individual por unos años más al menos.

La propagación del juego de pases

La clave escocesa estuvo en que todo un país se centró en la misma idea de jugar y entender el fútbol. Dos figuras importantes en la propagación del juego de pases desde Escocia hacia Inglaterra fueron Henry Renny-Taiyour y John Blackburn, dos tenientes del ejército que jugaban para el Royal Engineers escocés. Consideraban ese estilo de juego de combinación como de “tácticas futbolísticas militares”, y el primero en sufrirlas fue el Sheffield, rival habitual dada su ubicación geográfica.

También el juego asociado empezó a implementarse en los colegios. Así, el reverendo Spencer Walker en el Lancing College, en el extremo sur de Gran Bretaña empezó a utilizarlo. Walker impuso la tarea de “convertir una mera turba en un equipo ordenado”. Para lograrlo entonces lo primero que hizo fue agrupar a los delanteros alrededor de un “delantero principal” al que debían de rodear permanentemente, mostrándose como claras opciones de pase. Cada vez parecía más cercano el nuevo futuro del fútbol.

Con el paso de los años, aquella idea nacida en Escocia dejó de ser una curiosidad para convertirse en una norma. El juego de pases comenzó a expandirse primero por Inglaterra y luego por el mundo, transformando por completo la forma de ver el fútbol.

No fue un cambio inmediato claro está, pero si irreversible. Aquel “juego de combinación” escocés sentó las bases para lo que hoy conocemos como fútbol moderno. Los equipos organizados y con roles definidos que hoy vemos, en parte es porque a una nación se le ocurrió la idea de tener otro modo de jugar. En otras palabras, Escocia no solo jugó distinto, sino que enseñó a jugar diferente.

Fútbol escocés hoy: entre la historia y la vigencia

La rivalidad de Escocia-Inglaterra con el tiempo perdió algo de clima. Aquel viejo “clásico” que desde 1872 fue escenario de grandes duelos, principalmente en el torneo British Home Championship, fue dejando de generar tensión. Con la desaparición de esa competición y la evolución del calendario internacional ha hecho que ambas selecciones se enfrenten mucho menos que lo habitual. Además porque no, con el tiempo Inglaterra se volvió más superior a Escocia haciendo perder al “clásico” mucha relevancia.

Más de un siglo después de haber marcado un camino en la historia del fútbol Escocia vuelve a decir presente en un Mundial tras haber sido en 1998 su última participación. Siendo esta su novena participación, tiene la particularidad de que nunca pasó la primera fase a pesar de haber sido clave en la creación de un nuevo modelo de juego como pudimos ver.

El árbitro argentino fue designado para el partido entre Hungría y Escocia. Foto: EFE

La de este año será la novena participación de Escocia en mundiales. Foto: EFE

Otra particularidad es que “El ejército de Tartán” como se apoda a la selección de Escocia, ha abandonado ese juego asociativo que tanto lo supo identificar. El planteo actual de los de Steve Clarke (quien ocupa el cargo de director técnico de Escocia desde 2019) es simple y claro, ya lejos de ser aquel romántico juego asociado. Basta ahora con ser compacto e intenso, que prefiere recuperar y salir rápido ocasionando peligrosos contragolpes.

La “banca” de Escocia con Argentina

Como dato de color, hay algo en común que une a Argentina con Escocia y es la rivalidad con Inglaterra. Actualmente muchos escoceses han mostrado una simpatía por Argentina en ciertos sectores.

Primero es que como decíamos Escocia tiene una rivalidad histórica con “El equipo de la rosa” por su cercanía geográfica. En ese contexto, Argentina (que tuvo choques históricos con Inglaterra, más que nada después de la Guerra de Malvinas) figura entonces como un “aliado simbólico”.

Maradona llegó al olimpo deportivo en 1986
Maradona llegó al olimpo deportivo en 1986

Después encontramos el factor Diego Maradona. Su actuación contra Inglaterra en el Mundial 86, lo convirtió en una figura muy admirada en tierras escocesas. Muchos habitantes del norte británico comenzaron a considerar al “10” como un ícono compartido.