Azar, armas y militares: la historia detrás del pase de Maradona al Barcelona
El 3 de junio de 2024 quedará marcado como el día en que Kylian Mbappé pasó del París Saint-Germain al Real Madrid. Tal vez tan a fuego como quedó marcado el 4 de junio de 1982, día en que Diego Armando Maradona, entonces estrella de Boca Juniors, se convirtió en refuerzo del FC Barcelona. Se cumplen 42 años de una venta que revolucionó el mundo del fútbol en la antesala del Mundial de España 1982, que involucró armas y militares y que dio inicio a la etapa de Maradona en Europa, la más gloriosa de su carrera.
Todo comenzó en 1977, cuando Maradona brillaba en Argentinos Juniors. El Pibe de Oro tenía solo 16 años y no tantos habían hecho experiencia de su talento. En aquella época, el histórico agente de futbolistas español, Josep María Minguella, viajó a La Paternal para ver jugar a un extremo derecho llamado Jorge Pérez al que tenía en la mira. Pero, sin haberlo buscado, halló uno de los más grandes talentos de la historia: “A Diego lo descubrí muy joven y casi por casualidad. Era tan bueno que enseguida se lo ofrecí a Barcelona”, reveló alguna vez Minguella.
En una entrevista, varios años atrás, explicó cómo vivió aquel día, que se suponía tenía como objetivo a Pérez; hasta que se vio sorprendido por la presencia del surgido en Villa Fiorito: “Entonces, desde el banquillo salió este chico de físico sorprendente, vistiendo un pantaloncito corto que parecía de playa y con mucho pelo. Me enamoré de cómo tocaba el balón, de cómo se movía. Me enamoré del Maradona futbolista y yo que era del Barcelona de toda la vida entendí que debía traerlo como fuese”.
Podría haberse llevado a Maradona por 100.000 dólares cuando el Diez tenía 16 años, pero Minguella decidió esperar a que creciera y su fútbol madurara. Por eso, regresó en 1980 para entablar nuevas conversaciones con los dirigentes de Argentinos Juniors. El acuerdo parecía bien encaminado e incluso se había pactado un amistoso entre el Barça y la Selección Argentina, hasta que Julio Humberto Grondona, entonces presidente de la AFA, llamó a Minguella para comentarle algunos contratiempos. “Había problemas con el transfer, me dijo, y tuve que volver a Argentina para entrevistarme con el ministro de Bienestar Social, el almirante Lacoste, que había llegado al cargo por su buen trabajo organizando el Mundial 78”, explicó el agente de jugadores.
Lo cierto es que en Argentina tenía lugar el Proceso de Reorganización Nacional y los militares no pretendían que Maradona emigrara. Era una cuestión de Estado: “Ahora no lo pueden fichar. Lo necesitamos para su Mundial”, era la postura. La Selección debía ir a España 1982 como campeona del mundo y hasta ese entonces Maradona se quedaría en Argentina. Por eso, luego de varias negociaciones, se acordó que el por entonces joven de 20 años fuera cedido a Boca Juniors. Allí brilló, convirtió 28 goles en 40 partidos y fue la gran figura del título del Xeneize en el Metropolitano 1981. A comienzos de 1982, con un Maradona colosal, Minguella regresó a la escena. Una escena ambientada con armas y militares.
En un restaurante de la ciudad de Buenos Aires, se reunió con Domingo Tesone, que era comisario y presidente de Argentinos Juniors. “Espero que no te moleste si dejo la pistola encima de la mesa. No es por nada, pero pesa y es incómodo sentarse con ella”, le dijo Tesone. “Hombre, si no se dispara sola, por mí no hay problema”, fue la respuesta de Minguella. Casualmente, ese día se acordó una venta récord del fútbol europeo. Maradona pasaba al FC Barcelona por 7,2 millones de euros; un monto inédito hasta entonces. “Fue el primer gran fichaje que hice y también el más largo y complicado”, confesó alguna vez Minguella, el mismo que llevó a Lionel Messi a territorio culé.
Críticas, lesiones y goles
La suma de dinero por la que Maradona había emigrado generó repercusiones de todo tipo en España. “A la larga el pase de Maradona será barato por todo lo que le dará a nuestro club”, se justificaba José Luis Nuñez, presidente del Barça. Pero lo cierto es que por derecha y por izquierda le llovían cuestionamientos: “La compra de Maradona es una locura, hasta los catalanes amantes del fútbol están indignados”, dijo el mismísimo Bernard Schuster, jugador del conjunto culé. “No quisiera estar en su pellejo, comenzará un verdadero acoso para él. Ya no seré más el chivo expiatorio número uno cuando el Barcelona pierda, y los contrarios no me perseguirán con sus peores leñeros”, completó el alemán.
Maradona pisó España como la mayor promesa del fútbol mundial en décadas y, pese a ganar una Copa del Rey, una Supercopa de España y una Copa de la Liga, su paso por el Barcelona no puede calificarse como exitoso. Estuvo marcado por la irregularidad y los problemas físicos: una hepatitis y una fractura de tobillo propinada por el defensor del Athletic Club de Bilbao, Andoni Goikoetxea, lo marginaron durante varios meses. De todas formas, Diego se las ingenió para marcar 38 goles y dar 24 asistencias en 58 partidos. Su última imagen fue a las piñas luego de una derrota ante los mismos vascos a los que responsabilizaba por su fractura. Pero pronto llegaría la cúspide. En 1984, tras dos temporadas marcadas por frustraciones, pasó al Napoli, donde se convirtió en leyenda.

