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Qué chances tiene Djokovic de conseguir el oro olímpico, su única cuenta pendiente

El serbio estará en París y buscará lo único que le falta en su vitrina: el oro olímpico. El rol de Juan Martín del Potro, el valor simbólico de una victoria y las chances que tiene de conseguirla.
Entre lágrimas y en primera ronda, Djokovic abandona Río en 2016. Foto: EFE
Entre lágrimas y en primera ronda, Djokovic abandona Río en 2016. Foto: EFE

“Los tenistas Novak Djokovic y Dusan Lajovic cumplen con los requisitos según el ranking ATP y estarán en los Juegos”, anunció hace unas semanas la cuenta oficial del equipo serbio. No es que la presencia del ex número 1 de la ATP fuera una sorpresa en sí, sino que en ese momento estaba recién operado de los meniscos de su rodilla derecha y habían comenzado las especulaciones. Pero bien sabía el mundo del tenis que Djokovic haría lo imposible por estar en los Juegos Olímpicos de París 2024. ¿Por qué? Porque una medalla de oro es lo único que le falta en su vitrina. 24 títulos de Grand Slam, 40 Masters 1000, 7 ATP Finals y 428 semanas como número 1 no parecen aplacar su hambre. Tiene una deuda pendiente y se debe, en gran parte, a Juan Martín del Potro.

El oro y el bronce en Beijing 2008; fue la mejor actuación de Djokovic en unos JJ.OO. (Foto: @Tiempodetenis1)

La jerarquía y la ambición de Novak Djokovic lo vuelven claramente un candidato a ser campeón en París. Sobre todo, luego de que en Wimbledon se le viera un gran nivel (tal vez el mejor del año), más allá de la abultada derrota frente a Carlos Alcaraz en la final, y de que su rodilla respondiera a la perfección, solo cinco semanas después de ser operada. Pero el 2024 del serbio no es el ideal y sus resultados no son un argumento en favor de ello como sí lo es su apellido. Hasta el presente 17 de julio, no ganó un solo título ATP y solo accedió a una final, tres días atrás, en el All England. Perdió con rivales de menor calibre como Luca Nardi (123º) o Tomás Machac (38º) y cedió el número 1 en manos del italiano Jannik Sinner. Además, padeció problemas físicos a los 37 años y se sometió a una cirugía en su rodilla.

Tampoco pudo a lo largo de esta temporada luchar de igual a igual contra los dos grandes talentos jóvenes que dominan el circuito actualmente. Sinner y Alcaraz, dos de los mayores favoritos al oro, lo vencieron en el único enfrentamiento que cada uno tuvo con él este año. De manera categórica… y en Grand Slam. Algo que hubiese parecido una utopía un año atrás. Sinner le ganó en las semifinales del Australian Open 6-1, 6-2, 6-7 y 6-3 y Alcaraz, en la final de Wimbledon, 6-2, 6-2 y 7-6. Djokovic sabe (y lo dijo en Londres) que deberá mejorar notablemente su tenis para ofrecerles resistencia a estos dos. Sin embargo, el más que nadie espera que en París se revierta la historia. “Los Juegos Olímpicos serán una de mis grandes prioridades. Siempre tengo las mayores ambiciones y objetivos, eso es seguro. El impulso que tengo está ahí y la motivación es la misma. Voy a mantener esa frescura mental. ¿Por qué parar si estoy ganando los trofeos más importantes?”, había dicho Nole en noviembre pasado, luego de obtener su séptimo ATP Finals.

Los Juegos, el karma del serbio

“Una de mis grandes prioridades”... si es que no la mayor. Los Juegos Olímpicos no son para Djokovic cualquier torneo y anhela una medalla dorada tal vez más que muchos otros tenistas, que algunas veces parecen más enfocados en los certámenes que dan puntos para el ranking. Es que el serbio, pese a ser indiscutiblemente el más ganador de la historia en su deporte, solo ha obtenido una medalla de bronce. Fue en 2008, cuando tenía 21 años. Desde entonces, solo ha acumulado frustraciones en sus siguientes tres participaciones. En Beijing, perdió las semifinales con Rafael Nadal y batió al estadounidense James Blake en el partido por el tercer puesto (el podio lo completó el chileno Fernando González, medalla plateada). El serbio celebró, sin saber que jamás iba a poder superar esa marca.

A Londres 2012 llegaba como uno de los grandes candidatos, en una época donde el Big 3 (Roger Federer y Rafael Nadal además de él) se repartía los títulos grandes. Pero lo sorprendió en semifinales el cuarto en discordia, el local Andy Murray, que le ganó 7-5 y 7-5. Djokovic jugó el partido por la medalla de bronce frente a Juan Martín del Potro, 8º preclasificado, y recibió el primero de los dos golpes impartidos por el tandilense. Perdió 7-5 y 6-4 y no pudo darle a Serbia una medalla. Cuatro años más tarde, en Río 2016, el sorteo increíblemente lo volvió a poner delante del argentino. Del Potro era el 38º del ranking luego de una larga lesión y Djokovic, el indiscutido número 1. Venía de ganar 3 de los últimos 4 Grand Slam y atravesaba tal vez el mejor momento de su carrera. Pero Nole se despidió en primera ronda, tras un 7-6 y 7-6 a favor de Del Potro. Fue, según él mismo dijo, “la derrota más dura de su carrera”; y se retiró de la cancha llorando desconsoladamente. El argentino vencería también a Nadal y llegaría hasta la final, donde perdería con Murray, otra vez campeón olímpico.

Tokio 2020 (jugado en 2021 por la pandemia de Covid-19) tenía que ser su torneo. Como anteriormente, Djokovic llegaba como rey consolidado del circuito, habiendo ganado el Australian Open, Roland Garros y Wimbledon, y ya pensaba en erigirse como el primer tenista masculino de la Era Abierta en lograr el Golden Slam (los cuatro grandes más la medalla dorada). Pero se encontró con obstáculos que pocos podrían haber previsto: perdió con Alexander Zverev en semifinales, por 1-6, 6-3 y 6-1. En la lucha por el bronce se enfrentó con el español Pablo Carreño Busta, pero tampoco pudo plasmar su favoritismo. Se frustró, rompió dos raquetas y perdió 6-4, 6-7 y 6-3. Por tercera edición consecutiva, volvió sin medallas para Serbia. Podría creerse que su historial demuestra que tampoco tendrá suerte en París. Pero no conocería a Novak Djokovic quien así pensara. Resulta más probable inferir que el serbio, estimulado por una sucesión de decepciones, se enlistará para aplastar a quien le imponga resistencia en los próximos Juegos Olímpicos de París.