Historias

Marco Trungelliti, el argentino que recibió amenazas de muerte por denunciar corrupción en el tenis y hoy sorprende en Barcelona

Confesó que intentaron sobornarlo, expuso arreglos de partidos y criticó a Federer. Resignó 100 mil dólares y recibió amenazas de muerte, pero vive un renacer y sorprendió en el ATP 500 de Barcelona.

Lucio Cappellini
Lucio Cappellini jueves, 18 de abril de 2024 · 18:28 hs
Marco Trungelliti, el argentino que recibió amenazas de muerte por denunciar corrupción en el tenis y hoy sorprende en Barcelona
Trungelliti y su primer título en un lustro, en Ruanda Foto: @RWAChallenger

Allá por 2011, Marco Trungelliti era una de las caras jóvenes que prometían encabezar una nueva etapa del tenis argentino, luego de la exitosísima “Legión”. Nacido en Santiago del Estero hace 34 años, no tuvo en los años posteriores los resultados que muchos hubieran deseado y, en lo que a nivel títulos respecta, no produjo un impacto mayúsculo. Pero, sin dudas, Trungelliti sacudió el tenis por lo extradeportivo, por ser pionero en exponer una red de arreglos de partidos en el circuito y denunciar intentos de soborno. Su valentía le costó y mucho: problemas psicológicos, amenazas familiares, vínculos con colegas. Pero el santiagueño se repuso de años estresantes y dio la talla en el ATP 500 de Barcelona. Perdió en octavos de final frente a Matteo Arnaldi, pero nunca había ganado un partido en un ATP 500 y esta semana lo hizo dos veces; en segunda ronda venció al chileno Nicolás Jarry, 22 del ranking ATP, en una de las mejores victorias de su carrera.

La historia se remonta a 2015. Trungelliti tenía 25 años y solo un puñado de partidos ATP. Un día, en junio de aquel año, le llegó por Facebook un mensaje de una persona que no conocía, pero que le proponía reunirse para ofrecerle “un sponsor” que le podía interesar. El argentino, que como muchos latinoamericanos siempre había lidiado con falta de recursos en un deporte elitista, accedió y se juntó con esta persona y un supuesto socio. El 2 de julio, en un bar de Belgrano y a las siete de la tarde, se dio el encuentro. El promotor del mismo hizo énfasis en que la conversación que estaban por entablar no podía “salir de ahí”; que no se le podía decir “nada a nadie”. El tenista asintió, todavía sin comprender lo que sucedía. Hasta que oyó: “Nosotros tenemos un sistema de apuestas y hablamos con los jugadores para arreglar partidos”.

Se quedó tieso. “Ok”, se limitó a responder, aunque no pudo expresar el hecho de que no quería estar allí. Los dos que estaban con él le dieron detalles acerca de las formas y le filtraron un listado de ocho jugadores con los que ya hacían negocios, en un intento por ganar la confianza del de Santiago del Estero. Que la plata sería en efectivo. Que no podrían tener contacto directo. Que debía llevar a una persona de confianza a los torneos para “recibir el bolso”. ¿La suma? Entre 2.000 y 3.000 dólares por partido correspondiente a los torneos Future, de 5.000 a 10.000 en Challengers y de hasta 100.000 por encuentros pertenecientes al circuito ATP. Una cifra estratosférica para un tenista que había llegado a llevarse 40 euros por un torneo.

Marco Trungelliti solo visitió Argentina una vez en cinco años. (Foto: El Gráfico)

Trungelliti volvió a su casa angustiado y nervioso. Pero procedió como indicaba el protocolo de anticorrupción de la Unidad de Integridad del Tenis (TIU). Le envió enseguida un mail a la entidad contando lo ocurrido y pidiendo ayuda sobre cómo proceder. Acordaron no decir nada aún, pero la TIU le solicitó capturas de pantalla, imágenes; en fin, más pruebas. El argentino fue contactado por la misma persona que le había ofrecido un supuesto sponsor en tres ocasiones más luego de su encuentro, pero Trungelliti jamás respondió. Tras fracasar en el intento de “desenmascararlo”, durante un tiempo la TIU tampoco le escribió y él creyó que todo se dilataba. Hasta diciembre de 2017, cuando lo llamaron a declarar en una causa que involucraba a 3 colegas argentinos.

La TIU había rastreado el número de teléfono de quien le había escrito a Trungelliti y había llegado a Federico Coria, Nicolás Kicker y Patricio Heras. El santiagueño declaró y el juicio derivó en sanciones de 3 años y 25.000 dólares para los últimos dos. Coria fue suspendido solo unos meses, porque no había aceptado sobornos, como sí los otros dos, pero no había denunciado el intento de los mismos. Desde entonces, la relación entre Marco Trungelliti y sus compatriotas se rompió completamente, al punto que el de hoy 34 años se mudó a Andorra y no regresó al país por casi cinco años. Desde aquella confesión, Trungelliti padeció un total martirio. En una entrevista, reveló que había sufrido amenazas de muerte para él y su familia, que en las redes sociales lo hostigaban, que había requerido tratamiento psicológico por estar al borde de la depresión, que en el circuito lo habían tildado de “buchón” y que jamás había hallado el apoyo que creía que merecía.

“Hay un partido arreglado por día”, soltó una vez. Y expuso la cruda realidad que existe entre los tenistas que no compiten en los grandes torneos; entre los que carecen de premios onerosos y se involucran en una maraña poco ética para sustentarse. “Es bastante obvio que hay un sistema de corrupción paralelo y que hay muchas organizaciones que están contentas con que esté porque así se mantiene a la gente que está jugando torneos ITF. En Challengers, más o menos; pero en ITF es imposible pensar que es sustentable que salgas de un torneo cobrando 40 euros. A pesar de ello la gente sigue muy contenta y de vez en cuando van sancionando a algún desconocido para que se diga que trabajan, pero si quisieran erradicarlo ya lo habrían hecho”. Además de apuntar al sistema en sí, tampoco fue compasivo con algunos nombres importantes, como los de Rafael Nadal y Roger Federer. “A la gente le puede gustar o no, pero Federer y Nadal nunca dijeron nada. Quieras o no, son cómplices de lo mal que está el sistema, porque no fueron capaces de abrir la boca ni una vez y luchar por los derechos de los jugadores”.

El que sí mereció sus elogios fue Novak Djokovic, para él mucho más comprometido con la realidad de los jugadores fuera del Top 100. Destacó su involucramiento y lo diferenció del suizo campeón de 20 Grand Slams: “Federer se fue del tenis y solo volvió con la Laver Cup”. Tras sus confesiones, Trungelliti recibió el apoyo, ha contado, de miembros del mundo del tenis como Federico Delbonis, Juan Martín Del Potro y hasta John McEnroe. Pero no de muchos otros. Reveló que varios colegas le han admitido haber recibido intentos de sobornos, pero que, dado el trato y el poco sostén emocional que recibió el radicado en Andorra, ninguno quiso pronunciarse. ¿Quién podría haber hecho algo? Trungelliti no dudó sobre su apellido: “El que más me duele, claramente, es Federer. Porque con el peso y el carisma que tiene, si realmente quisiera cambiar cosas, estarían cambiadas”, opinó hace un tiempo.

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Pasaron nueve años desde aquel intento de soborno. Casi siete desde el juicio que involucró a los tres jugadores argentinos. Toda una carrera. Pero, aun así, hasta este 2024 Marco Trungelliti no había podido volver a disfrutar del tenis. Lo persiguieron el estrés, las lesiones, las amenazas. Pero su hija Maura, nacida hace poco más de un año, lo volvió a motivar y lo ayudó a no abandonar el deporte del que quiso retirarse a raíz de tanto sufrimiento; y este año volvió a sonreír. Fue campeón de un Challenger hace algunas semanas, cinco años después de su último título en la categoría. Y en Barcelona llegó a los octavos de final, su mejor performance en un ATP 500 en sus 34 años de edad. Marco Trungelliti, el jugador que no calló la oscuridad del circuito, que espera que este 2024 se consolide su renacimiento tenístico y al que hace un tiempo la falta de contención lo llevó a afirmar: “El mensaje fue clarísimo: `Sí vas a denunciar te dejamos absolutamente solo y, si te matan mañana, a nosotros nos da igual´”.

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