Presenta:

De resistido a ídolo: el camino a la gloria eterna de Ángel Di María en la Selección argentina

Frente a Colombia fue la última función del Fideo con la camiseta argentina. Del apoyo de Maradona a la consagración en Qatar, pasando por críticas, lesiones y desencuentros con el propio Scaloni.
La última función: Di María se despide de la Selección. Foto: @Argentina
La última función: Di María se despide de la Selección. Foto: @Argentina

Ante Colombia y a los 36 años, Ángel Di María jugó su 145º y último partido representando a nuestro país. Angelito se retiró bicampeón de América y campeón del Mundo y de la Finalissíma. Pese a esto, su camino fue sin duda sinuoso y plagado de altibajos. Los distintos entrenadores confiaron en él y le permitieron jugar durante 16 años, pero los hinchas no siempre fueron igual de condescendientes. Pasó de la duda y la crítica al fanatismo y la devoción. El rol de Diego Armando Maradona, el karma de las lesiones, los cortocircuitos con Lionel Scaloni y los goles que lo convirtieron en héroe.

Maradona, el primero que apoyó a Di María cuando se lo ponía en duda. (Foto: archivo)

Antes de la gloria

Luego de debutar y lucirse con la camiseta de Rosario Central, Ángel Di María fue parte de los seleccionados juveniles de nuestro país. Jugó y fue campeón del Mundial Sub 20 del año 2005, donde Sergio Agüero fue figura (Lionel Messi se ausentó porque participó de la Copa América) y aportó 3 goles y 2 asistencias. Y puso su nombre en las primeras planas, tres años después, cuando con el conjunto Sub 23 fue campeón de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El Fideo, que ya había sido comprado por el Benfica, anotó, tras ser asistido por Messi y de emboquillada, el único gol de aquella final, que terminó 1-0 ante Nigeria. La medalla de oro hizo que Diego Armando Maradona, por entonces DT de la Selección mayor, lo convocara para las Eliminatorias Sudamericanas.

Mas su comienzo no fue el ideal. Debutó el 6 de septiembre de 2008 ante Paraguay, pero en su tercer partido se fue expulsado en la inolvidable derrota por 6-1 ante Bolivia, en La Paz. Sobre él recaían cuestionamientos, alegando que había futbolistas más aptos para ocupar su lugar. Pero Maradona lo sostuvo y dejó una frase que hoy suena a profecía. “A Di María me lo resistían. Cuando él te apunta, te hace destrozos. Tiene enganche para adentro, tiene enganche para afuera, tiene gol y un remate bárbaro. Y es guapo”. El ex Central fue parte del Mundial de Sudáfrica 2010, pero su desempeño, así como el del equipo, no estuvo a la altura de las expectativas.

La Copa América 2015, la segunda gran frustración para Fideo y su físico. (Foto: archivo)

Tampoco se lució en la Copa América 2011, ya con Sergio Batista como DT, que terminó con Argentina eliminada frente a Uruguay en cuartos de final, cuando era el anfitrión del certamen. Pero Alejandro Sabella, que sucedió al Checho, volvió a apostar por Fideo y le dio un lugar preponderante en la selección. El 21 de octubre de 2013, en una victoria 3-1 frente a Perú, el DT le dio por primera vez la capitanía a Di María. Y este se convirtió en el cuarto portador de la cinta de su ciclo, luego de Messi, Javier Mascherano y Sebastián Domínguez (en partidos de la selección local). Pero pronto vendrían motivos de nuevas críticas, cuando ya se asomaba el Mundial de Brasil 2014.

Di María era figura en el Real Madrid y había sido campeón de la UEFA Champions League, pero con su selección lo esperaba otra realidad. Fue importante en la fase de grupos de la Copa del Mundo de Brasil y anotó un agónico gol en el tiempo extra de los octavos de final ante Suiza, en un partido que terminó 1-0. Pero se desgarró en la siguiente instancia, ante Bélgica, y se ausentó en las semifinales y en el duelo decisivo ante Alemania. Los cañones apuntaban a su físico y, peor aún, su valentía. Como si el destino quisiera que así siguiese ocurriendo, Ángel Di María se lesionó en la final de la Copa América 2015, torneo en el que había sumado dos goles y dos asistencias. Argentina perdió por penales frente a Chile y sufrió a los 29 minutos de aquel partido el desgarro de una de sus figuras. Una nueva final perdida hizo que pocos siguieran apoyando a un delantero al que acusaban de lesionarse en momentos críticos.

El dolor más grande: lesionado, tras la final perdida en Brasil 2014. 

La siguiente Copa América, en Estados Unidos, fue para varios la gota que “rebalsó el vaso”. Di María se lesionó en el segundo partido y se ausentó de toda la competencia. Pero el entrenador Gerardo Martino lo consideraba fundamental y le otorgó la titularidad en la final. Aunque Fideo, entre algodones, debió ser sustituido a los 57 minutos por Matías Kranevitter. Y vio desde el banco de suplentes como su equipo perdía otra vez por penales ante Chile. Y como se escabullía la tercera final en tres años… Tras la frustración, Messi anunció que se retiraba de la Selección argentina. Y prácticamente todos exigían el mismo destino para Ángel Di María. “Pecho frío”, decía su etiqueta en aquella época.

Pasaron Edgardo Bauza y Jorge Sampaoli, pero ninguno de los dos dejó de convocarlo. Di María siguió siendo parte. Y una parte importante. El Mundial de Rusia 2018 representó un fiasco para la selección y un verdadero golazo del Fideo ante Francia, en los octavos de final, no pudo evitar la catástrofe: 4-3 y eliminación temprana. Fue el punto final para varios futbolistas argentinos que ya no eran tan jóvenes y que arrastraban el peso de las finales perdidas. Pero un testarudo Di María no quería ser parte de ese grupo. Por eso, cuando asumió Lionel Scaloni como entrenador de la Selección argentina y no lo citó a los primeros partidos, alzó la voz. “Hablé con Scaloni y le dije que quiero volver a la Selección (...) Él sabe que estoy disponible. Si no, seguiré trabajando hasta el día que me toque volver a estar”, dijo públicamente. Pero el de Pujato llevaba adelante un recambio y decidía prescindir del delantero. Hasta que un espectacular nivel en el París Saint-Germain lo volvió a meter inevitablemente en una convocatoria. Hablaron por teléfono, según contaron más tarde, y lloraron los dos. Era el principio de algo grande; aunque no lo sabían.

Mirá el video

Después de la gloria

En 2021, Di María volvió a tener en Argentina la influencia de la que había gozado una década atrás. Al principio no era, en los planes de Scaloni, un titular indiscutido. Y en la Copa América de Brasil fue mayormente el reemplazo de Nicolás González. Pero el desequilibrio que mostraba cada vez que tenía su oportunidad y el nivel que evidenciaba en cada última media hora de partido hizo que el DT lo premiara con la titularidad para la final continental. Y, entonces, el principio de una nueva historia: pase de Rodrigo de Paul, fallo de Renan Lodi y gol de emboquillada por arriba del arquero Ederson. Argentina venció 1-0 a Brasil y levantó un trofeo después de 28 años. Di María fue uno de los grandes responsables y dejó una frase que hoy grafica como ninguna otra su perseverancia: “Algún día se iba a romper la pared. Me la di muchas veces, pero seguí estando acá. Nunca aflojé… y hoy se rompió la pared”.

Su primer título con la mayor: Di María y la Copa América 2021. (Foto: archivo)

Las críticas parecían un viejo recuerdo y empezaron a hacer ruido los fanáticos más fieles. Las lesiones, en la vorágine del título, ya pocos se las reclamaban. Y cuánto más después del 1 de junio de 2022. Argentina enfrentó a Italia en la Finalissima, en el Wembley Stadium de Londres, en el primer duelo ante una potencia europea en mucho tiempo. Y fue un verdadero baile, con Fideo como una de las grandes figuras. Tuvo un mano a mano frente a Gianluigi Donnarumma y no lo desaprovechó: la picó… otra vez. Lautaro Martínez y Paulo Dybala decoraron un 3-0 que valió la segunda copa en 11 meses. Y los argentinos empezaron a decirse. “Este tipo la pica en todas las finales”. Los Juegos Olímpicos de 2008, la Copa América de 2021 y la Finalissima 2022 empezaban a pesar más que cualquier otro recuerdo. Bien merecido.

Catorce años después de que debutara como un flacucho desgarbado y sin un gran apoyo, Ángel Di María llegaba al Mundial de Qatar 2022 como un verdadero ídolo. Y se iría como una leyenda, dueña de un legado que pocos ostentan. Tuvo dificultades físicas durante la Copa del Mundo, pero nada evitó que jugara la final ante Francia en el Lusail. Lo hizo por izquierda, para sorpresa de Jules Koundé, fabricó un penal y anotó uno de los goles más lindos en la historia de las finales del mundo. Ya era un dogma, no una opinión: “Di María hace goles en finales”. El tiempo premió a un luchador, un resiliente. Y hoy todos en Argentina lo adoran y le agradecen. Es campeón olímpico, de América, intercontinental y del mundo. Y uno de los mejores que se ha puesto la celeste y blanca. Luego de 145 partidos, 31 goles y 30 asistencias, dice adiós Ángel Di María, el último exponente del “camino del héroe”. 

En Qatar 2022, cuando al ángel se lo trató como a un dios. (Foto: archivo)