Darío Alaniz habla afuera y adentro de la cancha
De los bocones que abundan en el mundo del fútbol no vamos a hablar. De los que hablan y tienen para decir, sí. En ese lado de la línea esta Darío Alaníz, el hasta ahora director técnico interino de Gimnasia. No puede cambiar el tiempo verbal, el Lechuga, que sigue en una espera que de dulce tiene poco.
Antes de sentarse en el banco de suplentes contra Deportivo Madryn, el bombero interino le manifestó a Fernando Porreta sus ganas de ser el entrenador del equipo. No había dirigido ni un minuto pero su intención fue siempre clara. El pope mensana le propuso ganar 4 puntos de 6 en esos dos primeros juegos. Desafío aceptado pero no superado (ganó a los sureños y cayó con Defensores Unidos).
Ahí arrancó esto de "Ir partido a partido", la segunda zaga que dejó sobre la mesa Porreta. Así, pasaron los triunfos ante Atlanta y el reciente contra el líder Colón de Santa Fe más el empate en el medio en su visita a Almirante Brown (con un jugador menos y un penal en contra).
Gane, empate o pierda, Alaniz siempre respondió de la misma manera: "Quiero seguir". Con la humildad de siempre y hasta medio incómodo. El mensaje del Lechuga, lejos de ejercer presión en la mesa chica de los dirigentes, en un deseo personal que empieza a sustentar desde los resultados.
Antes de su llegada, Gimnasia no solo no había ganado ninguno de los cuatro partidos con José María Bianco, sino que el rendimiento del equipo dejó mucho que desear. Lo primero fue intentar encontrar un equipo que salga de memoria, para empezar a levantar la confianza de los que veían bajo. Entendió que Ojeda es más que Montagnino, devolvió a Padilla a la zaga central y eso robusteció a Meritello, reapareció Recalde, le dio oportunidades a Bindela y Spetale y recuperó a Romano.
Por eso su mensaje no es solo en los micrófonos. El Lobo muestra una franca mejoría con la cosecha de 10 puntos sobre 15 y ya está en zona de Reducido, algo que parecía impensado en el arranque. Por ahora, las palabras de Alaníz no terminan de ser suficientes para su ratificación en el puesto. Que siga hablando.